Legados de Mujeres Aragonesas de los siglos XIX y XX

EL SIGLO XIX: MAESTRAS DE MAESTRAS

Donde podían haberla admirado los hombres más eminentes, era en las clases de las aspirantes al título de maestra. El número de estas era inmenso, y entre ellas se encontraban algunas de más edad que mi directora. Otras sumamente ilustradas. Bastantes de familias aristocráticas, que, sin necesitar esa carrera, anhelaban un título que tanto enaltece a la mujer y que es el único que no le está vedado en España.


Sobre Gregoria Brun Catarecha, su maestra inolvidable
Escrito por Concepción Gimeno Gil de Flaquer en su obra 'La mujer española, estudios acerca de su educación y sus Facultades Intelectuales', de 1877

Presentación


Incluye los legados de las primeras mujeres que estuvieron encargadas de formar a las futuras maestras que se propagarían por toda la geografía para proporcionar enseñanza a las niñas.

Tradicionalmente la educación de las niñas no estaba estructurada ni se consideraba importante. Las familias acomodadas querían educar a sus hijas para inculcarles buenos modales sociales y prepararlas para elegir un buen matrimonio aunque fuera de conveniencia, por interés del patrimonio familiar. Así nacieron las Escuelas de Señoritas en el siglo XIX, creadas en toda Europa y donde las niñas aprendían a escribir, las reglas de matemáticas, un poco de historia y literatura y algún idioma. Pero, sobre todo, aprendían a hablar, a sentarse, a bordar y a tocar el piano. Estas escuelas se extendieron pronto en España con gran éxito. En el mismo siglo XIX los gobiernos públicos empiezan a considerar la necesidad de instruir a las niñas al igual que a los niños. Será a lo largo del siglo cuando se lleguen a fundar suficientes escuelas públicas y femeninas, que conllevará la incorporación de mujeres maestras y su intervención en la transmisión de conocimientos en las aulas, si bien la preparación docente de las maestras fue totalmente opuesta a la de los maestros.

La llamada Ley Moyano de 1857 permitió la creación de las Escuelas Normales de Maestras, tres décadas después de que se hubieran creado las de Maestros (creadas por la Ley de Instrucción Primaria de julio de 1838). Y en 1858 accedieron las mujeres a la enseñanza del Magisterio. La creación y el desarrollo de las Escuelas Normales de Maestras en los primeros años de su aparición, fueron un fiel reflejo del abandono que afectaba a la educación de las mujeres, mantenida durante mucho tiempo. El discurso sobre las menores posibilidades y necesidades intelectuales de la mujer que se reiteró a lo largo del siglo XIX tuvo su proyección clara sobre la enseñanza de las niñas y jóvenes y sobre la formación de las que iban a estar encargadas de proporcionar enseñanza a esas niñas (cit. Pilar Abós Olivares, Universidad de Zaragoza). Los niños se dedicaban al estudio de la lectura, escritura, contabilidad y gramática, mientras los contenidos de las niñas estaban basados en principios religiosos tradicionales, morales, de higiene y labores domésticas. En definitiva, una educación basada en los problemas matrimoniales, el cuidado de la educación física y psíquica del marido y de los hijos.

Las Escuelas Normales de Maestras constituyeron a lo largo de todo el siglo XIX la mayor posibilidad para la emancipación de la mujer, a pesar de las constricciones y limitaciones de su formación y de las circunstancias que habían de rodear el ejercicio de su profesión. Pero supusieron para muchas jóvenes poder salir a estudiar y a vivir fuera de su lugar de origen, y para muchas de ellas encauzar su vida posterior fuera del ambiente familiar, ganar para su subsistencia personal, proyectarse hacia el exterior, contribuir a salir de un estado de ignorancia total a muchas niñas, ser en cierto modo un modelo de vida para dichas alumnas. (Cit. P.Abós Olivares).

