Calidad del Aire

Temperaturas extremas y salud


Medidas y consejos ante una ola de calor para reducir su impacto negativo en tu salud:

La crisis climática es un problema de salud pública. El cambio climático conlleva, entre otros muchos efectos, más fenómenos meteorológicos extremos, entre ellos olas de calor más frecuentes, duraderas e intensas. Por ejemplo, se ha comprobado que ha aumentado el número de días al año de calor extremo y se ha adelantado en varios días el comienzo del verano, en cuanto a temperaturas se refiere.

Las olas de calor tienen un importante impacto en la salud, tanto en aumento de la mortalidad como en distintas enfermedades. La conocida ola de calor de 2003 supuso más de 70.000 muertes adicionales en Europa, unas 6.600 en España. Se calcula que la mortalidad atribuible al calor en España es, de media, unas 1.300 muertes al año (datos para el periodo 2000-2009 de la Unidad de Referencia en Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano del Instituto de Salud Carlos III).

Las muertes por golpe de calor son solo una pequeña parte de ellas, correspondiendo la mayoría al incremento de la mortalidad por empeoramiento de enfermedades previas. Así, las olas de calor pueden influir negativamente agravando enfermedades circulatorias, respiratorias, renales, neurológicas, gastrointestinales y provocando partos prematuros y bajo peso al nacer, entre otros problemas de salud.

Las olas de calor afectan más a las personas más vulnerables y que sufren mayores inequidades en salud: personas mayores, con enfermedades crónicas, mujeres, personas con nivel de renta más bajo, en situación de pobreza energética…

La definición de ola de calor que nos interesa es la de ola de calor en salud, que no es igual que la ola de calor meteorológica, siendo preciso unificar ambos conceptos. Se define a partir de estudios epidemiológicos calculando para una determinada zona (por ejemplo una provincia, o zonas isoclimáticas o isotérmicas dentro de ella, como disponemos en Aragón) la temperatura umbral de disparo de mortalidad por calor, es decir, aquella temperatura a partir de la cual se ha comprobado estadísticamente que se incrementan las muertes respecto a las habituales.

Esa temperatura umbral es diferente para cada lugar debido a diversos factores: rango de temperaturas habituales a las que está expuesta la población, adaptación fisiológica, social, económica, cultural, urbanismo, medidas de protección frente al calor realizadas en distintos ámbitos…).  

 

Umbrales de calor en España

Temperaturas umbral de disparo de mortalidad provinciales por calor para España.
Fuente: Unidad de Referencia en Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano del Instituto de Salud Carlos III

 

La temperatura umbral de disparo de mortalidad definida en la ciudad de Zaragoza (zona isotérmica Ribera del Ebro de Zaragoza) es de 36ºC para las máximas y 20ºC para las mínimas, aunque la temperatura máxima es la que más se correlaciona con la mortalidad y esas temperaturas debe revisarse con nuevos estudios más actualizados.

En el periodo 2000-2009 (el más reciente estudiado por el Instituto de Salud Carlos III recogido en la ECAZ 3.0) hubo en la ciudad de Zaragoza 168 días con temperaturas máximas mayores de 36º C y 533 muertes atribuidas al calor, una media de 53,3 al año o 3,2 por día.

Umbrales de calor en Aragón. Zonas isotérmicas

Temperaturas umbral de disparo de mortalidad para máximas y mínimas por zonas isoclimáticas o isotérmicas para Aragón. 
Fuente: Salud Pública. Gobierno de Aragón.

 

Para actuar frente a este impacto negativo en salud se elaboran planes frente al calor a nivel estatal y autonómico desde 2004.

En función de las temperaturas umbrales máximas y mínimas establecidas para un lugar y de la predicción a 5 días de temperaturas máximas y mínimas esperadas se establecen diferentes niveles de riesgo por exceso de temperaturas según el número de días de los 5 que se superan simultáneamente las temperaturas máxima y mínima umbral, como se ve en la siguiente tabla.

Umbrales de calor en España. Niveles de riesgo


Esos niveles de riesgo son evaluados y comunicados en la época de activación del plan (del 1 de junio al 15 de septiembre) de manera sistemática por la Dirección General de Salud Pública del Gobierno de Aragón a diferentes organismos, autoridades, entidades y personas, entre ellas distintas áreas y servicios del Ayuntamiento de Zaragoza, a través de correo electrónico.

Cualquier persona u organización puede suscribirse al Servicio de Suscripción de Temperaturas y Niveles de Riesgo por SMS o correo electrónico en esta dirección.

