8. De paseo por Zaragoza


Edificios, tiendas, monumentos...


Las actividades comerciales son elementos capaces de atraer bienes y servicios y de movilizar a la población por lo que constituyen una pieza esencial para el equilibrio del tejido urbano y por tanto para la ordenación urbanística.

Hoy día no se concibe una ciudad sin actividad comercial ni sin una arquitectura propia.

Con una mirada a cualquiera de los muchos edificios singulares que tenemos en Zaragoza, a las tiendas y comercios de antes y de ahora, a nuestras calles y monumentos podemos comparar el pasado con el presente y quizás intuir el futuro.

Algunos edificios singulares

La antigua sede de la Compañía “Adriática de Seguros” es un edificio que se proyectó en 1948 con fachada triple a las calles Coso, Palomeque y Plaza de San Roque. Supera los 40 metros de altura por lo que fue un acontecimiento constructivo en la Zaragoza de la posguerra y se le considera el primer rascacielos de la ciudad.

La Casa Palao es un edificio modernista en el Paseo de Sagasta, 76. En 1905 el escultor Carlos Palao Ortubia encargó el proyecto que integraba el desnivel del terreno. El edificio tiene fachada a dos calles y el ángulo se resolvió con un chaflán curvo que es uno de sus elementos definitorios.

En el Arrabal, a ambos lados de la calle Horno se sitúan varias casas son fechables en torno a los siglos XVII y XVIII. El nº 8 ofrece una peculiaridad característica del urbanismo antiguo, pues a través de un arco (el conocido Callejón de Lucas) se accede a una manzana de viviendas de ladrillo y aleros típicos aragoneses.

El edificio que alberga el Museo Provincial fue construido con motivo de la Exposición Hispano Francesa de 1908 sobre los terrenos urbanizados de la Huerta de Santa Engracia, hoy plaza de los Sitios. La galería central de la fachada principal está presidida por tres figuras que representan la Escultura, la Pintura y la Arquitectura, obras de Carlos Palao.

El Antiguo Matadero municipal se proyectó en 1878 y se inauguró en 1885 como recinto de la Exposición Aragonesa de 1885 – 1886. Un año más tarde entró en funcionamiento como matadero. Diseñado por Ricardo Magdalena, este edificio ha sido punto de referencia en la vida de los zaragozanos ya que fue el único existente durante casi un siglo. Cerró definitivamente en 1981 y en la actualidad alberga el Centro Cívico Salvador Allende.

Calle Alfonso I

La apertura de la calle Alfonso I (1868) fue una obra trascendental para la ordenación urbanística del casco antiguo. Favoreció la circulación y las comunicaciones dentro de la ciudad, frenó el problema higiénico por hacinamiento de viviendas y estimuló el comercio y el poblamiento por parte de la burguesía en un entorno digno para residir. La nueva calle se urbanizó con rapidez, adaptándose a normas comunes para todos los edificios y conseguir una armonía arquitectónica.

Los edificios debían ser de la misma altura, con planta baja destinada para uso comercial. La fachada, de composición simétrica, a base de huecos balconados y en algunos casos miradores en los chaflanes. En el nº 2 está la Casa Molins, edificio modernista, precursor de la tipología de los edificios de la calle Alfonso I.

En Montemuzo


Urbanismo y obras

Esta documentación abarca más de siglo y medio y se refiere a asuntos tan diversos como alumbrado, empedrado, obras municipales, licencias de obras, alcantarillado, cementerio, fuentes, incendios, mercado, ruinas, expropiaciones, planos de la ciudad y del término municipal. En determinadas épocas se ha ocupado de cuestiones como ferrocarriles, tranvías, limpieza pública o tráfico. Destacan las licencias de obras de edificios particulares.

 
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