Aun así la mentalidad de la época condicionaría los contenidos de su formación, por la falta de exigencia en la preparación del profesorado femenino, a la vez que tardaría mucho tiempo en aparecer una regulación legal para lograr una mínima homogeneidad en el funcionamiento de las Escuelas Normales de Mujeres. Como rezaban los manuales de la época, 'el estudio no debía hacer olvidar que las virtudes principales de la mujer son la calidad, prudencia, modestia, honestidad y obediencia'.

Mujeres destacadas


Gregoria Brun Catarecha

Primera directora de la escuela normal de maestras de zaragoza en 1856

Hecho, Huesca, 1833 - Zaragoza, 1885
Pionera de la pedagogía femenina, a caballo entre la transformación feminista y la tradición asignada a lo femenino. Brillante profesora que educó a muchas generaciones de maestras y permaneció en el recuerdo a través de alumnas como la también maestra, escritora y periodista Concepción Gimeno Gil de Flaquer, la primera feminista contemporánea.


Gregoria Brun Catarecha nació en Hecho, Huesca, 1833. Tenía un hermano, Juan Manuel nacido en 1831. El padre, administrador de la aduana de Siresa, falleció en 1834, durante la Primera Guerra Carlista (1833-1840), y la madre se casó de nuevo en 1837, destinando la pensión de viudedad a la educación de los dos hijos. Gregoria estudiaría en una escuela privada de formación de maestras.

En 1856 se creó en Zaragoza la Escuela Normal de Maestras, y Gregoria con 23 años, fue su primera directora. Además fue la primera maestra de una escuela pública del Ayuntamiento que estaba anexa a la Normal, en la que se estudiaba para ser maestra..

Se casó en Zaragoza con el farmacéutico y periodista carlista Joaquín Lacambra Murillo que en la Tercera Guerra Carlista (1872-1876) organizó la insurrección de Cantavieja (Teruel). Conocemos el prestigio de Gregoria por la profunda huella que dejó en Concepción Gimeno Gil (Alcañiz, Teruel, 1850-Buenos Aires, 1919), que en su libro La mujer española (1877), le dedica un capítulo a su maestra, con fragmentos como:

Cuando se rodeaba de niñas, y ante un mapa nos explicaba geografía, parecía Minerva distribuyendo el pan de la inteligencia. (…) Tenía varias auxiliares pasantas, porque, como directora de la Normal, el mayor cuidado lo consagraba a las jóvenes que estudiaban para maestras, pero nadie podía relevarla dignamente.

En 1885 Gregoria Brun Catarecha, con 52 años, falleció víctima del cólera en Zaragoza, en plena actividad profesional. En 1886 fue nombrada como sustituta a su hija, Pilar Lacambra Brun, que había sido Regente en los años anteriores.


Fuentes: Más información:
  • Sociedad y educación en Zaragoza durante la Restauración (1874-1902). Ayuntamiento de Zaragoza, Vol. I y II. Rosa María Domínguez Cabrejas, 1989

Magdalena Lasala Pérez

Andresa Recarte Y Amezqueta

Maestra. regente de la escuela de prácticas de la normal de maestras desde 1880.

Villafranca de Navarra, 1834z - Madrid, 1923.
Una de las grandes figuras de la enseñanza zaragozana. Realizó toda su labor docente en Zaragoza hasta su jubilación en 1904. Fue homenajeada como figura relevante del Magisterio, la única persona en su época con una formación y unas prácticas calificadas de innovadoras.


Andresa, en el habla de Aragón, era hija de Esteban Recarte y Josefa Amezqueta. Obtuvo los títulos de Maestra Elemental y Superior en Pamplona. Comenzó de maestra en Falces (Navarra) y en 1876 estaba en Villafranca, su pueblo natal, cuando consiguió una plaza de maestra en Zaragoza. Ese mismo año, durante unos meses, sustituyó a Gregoria Brun Catarecha en el cargo de directora de la Escuela Normal cuando fue represaliada por el encarcelamiento de su marido en Cantavieja, el carlista Julio Lacambra. Andresa Recarte se casó con Santiago Díaz García (1844-1898) y establecieron su vivienda en la Plaza del Pueblo, 9, hoy Plaza del Carmen de Zaragoza.