Cada uno de esos niveles de riesgo conlleva por parte de diferentes administraciones y entidades un conjunto de acciones preventivas, entre las que se encuentran la información y la comunicación a la población y a las personas y grupos más vulnerables, y la intervención y asistencia social y sanitaria con medidas concretas en ellos.

A nivel municipal, cuando es necesario, se activa el Plan Municipal de Protección Civil por Olas de Calor. En la siguiente imagen se plasman algunas acciones coordinadas que se pusieron en marcha desde el Ayuntamiento de Zaragoza en las olas de calor de 2019 y que sirven de recopilatorio visual de actuaciones.

Plan Municipal de Protección Civil por olas de calor. Ayuntamieno de Zaragoza.

 

Además es preciso tener mayor cuidado en la primera ola de calor del año, ya que, a igualdad de intensidad, es la que tiene mayor impacto sobre la mortalidad por haber mayor número de personas susceptibles al impacto del calor.

Estos planes de prevención frente al calor han sido efectivos y se ha reducido el impacto en salud de las olas de calor en la mayor parte de sectores de la población a pesar del incremento de la frecuencia, intensidad y duración de las olas de calor. La cultura del calor asumida por gran parte de la sociedad ha hecho que muchas personas se protejan del calor, se hidraten, no hagan ejercicio físico en las horas más cálidas del día, busquen lugares frescos, etc.

En este contexto resulta esencial la adaptación, es decir adaptarse al aumento de las temperaturas debido al cambio climático a mayor velocidad que estas se incrementan, de manera que no aumente la mortalidad ni la morbilidad. La temperatura a partir de la cual aumenta la mortalidad atribuible al calor en España ha subido a un ritmo de 0,64ºC/ década en el periodo 1983-2018. Las temperaturas máximas lo han hecho a 0,41ºC/década. Ha habido, por tanto, adaptación pero con importantes diferencias interprovinciales.

En las proyecciones de mortalidad por calor realizadas para la ciudad de Zaragoza en la ECAZ 3.0 para el periodo 2021-2050 se estiman 278 muertes anuales sin adaptación y 30 con adaptación y para el periodo 2050-2100, 1130 muertes anuales sin adaptación y 55 con adaptación.

Por tanto, la adaptación al cambio climático en materia de temperaturas extremas es clave, imprescindible, mediante diferentes estrategias y herramientas muy diversas: rehabilitación energética de edificios, incremento de zonas verdes y azules (infraestructura verde), espacios climatizados para personas especialmente vulnerables (residencias y centros de personas mayores), prevención de riesgos laborales de personas trabajadoras al aire libre durante las olas de calor, coordinación con servicios sociales y sanitarios, educación y comunicación ambiental a la población.

Los episodios de olas de calor suelen coincidir, por los fenómenos atmosféricos que se dan durante ellos, con:

  • momentos de gran estabilidad atmosférica, por lo que puede reducirse la dispersión de los contaminantes atmosféricos, incrementarse su concentración y reducirse la calidad del aire, como óxidos de nitrógeno (NOx) y partículas PM10 y PM2,5.
  • periodos de gran insolación, que favorecen la formación de contaminantes fotoquímicos (que se generan a partir de precursores en presencia de radiación solar), como el ozono troposférico.
  • intrusiones (llegadas) de polvo sahariano (calima), que contribuyen a incrementar la concentración de partículas como las PM10.
  • sequías e incendios forestales, que también incrementan la concentración de partículas.

Todos estos factores pueden actuar de forma sinérgica con impacto negativo en la salud, por lo que es preciso diseñar planes integrados que respondan a todos ellos de manera conjunta y con visión global.

La COVID19 también puede agravar el impacto negativo de las olas de calor en la salud, por diferentes motivos, como la saturación del los sistemas de salud y de vigilancia epidemiológica, los factores de riesgo comunes (personas enfermas crónicos, con problemas cardíacos o pulmonares, personas ancianas), el cierre o limitación de aforos de instalaciones públicas o privadas con climatización, la mayor exposición de personas vulnerables o la sobreinformación COVID que reduzca el alcance de las informaciones y consejos de salud frente a las temperaturas extremas.

El cambio climático y la mayor incidencia de olas de calor no quiere decir que no puedan ocurrir episodios de temperaturas extremas bajas, es decir, olas de frío. De hecho, fenómenos asociados al cambio climático, como el debilitamiento del vórtice polar pueden hacer que la corriente de chorro fluctúe en vez de moverse en línea recta y las olas de frío lleguen con cierta frecuencia a latitudes medias.

