Tiempos Modernos. Zaragoza en 1923. Exposiciones virtuales. Archivo Hemeroteca, Biblioteca
Tiempos modernos
La actividad económica de Zaragoza seguía girando en torno a la industria agroalimentaria, especialmente harinera y azucarera. Su situación geográfica y la comunicación por ferrocarril favorecieron también el desarrollo de esta industria y de una importante actividad comercial en la venta de productos manufacturados.
Durante la década de los años 20 la industria zaragozana experimentó un importante crecimiento y modernización, con una gran variedad de sectores productivos, desde la alimentación hasta la maquinaria.
Durante este tiempo una de las industrias más importantes en Zaragoza fue la textil, donde predominaban los talleres familiares, sobre todo en la fabricación de alpargatas y sombreros. La industria agroalimentaria ocupaba también un lugar estratégico en este sector y, aunque era muy variada en su producción, destacaba por encima de todo la fabricación de azúcar y harina. También el sector metalúrgico tuvo un gran desarrollo con la producción de maquinaria, piezas de automóviles y productos metálicos. Se contaban más de una decena de fundiciones en la capital y su principal producción era maquinaria para otras industrias.






En 1923 el sector agrícola seguía siendo una actividad económica importante en la región, pero la industrialización y la urbanización estaban transformando la manera de cultivar la tierra y comercializar los productos. La ciudad estaba rodeada por una amplia zona rural dedicada a la producción de trigo, cebada, avena, legumbres y frutas. A pesar de los avances tecnológicos y la introducción de maquinaria agrícola, el sector agrícola seguía siendo vulnerable a factores como las inclemencias del tiempo y las enfermedades de los cultivos. 1923 fue un año especialmente devastador en la agricultura zaragozana. Sumado a la gran sequía que atravesaba el país, una gran plaga de langostas causó estragos en los cultivos, destruyendo cosechas y dejando a los agricultores en una difícil situación. A todo este escenario hay que añadir el extrañísimo fenómeno atmosférico ocurrido el 10 de Julio y que estuvo ocupando gran parte de la prensa en los meses posteriores. Al caer la tarde, un gran movimiento de tierra se hizo notar entre los zaragozanos, a lo que siguió una gran tormenta de dimensiones nunca vistas.





En 1923 en Zaragoza el sector servicios experimentaba un creciente auge debido principalmente al aumento de población en la ciudad y a la mejora de las comunicaciones, desempeñando un papel cada vez más importante en la ciudad. El comercio se concentraba principalmente en el centro de la ciudad donde había numerosas tiendas y establecimientos que abastecían las necesidades de la población. La hostelería también cobraba presencia con hoteles, restaurantes y cafés.





