La ciudad ha vivido durante muchos años de espaldas al río Huerva porque es muy difícil acceder a la ribera, apenas existen caminos y los que hay no tienen continuidad. Esto se debe a que el río, sobre todo en su primer tramo, está encajonado por las edificaciones y los puentes que se han ido construyendo y muchas zonas están totalmente ocupadas por vegetación invasora.
En muchos tramos apenas hay espacio al lado del río. Los edificios y calles llegan prácticamente hasta el cauce, que queda constreñido por altos muros y taludes que alcanzan en algunas zonas los 10 metros. Esos desniveles hacen que el río sea inaccesible en muchos puntos y que las entradas sean en ocasiones a través de empinadas escaleras.
Eliminar estos grandes desniveles resulta inviable porque sería necesario quitar edificaciones y reurbanizar todo el entorno. Sin embargo, sí se puede mejorar la conectividad con la ciudad creando algunas entradas más accesibles. Estos accesos se terminarán de definir en la segunda fase del proyecto. También se va a estudiar la posibilidad de crear alguna pasarela adicional que conecte las dos riberas.
El otro objetivo es conseguir que se pueda caminar y disfrutar del entorno del río donde el cauce lo permite. Para eso se van a crear tres nuevas sendas peatonales y se va a dar más continuidad a los caminos aunque no será posible recorrer toda la ribera de forma seguida.
Estas sendas serán inundables, igual que las del río Ebro, y tendrán pavimentos permeables que ayuden a filtrar y aprovechar el agua. Además su recorrido se va a adaptar a los desniveles del cauce para integrarlas en el paisaje y reducir los movimientos de tierras.
Dos de estas sendas estarán en la margen izquierda. La primera discurrirá paralela a la calle Manual Lasala hasta el puente Emperador Augusto. La segunda irá desde el puente de la Avenida Goya hasta Gran Vía y la tercera estará en la margen derecha, entre las calles Río Huerva y La Luz.
Durante la primera fase de las obras se van a eliminar del cauce restos de antiguas construcciones, pavimentos de hormigón, adoquines o baldosas. Esto permitirá ampliar el espacio en torno al cauce y los taludes ayudando a que pueda crecer la nueva vegetación y reducirá el riesgo de inundación de las calles próximas si se produce una crecida del río.
Accesos provisionales para las obras
Durante la primera fase de las obras se van a abrir varios accesos provisionales para disponer de espacio junto al río desde donde realizar los trabajos de recuperación. Además se van a habilitar zonas donde guardar materiales en calles del entorno. Esos puntos de acceso se ubican en la zona de los antiguos viveros Sopesens, la plaza Bruno Solano, la calle Manuel Lasala, la plaza inferior del puente del Emperador Augusto y varias zonas zonas verdes situadas en el antiguo canódromo y junto al CDM Alberto Maestro.
En estos espacios se desmontará el mobiliario urbano, las zonas de juego y se retirará el arbolado u otros elementos vegetales que sean necesarios para permitir el acceso de la maquinaria y los equipos de trabajo. Todas estas zonas se renovarán y restaurarán en la fase final de las obras.