La mortalidad atribuible al frío en España es de unas 1050 muertes al año frente a las 1300 por calor (estudio 2000-2009). Cada día con olas de frío, por debajo de la temperatura umbral de mortalidad definida para cada zona, ocasiona 3,5 muertes al día (frente a las 3,0 de las olas de calor), pero son más numerosos los días de olas de calor que los de ola de frío a lo largo del año, por lo que la mortalidad total por calor es mayor. (Fuente: datos para el periodo 2000-2009 de la Unidad de Referencia en Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano del Instituto de Salud Carlos III).

Actualmente no existen planes en salud estatales y autonómicos específicos frente al frío, similares a los existentes frente al calor, si bien existe una amplia experiencia a nivel de municipios y comunidades autónomas en los episodios de frío, fundamentalmente con acciones para proteger a las personas más vulnerables.

Umbrales de frio en Esapña. Zonas isotérmicas

Temperaturas umbral de disparo de mortalidad provinciales por frío para España.
Fuente: Unidad de Referencia en Cambio Climático, Salud y Medio Ambiente Urbano del Instituto de Salud Carlos.

Isla de calor urbana


Las islas de calor y sequedad urbanas, esto es, las diferencias existentes entre la temperatura y la humedad relativa del aire del interior de las ciudades y la periferia no urbanizada, son fenómenos bien conocidos y ampliamente analizados en las grandes ciudades de todo el planeta e incluso en localidades que podríamos considerar como rurales.

Zaragoza no es una excepción en este sentido y así, desde comienzos de la década de los 2000 el Ayuntamiento de Zaragoza junto con la Universidad de Zaragoza han estudiado estos fenómenos en el entramado urbano y el área periurbana de la ciudad. En los primeros años se realizaban transectos urbanos tres horas después de la puesta de sol, una vez por semana y en situaciones de estabilidad atmosférica, momento en que las islas de calor y sequedad quedan mejor configuradas. Los resultados de aquellos estudios fueron especialmente significativos, pues nos ayudaron a dar los primeros pasos en el conocimiento de estos fenómenos. Retomando este estudio, desde el año 2015 y gracias a la financiación del Ayuntamiento de Zaragoza, se instaló en la ciudad una red de puntos de control compuesta por 25 sensores termohigrométricos que miden cada hora la temperatura y humedad relativa del aire en zonas con características diferenciadas en cuanto a su estructura urbana, tipo de edificación, mayor o menor presencia de zonas verdes y altitud sobre el río Ebro. Ello nos permite analizar la evolución de las islas de calor y sequedad a lo largo del día y en distintas situaciones atmosféricas, lo que nos permite conocer con más precisión estos fenómenos.

Como avance preliminar de los resultados obtenidos en las primeras fases de la investigación realizada por el Grupo de Clima, Cambio Global y Sistemas Naturales del Departamento de Geografía y Ordenación del Territorio de la Universidad de Zaragoza, se presentan los mapas promedio anual de las islas de calor y sequedad de la ciudad. Antes de la aplicación de las técnicas de representación cartográfica, los datos de los sensores son sometidos a un riguroso control de calidad programados para su automatización en rutinas de trabajo con R Studio.

Isla de calor

En el caso de la isla de calor, tenemos una configuración típica de este tipo de fenómeno y que ya fue identificada en la fase anterior de la investigación a principios de la década de los 2000. Las anomalías señaladas en la cartografía se refieren a los datos medidos en el observatorio situado en la Ciudad Deportiva del Real Zaragoza, al sur de la ciudad y fuera de efectos urbanos significativos. En el centro de Zaragoza se configura una marcada isla de calor, que se extiende hacia los populosos barrios de las Delicias y las Fuentes y hacia el Arrabal, pero con la novedad frente a lo identificado hace dos décadas, de extenderse también en la margen izquierda hacia el Actur. En promedio, la temperatura media anual en estas zonas es hasta 1,3 ºC superior a la de la periferia no urbanizada, si bien en situaciones de estabilidad atmosférica y fundamentalmente en invierno la diferencia puede superar los 6 ºC. En esa cartografía se han representado también las islas de calor promedio de verano (junio, julio y agosto) y de invierno (diciembre, enero y febrero). Los patrones generales se repiten, con esa isla de calor configurada en el centro de la ciudad, pero con una anomalía a favor de las zonas centrales mucho mayor y más marcada en el caso de la estación invernal, donde las diferencias promedio alcanzan prácticamente los 2 ºC. En verano las diferencias promedio no son tan acusadas, llegando hasta los 0,7 ºC.

