Tiempos convulsos. Zaragoza en 1923. Exposiciones virtuales. Archivo Hemeroteca, Biblioteca
El 7 de diciembre de 1922 se había formado en España el último gobierno constitucional. Se trataba de un gobierno de Concentración Liberal que intentó hacer frente a los problemas que se generaban en un país marcado por la crisis del sistema de la Restauración.
En 1923 España se encontraba en una situación política complicada marcada por diferentes causas: la Guerra de Marruecos, la alteración del orden público, la polarización ideológica, el auge de los nacionalismos periféricos, la agitación social... El 13 de septiembre el general Primo de Rivera, con el apoyo del Rey Alfonso XIII, lideró un golpe militar derrocando el gobierno democrático de España y estableciendo una dictadura que permanecería hasta 1930.
Tiempos convulsos
La Guerra de Marruecos, sobre todo desde el “Desastre de Annual” sucedido dos años antes, trajo graves consecuencias políticas a España y supuso una de las principales causas del golpe de estado de Primo de Rivera. Zaragoza vivió de forma multitudinaria en 1923 el entierro del Teniente Coronel Valenzuela, un zaragozano que murió heroicamente el 5 de junio en Tizzi Assa y fue enterrado en la Basílica del Pilar. Las llamadas a filas para ir a África contribuían al malestar de las clases trabajadoras que sufrían un sistema de reclutamiento injusto.





El movimiento obrero y sindical estuvo acentuado por un clima de agitación social y política en España. Durante los primeros años 20 hubo varias víctimas de la violencia sindical. El 4 de junio Zaragoza quedó conmocionada con el asesinato de su cardenal, Juan Soldevila Romero, cuando acudía como cada día a la Escuela-Asilo de las monjas de San Vicente de Paúl en la finca el Terminillo.





Una de las primeras medidas del general Primo de Rivera al llegar al poder fue la disolución y sustitución de los concejales de los Ayuntamientos de España. El primero de octubre Juan Fabiani Díaz de Cabria fue nombrado alcalde de Zaragoza en sustitución del alcalde electo Basilio Ferrández Milagro. El resto de la corporación debía estar formado por personas que "ostentaran título profesional o ejercieran industria técnica o privilegiada y en su defecto los mayores contribuyentes" tal como recoge el libro de Actas del Pleno del Ayuntamiento de Zaragoza de 1 de octubre de 1923.



Mientras tanto, la ciudad seguía teniendo una población mayoritariamente pobre y analfabeta. La beneficencia en Zaragoza en 1923 incluía varias instituciones de asistencia social entre las que estaba la Casa de Amparo, institución que alojaba y atendía a personas mayores y enfermas que no tenían recursos; el Hospicio, lugar que acogía a niños en situación de vulnerabilidad; y el Manicomio, hospital psiquiátrico que atendía a personas con enfermedades mentales. Estas instituciones, con el paso del tiempo, fueron evolucionando en otras formas de asistencia social, pero dejaron un importante legado en la lucha contra la pobreza y exclusión social. Otras organizaciones que se dedicaban a ayudar a los más necesitados eran la Cruz Roja, Carmelitas Descalzas o La Caridad.



En esta época la situación sanitaria era muy precaria para las capas bajas de la población. Las instituciones sanitarias eran escasas en número de camas para una ciudad tan creciente y los recursos benéficos tenían difícil abarcar tantas solicitudes de asistencia.
En Zaragoza la preocupación por la salud pública se plasmó en planteamientos higienistas como la reforma del casco viejo o las campañas de vacunación. Muchos eran los ciudadanos que pedían al ayuntamiento más limpieza en las calles, instalaciones de urinarios públicos o eliminar la mendicidad.





En cuanto a la educación, la lucha contra el analfabetismo era una seria preocupación y había escuelas en la mayoría de los barrios de la ciudad. Se empezaba a acometer un plan de escuelas públicas pensando en el espacio docente y en reunir las condiciones higiénicas y pedagógicas más adecuadas. A instancias del Ayuntamiento en 1923 se diseñó el Grupo Escolar Joaquín Costa, que en su momento fue considerado como el mejor y más moderno centro escolar de España pues contaba con piscina cubierta, cantina escolar, talleres, etc.