En 1880 llegó a la escuela aneja de la Normal de Maestras de Zaragoza. Fue regente de la escuela de prácticas de la Normal desde 1880 hasta su jubilación en 1904. Además de ello, dirigía una escuela de niñas en su propia casa en la Plaza del Pueblo.

Andresa fue la única mujer que disertó en la Junta de las Conferencias Pedagógicas que organizó la Escuela Normal de Maestras de Zaragoza en 1892. Su conferencia sobre la educación de la niñez fue muy aplaudida.

En 1898, el Ayuntamiento premió a Andresa Recarte Amezqueta, junto con Marcelino López Ornat y María Díaz Lizardi, distinguiéndola por sus excelentes resultados en la enseñanza. Andresa se jubiló por edad en 1904, cuando cumplió 70 años.

Murió en Madrid, el 13 de noviembre de 1923.

Fuentes:
  • Letras Desde Mocade. Blog Carmen Romeo Pemán, https://letrasdesdemocade.com/ Escuelas dedicadas a maestras, 19 de Agosto de 2019. Publicado en: https://letrasdesdemocade.com/2019/08/19/escuelas-dedicadas-a-maestras/
  • Modernas, cultas y profesionales. Mujeres del siglo XX tituladas en la Universidad de Zaragoza. C. Miqueo, I. Blázquez Ornat, (eds.), Zaragoza, Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2020. Capítulo Las maestras de enseñanza primaria de Zaragoza. Una trayectoria consolidada, de Consuelo Flecha, pág. 230, Nombres de maestras en los colegios.

Magdalena Lasala Pérez

Concepción Gimeno Gil (y De Flaquer)

Maestra, escritora y periodista directora de periódicos.

Alcañiz, Teruel, 1850 Buenos Aires, 1919.
Graduada en la escuela de maestras de zaragoza en 1870, fue una mujer avanzada a su tiempo que defendió los derechos femeninos. Alumna de Gregoria Brun Catarecha, cursó los estudios que entonces les eran permitidos a las mujeres , y desarrolló su inquietud intelectual a través de la educación.


María de la Concepción Pilar Loreto Laura Rufina Gimeno y Gil nació en el Castillo de Alcañiz, Teruel, el 11 de diciembre de 1850. Su padre muere pronto y su madre se instala con ella en Zaragoza, donde se casa de nuevo. Concepción se cría y estudia en Zaragoza en un ambiente distinguido recibiendo buena educación e instrucción en idiomas. Con 18 años publica su primer artículo A los impugnadores de la mujer, y con 20 años colabora en periódicos y revistas locales.

En 1870 se gradúa en la Escuela de Maestras de Zaragoza, su madre enviuda de nuevo y ambas se trasladan a Madrid. Allí frecuenta los salones literarios de la nobleza y alta burguesía y se relaciona con damas cultas y con mujeres creadoras e intelectuales que como ella comparten y defienden en público sus ideas sobre la emancipación de la mujer y el acceso a puestos de trabajo reservados a hombres. En 1873 funda la revista quincenal La Ilustración de la Mujer y edita una primera novela.

En 1879 con 29 años se casa con Francisco de Paula Flaquer y Fraise (1833-1889), escritor y periodista destinado en La Habana, e inicia una serie de viajes que relata en sus siguientes publicaciones. Vive en Francia y en Portugal, y se instala en México en 1883, donde funda la revista ilustrada El Álbum de la Mujer, que permanece hasta 1890, cuya principal idea es fomentar la educación femenina a través del aprendizaje de conocimientos que le permitan acceder a trabajos de responsabilidad en las estructuras estatales. Sigue viajando por el mundo hasta 1889 en que por salud regresa a Madrid hasta 1911.

Independiente y defensora de su particular idiosincrasia, se definía como católica y feminista.

Sin embargo, 'como católica no era aceptada por ser feminista y como feminista tampoco era admitida por ser católica'. Dedicada a hacer crónicas de viajes y congresos científicos, ya viuda sigue viajando hasta 1919 en que murió, un 11 de abril, mientras estaba en Buenos Aires.

