Cultura

Plaza de España

La antigua Plaza de San Francisco, posteriormente de la Constitución, y en la actualidad Plaza de España, es el punto de partida del itinerario, ocupando el centro de la misma uno de los primeros monumentos conmemorativos de importantes dimensiones erigidos en Zaragoza, el Monumento a los Mártires de la Religión y de la Patria. Inaugurado en octubre de 1904 y, por tanto, coetáneo del cercano dedicado al Justiciazgo, aunaba el sentimiento cristiano y patriótico, refiriéndose a acontecimientos del pasado de la ciudad. Es necesario aludir a los precedentes ornamentales y conmemorativos que ocuparon esta céntrica plaza. En primer lugar y relacionado intrínsecamente con lo representado en este monumento, se levantaba la Cruz del Coso, arrasada durante la Guerra de la Independencia, que recordaba a los denominados "innumerables mártires" quienes, según la tradición, dieron la vida en ese lugar en defensa de su fe a principios del siglo IV y cuyos restos se veneraron en Zaragoza desde entonces junto a los de Santa Engracia. Ya en el siglo XIX se construyó la denominada Fuente de la Princesa o Fuente de Neptuno, que a su útil función de abastecimiento de agua a la población se sumaba la del recuerdo y homenaje a la entonces infanta Isabel. A pesar de no ocupar exactamente el centro de la plaza, fue desmontada para la construcción del Monumento que podemos contemplar todavía hoy.

Resulta curioso cómo en esta primera década del siglo XX no se confió por norma general en los escultores locales para la ejecución de estas obras de embellecimiento y memoria colectiva de la ciudad, sino que se prefirió encargarlos a figuras nacionales de reconocido prestigio. De este modo, Agustín Querol y Mariano Benlliure, dos de los escultores más afamados de la época, gozaron con el beneplácito del Ayuntamiento para contribuir al ornato de la capital aragonesa. Por ello, las oportunidades de trabajo y promoción de los escultores aragoneses resultaron bastante limitadas, hasta que, conforme avanzaba el siglo, se concedieron oportunidades a las nuevas generaciones. Todavía hoy, tras más de cien años, el Monumento a los Mártires de la Religión y de la Patria persiste como un hito dentro del trazado urbano zaragozano, situado en un extremo del eje que lo une con otro monumento conmemorativo inaugurado en las mismas fechas, el del Justiciazgo.