Hemos de remarcar que estamos hablando de diferencias promedio. Las distintas situaciones atmosféricas tienen mucho que ver en la configuración de la isla de calor. Ésta no deja de ser una masa de aire con unas características de temperatura y humedad distintas de las de su entorno, no urbanizado, debido a la influencia de factores como la presencia de zona verdes o el tipo de edificación, pero en definitiva de los distintos balances radiativos que se establecen dentro de la ciudad. En situaciones de estabilidad atmosférica, con presencia de altas presiones, los movimientos horizontales de las masas de aires son muy escasos y por lo tanto esa masa de aire que se sitúa sobre la ciudad va cambiando progresivamente sus características de temperatura y humedad relativa, calentándose y perdiendo humedad, pudiendo alcanzarse diferencias con el entorno de varios grados o puntos porcentuales, que desaparecen en cuando el cierzo o el bochorno se hacen presentes o con el paso de frentes.

Isla de Calor Zaragoza

Isla de calor urbano de Zaragoza
Promedio anual 2015 - 2019


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Isla de sequedad

En el caso de la isla de sequedad estamos ante una configuración similar. No hemos de olvidar que la humedad relativa del aire es función inversa de la temperatura y que, por lo tanto, ambas variables ofrecen un elevado grado de correlación espacial. El centro de la ciudad y los barrios más populosos ofrecen valores de humedad relativa del aire en promedio más bajos que la periferia no urbanizada, entre un 0,5% y un 0,75% inferiores. Es patente en esa cartografía la influencia que, por un lado, los espacios verdes, como el Parque Grande José Antonio Labordeta, el Parque del Tío Jorge o el Parque del agua, y, por otro, los espacios de huerta del este y norte de la ciudad, tienen sobre la humedad relativa del aire.

Isla de Sequedad Zaragoza

Isla de sequedad urbana de Zaragoza
Promedio anual 2015 - 2019


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Isla de calor promedio. 24 a 30 de junio de 2019

Por último y como ejemplo de aplicación de la base de datos existente, se ha realizado la cartografía de la isla de calor promedio en Zaragoza entre el 24 y el 30 de junio de 2019, momento en el que la ciudad experimentó los efectos de una intensa ola de calor que afectó a una parte importante de España. Allí se ha cartografiado la distribución de las temperaturas en la ciudad en 4 momentos del día que consideramos significativos, las 0, 6, 12 y 18 horas. Especialmente relevantes son, a nuestro juicio, dos momentos. El primero el de las 18 horas, cuando la diferencia entre la temperatura registrada en el interior de la ciudad y las zonas más frescas (en este caso al este, en el entorno de Movera) era de hasta 4 ºC. Esa diferencia a favor del centro de la ciudad la encontramos también en la cartografía de la isla de calor promedio de esos días a las 0 horas, momento en el que en algunas zonas del interior la temperatura era todavía de 29 ºC, frente a los 25 ºC de la periferia (Movera o San Gregorio, por ejemplo). Aparentemente sorprendente es, sin embargo, la configuración del mapa de temperaturas de la ciudad a las 12 horas, una hora a la que zonas del centro registran temperaturas más bajas que otros barrios de la ciudad. Este hecho, identificado ya en Zaragoza en otros trabajos en los que se comparaban las series de temperatura del aeropuerto de la ciudad con observatorios situados en el centro y que ha sido también analizado en otras ciudades, está relacionado con la incidencia de la radiación sobre la topografía urbana y el juego de sombras que generan los edificios, pero también con una mayor cantidad de partículas en suspensión en la atmósfera que son capaces de dificultar la llegada de la radiación solar a la superficie. En cualquier caso resulta evidente la aplicabilidad de esta información térmica e higrométrica convenientemente espacializada a la hora de analizar el impacto de las características termohigrométricas del aire sobre la salud de las personas más vulnerables en un escenario, además, de posibles cambios en los patrones globales de distribución de la temperaturas y tendencia al calentamiento.

Isla de Sequedad Zaragoza

Temperatura promedio durante la ola de calor de junio de 2019 en Zaragoza


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Estudios


Patrones temporales y espaciales de la temperatura urbana de Zaragoza. 2015

Estudio detallado del clima térmico de Zaragoza y de su evolución reciente con la finalidad de mejorar la gestión y la planificación ambiental de la ciudad y su entorno.

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El clima del termino municipal de Zaragoza en el contexto del cambio global. 2014.

Estudio detallado del clima térmico de Zaragoza y de su evolución reciente con la finalidad de mejorar la gestión y la planificación ambiental de la ciudad y su entorno.

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