Fuentes: Más información:

Magdalena Lasala Pérez

María Díaz Lizardi

Maestra y presidenta de magisterio en acción católica de Zaragoza.

Zaragoza, 1856 - después de 1926.
Maestra de niñas, tuvo varios destinos hasta instalarse definitivamente en Zaragoza. Ejerció veinte años como Maestra de la Sección de Ciencias de la Escuela Normal de Maestras de Zaragoza desde 1905 hasta que se jubiló en 1926.


Nacida en Zaragoza, sus padres fueron Rafael Díaz y Narcisa Lizardi. Tenía cinco hermanos. No se tiene mucha información sobre su infancia y su formación inicial. Los datos aquí recogidos están extraídos del valioso trabajo “Escuelas dedicadas a maestras” de la estudiosa Carmen Romeo Pemán, publicado en web https://letrasdesdemocade.com, con fecha 19 de agosto de 2019.

En 1890 María estaba destinada de maestra en Zaragoza con título superior, más de ocho años de servicio y cuatro oposiciones ganadas. En 1891 iba la sexta en una lista de maestras propuestas para cubrir una vacante en una escuela de niñas de Madrid.

Después estuvo destinada en Teruel, en Barcelona y en Tarragona, como maestra de la Escuela Normal. En 1905 volvió a Zaragoza como Maestra de la Sección de Ciencias de la Escuela Normal de Maestras, donde ejerció veinte años, hasta que se jubiló en 1926.

Después de su jubilación mantuvo gran actividad en la Acción Católica de la Mujer de Zaragoza, donde figuraba como presidenta de la Sección de Magisterio.

En 1919 se puso su nombre a la escuela de niñas de la calle el Buen Pastor, cerca de la plaza de Lanuza de Zaragoza, donde María Díaz había vivido siempre.

Hay una placa con su efigie donde se lee:
Homenaje de gratitud a la excelsa maestra que con gran abnegación guió a centenares de niñas hacia el bien y la instrucción. Sus discípulas perpetúan el nombre de quien les iluminó el corazón y la inteligencia con sus sabias enseñanzas y ejemplares virtudes.

Zaragoza 21 de octubre de 1919.

Fuentes:
  • Letras Desde Mocade. Blog Carmen Romeo Pemán, https://letrasdesdemocade.com/ Escuelas dedicadas a maestras, 19 de Agosto de 2019. Publicado en: https://letrasdesdemocade.com/2019/08/19/escuelas-dedicadas-a-maestras/
  • Modernas, cultas y profesionales. Mujeres del siglo XX tituladas en la Universidad de Zaragoza. C. Miqueo, I. Blázquez Ornat, (eds.), Zaragoza, Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2020. Capítulo Las maestras de enseñanza primaria de Zaragoza. Una trayectoria consolidada, de Consuelo Flecha, pág. 229-230, Nombres de maestras en los colegios.

Magdalena Lasala Pérez

Eustaquia Caballero Y Castillejo

Maestra. directora nacional de los colegios normales de maestros

Zaragoza , segunda mitad del siglo XIX- 1936 .
Fue directora de la Escuela normal elemental desde 1887 hasta 1903, y además directora de la Escuela Normal Superior cuando el citado centro se abrió en la ciudad, hasta 1928. Recibió en 1909 la medalla de oro de la Ciudad de Zaragoza como una de las más destacadas normalistas de principios del siglo xx.


Eustaquia Caballero gozó de gran respeto y prestigio como maestra y formadora.

Proveniente de la localidad zaragozana de Sos del Rey Católico, la familia de Eustaquia fue propietaria del Palacio de los Sada, ubicado en uno de los promontorios de la villa, que había sido lugar de nacimiento del rey Fernando II de Aragón en 1452. Toda la vida docente de esta gran maestra estuvo ligada a Zaragoza.

Después de Gregoria Brun Catarecha, que había dejado una huella indeleble, Eustaquia fue la que más tiempo sería directora de la Escuela Normal de Maestras, desde 1887 hasta 1928. En 1903, cuando se instaló en Zaragoza la Escuela Normal Superior, también ejerció su dirección.

