Legados de Mujeres Aragonesas de los siglos XIX y XX

Adelantadas y precursoras, la avidez de la modernidad: María Andresa Casamayor y de la Coma

Todas las cosas son imposibles, mientras lo parecen.

Concepción Arenal (1820 – 1893)

Presentación


Hoy está presente en las escuelas y en el conocimiento casi general de la sociedad actual, aunque su memoria y reivindicación han tenido que esperar casi tres siglos para ello: María Andresa Casamayor encarna por su vocación y dedicación el ejemplo de mujer científica que desarrolla con talento su trabajo en circunstancias sociales tremendamente desfavorables, y con escaso reconocimiento social, como reconocen los biógrafos J. Bernués Pardo y P.J. Miana Sanz en su texto sobre ella para el Diccionario de la Real Academia de la Historia.

Podemos añadir que María Andresa Casamayor y de La Coma representa a todas las mujeres científicas de España. Ella se adelantó a las adelantadas del siglo XIX y compartió también con las estudiosas del siglo XX la dureza de un entorno que tardó en asumir la vocación científica en una mente femenina. El reconocimiento que en este siglo XXI ha obtenido esta aragonesa, referente mundial imprescindible en la historia de las matemáticas, es también símbolo representativo de la fuerza que hoy tiene la figura femenina en el estudio y la investigación de las Ciencias, en el mundo científico y en la historia de los grandes legados al mundo gracias a su aportación.

En 2009 el Ayuntamiento de Zaragoza dedicó una calle a María Andresa Casamayor y en 2018 fue incluida en La Tabla Periódica de las Científicas, junto a otras de todo el mundo, realizada por Teresa Valdés-Solís Iglesias, Presidenta de la Asociación de Divulgación Científica de Asturias. En junio de 2020 Correos de España ​lanzó una serie filatélica Mujeres en la ciencia cuya primera emisión de sellos fue dedicada a los 300 años del nacimiento de María Andresa. Ese mismo año la Universidad de Zaragoza reeditó su libro Tyrocinio arithmetico. Instrucción de las quatro reglas llanas de 1738, (Ed.Prensas Universitarias) ​ y se estrenó el documental La mujer que soñaba con números realizado por Mireia R. Abrisqueta preestrenado en la Biblioteca Nacional de España, donde está custodiado el único ejemplar original de su libro emblemático.

Ver Anexo documental y de Fuentes, pág.165 y ss.

Mujeres destacadas


María Andresa de Casamayor y de la Coma

Matemática. la primera mujer que escribió un libro científico en español.

Zaragoza, 1720-1780.
Referente mundial en la historia de las Matemáticas. Brilló en el manejo de los números y la aritmética, materias que en su época estaban reservadas a los hombres. Escribió, a los 17 años, el primer manual científico escrito por una mujer en España.


María Juana Rosa Andresa Casamayor de La Coma nació en Zaragoza, el 30 de noviembre de 1720, en una familia acomodada. Sus padres fueron el comerciante textil Juan Joseph Casamayor Mancebo, de origen francés, y Juana de la Coma Alexandre, también de familia de comerciantes. María Andresa era la séptima de nueve hijos y se sabe que fue discípula de los padres escolapios, donde le reconocieron ‘los raros conocimientos de la joven en la difícil ciencia de los números’. Usó el nombre de Casandro Mamés de la Marca y Araioa, que es un anagrama de su nombre para publicar, cuando aún tenía 17 años, un texto sobre aritmética con finalidad educativa, titulado Tyrocinio aritmético, instrucción de las quatro reglas llanas. Fue publicado en Zaragoza en 1738, y es el primer manual científico escrito por una mujer en España. En él explica operaciones básicas de matemáticas a sus coetáneos con ejemplos cotidianos y destina unos capítulos a las monedas, los pesos y las medidas lineales y de sólidos. El único ejemplar que existe está custodiado en la Biblioteca Nacional de España.

A pesar de la importancia de su legado, María Andresa Casamayor pasó desapercibida hasta este siglo XXI; hoy es un referente mundial en el estudio de las Matemáticas. En 2018 fue incluida en La Tabla Periódica de las Científicas, realizada por el Blog de divulgación científica ‘Naukas’, junto a científicas de todo el mundo, y se suceden en la actualidad los estudios alrededor de su vida y su obra.​

El bibliógrafo Félix de Latassa en su libro Biblioteca nueva de los escritores aragoneses, de 1802, la describía como una mujer ‘de particular ingenio y sabiduría en la aritmética’, y explicaba que además del Tyrocinio existía otra obra de María Andresa, El Parasi solo, que no llegó a publicarse, y que era un manuscrito de 109 hojas sobre aritmética avanzada con el objetivo de acercarla a las clases populares. Su traducción (aproximada) del latín sería Prepara tu suelo, con ejercicios prácticos y especulativos, y tablas de raíces para poder realizar cálculos ‘sin usar el álgebra’, como explica Latassa. Su manuscrito se perdió. A diferencia de lo habitual para una mujer de la época, ella no se casó ni entró en la Iglesia, y trabajó para ganarse la vida. Fue maestra de niñas y de primeras letras en las aulas públicas. Como parte de su retribución, la ciudad le facilitó una casa donde vivir, en la Calle Palomar de Zaragoza. Murió el 23 de octubre de 1780, sin llegar a cumplir 60 años de edad.

Impulsado por el Instituto Universitario de investigación en Matemáticas y Aplicaciones (IUMA) de la Universidad de Zaragoza y la Federación Aragonesa de Sociedades Filatélicas, el 29 de junio se puso en circulación el sello que hace referencia a la obra ‘Tyrocinio Arithmetico, conmemorando los 300 años del nacimiento de María Andresa Casamayor.

Fuentes consultadas:

Magdalena Lasala Pérez