Como Directora Nacional de los Colegios Normales de maestros fue además Miembro de la Junta Provincial de Protección a la Infancia y vicepresidenta en el Congreso Nacional Pedagógico celebrado en Zaragoza en 1908. En dicho congreso presentó una ponencia en la sección dedicada a «La escuela como institución» con gran repercusión.

Recibió en 1909 la medalla de oro de la Ciudad de Zaragoza.

Fue su marido Francisco Palomar Mendívil (fallecido en 1918), hijo de Narciso Palomar y Cebrián, rico industrial harinero, y su esposa Rafaela Mendívil y Fúrida. Esta familia era propietaria desde 1877 de la casa palacio que llevaba su nombre y que era conocida popularmente como “el castillo de Mon-Salud” o “castillo de Palomar”, construida en 1882. En esta singular edificación de estilo neomudéjar, Doña Eustaquia habitó toda su vida, como heredera propietaria, hasta su muerte en 1936.

Antonina Vicente Y Lozano

Maestra, directora de la primera escuela de barrio de niñas

2ª mitad siglo XIX
Fue directora de la Escuela de la calle Armas, una de las dos públicas y gratuitas que había para niñas en Zaragoza. La otra estaba dirigida por Gregoria Brun Catarecha, en la plaza Liñán.


En la Guía de Zaragoza de 1860, figura Antonia Vicente como directora de la Escuela de Niñas conocida como “La Golondrina”. En la Guía se deja constancia de que el Ayuntamiento creó en 1851 la primera escuela gratuita de niños, y en 1854 abrió la de párvulos. En 1856 creó la segunda escuela elemental para niños y en 1859 la tercera. Así mismo indica que para la educación de niñas hay dos escuelas gratuitas pagadas por la Municipalidad: “Una en la plazuela Liñán, número 181, que dirige Doña Gregoria Brun Catarecha, aneja a la Escuela Normal de Maestras, y la otra, dirigida por Doña Antonina Vicente, situada en la calle de las Armas número 97”. También existían las monjas de los colegios de La Enseñanza, Santa Rosa y de Altabás, que contaban con ayuda subvencionada del municipio.

En el siglo XIX y principios del XX las escuelas recibían el nombre de la calle que las acogía. Así la escuela de la calle de las Armas, angular con la calle de la Golondrina, se llamó Escuela de las Armas, pero también la Escuela de la Golondrina, y quizá fue más conocida así, y sus alumnas eran llamadas ‘las golondrinas’. Fue creada en 1858, y era la primera escuela de niñas del barrio, y su primera directora era Antonina Vicente. Posteriormente la dirigió Eulogia Lafuente Querejeta (1863-1932).

El edificio estaba destinado a escuelas para alumnos de ambos sexos e incluía la vivienda para los profesores. Hasta hace poco tiempo todavía existía memoria popular en Zaragoza de las magníficas maestras que trabajaron allí.

El gran trabajo La Zaragoza de las mujeres, recuperó su historia de mano de Carmen Romeo Pemán, publicado en Letras desde Mocade, 2019.

Eulogia Lafuente Y Querejeta

Maestra superior. Directora de la escuela graduada llamada 'La Golondrina'

Roncal, Navarra , 1863 - Zaragoza , 1932
Vino muy joven destinada a Zaragoza, maestra por oposición de una escuela pública. Ejerció 47 años de profesión, prestigiada y señalada como sobresaliente en su carrera. Recibió en 1914 la medalla de oro de Zaragoza por ser maestra ejemplar, y ese mismo año la de Alfonso XII.


Eulogia Lafuente nació en Roncal, Navarra, en 1863. Se consideraba maestra de vocación, y sentía satisfacción personal de ser consciente de las muchas mujeres a quienes había enseñado de niñas. Vino muy pronto a Zaragoza, maestra por oposición de la escuela llamada de la Golondrina, inaugurada en 1858 como la primera escuela de niñas de Zaragoza, en la esquina con la antigua calle de la Golondrina. La dirigía Antonina Vicente y luego la dirigió Eulogia. En Zaragoza se casó con Pedro Gómez Cuartero (Tabuenca, Zaragoza, 1857-Zaragoza, 1943), también maestro, y establecieron su domicilio en la calle San Miguel. Tuvieron tres hijos: Eulogia y Pedro, profesores de la Escuela Normal de Zaragoza, y Mariano, médico.

En muchas ocasiones le fueron reconocidos a Eulogia sus brillantes servicios docentes a lo largo de los 47 años que ejerció, siempre en Zaragoza.

Juan Moneva y Puyol (1871-1951), catedrático de Derecho de la Universidad de Zaragoza, político y pedagogo, glosó en La Voz de Aragón, en 1932, la figura de Eulogia Lafuente en sus recuerdos personales, dedicándole un retrato que acerca a la figura de la maestra: Era alta, (…) de faz en óvalo prolongado, grandes ojos serenos, buen color, andar tranquilo, el decir como el andar, y una seguridad en los conceptos muy conforme a su andar y a su decir.

No era una purista del decir. Sabía hablar gratamente, correctamente, sin poner aristas vivas en las palabras esdrújulas, sin propender a los polisílabos eruditos, sin sacar el armario reservado de la Gramática los exotismos de algunos verbos irregulares. Y precisamente aquella señora era una especialista en Gramática.

Se jubiló en 1930, a los 67 años, sin cumplir la edad reglamentaria, por motivos de salud. En ese momento era la directora del Gascón y Marín. Su enfermedad la llevó a la muerte, apenas dos años después, en 1932.

Fuentes:
  • Letras Desde Mocade. Blog Carmen Romeo Pemán, https://letrasdesdemocade.com/ Escuelas dedicadas a maestras, 19 de Agosto de 2019. Publicado en: https://letrasdesdemocade.com/2019/08/19/escuelas-dedicadas-a-maestras/
  • Modernas, cultas y profesionales. Mujeres del siglo XX tituladas en la Universidad de Zaragoza. C. Miqueo, I. Blázquez Ornat, (eds.), Zaragoza, Prensas de la Universidad de Zaragoza, 2020. Capítulo Las maestras de enseñanza primaria de Zaragoza. Una trayectoria consolidada, de Consuelo Flecha, pág. 231-232, Nombres de maestras en los colegios.

Magdalena Lasala Pérez

Magdalena De Santiago-Fuentes Soto

Brillante maestra, pedagoga y autora de obras educativas.

Cuenca, 1873 - Madrid, 1922
Muy inquieta intelectualmente colaboró en prensa y publicaciones periódicas, escribió obras sobre pedagogía y educación infantil, además de ser autora de obras de ficción para niños, y traductora de obras de psicología infantil.


Magdalena de Santiago-Fuentes nació en Cuenca el 7 de febrero de 1873. Su padre fue profesor y periodista en El Constitucional de Madrid y se trasladó con la familia a Madrid, y luego a Logroño y Burgos, ciudades en las que Magdalena hizo el Bachillerato. A los diecisiete años queda huérfana y las dificultades económicas la obligan a mantener a su familia trabajando. Decidió cursar estudios de Magisterio y en apenas tres meses los culmina, para presentarse a la oposición y ganar con el primer número de su promoción la plaza de maestra de párvulos en Huesca, donde su tío, el abogado Luis Santiago-Fuentes, jefe de Fomento de la provincia, sería después entre otros cargos, alcalde y gobernador civil.

Magdalena ejerció en Huesca durante 8 años hasta junio de 1901, en cuyo período colaboró en revistas y publicaciones periódicas como El Ramo, Huesca Moderna y La Lectura, entre otras, y publicó las obras La Escuela y la Patria. Lecturas manuscritas, 1899, y Nociones de Higiene y Economía Doméstica, 1896 .

De Huesca pasó a ocupar una cátedra en la sección de Letras de la Escuela Normal de Barcelona durante un año y de ahí pasó a la Escuela Normal Central de Madrid y al poco a la Escuela de Estudios Superiores de Magisterio, donde ejerció de profesora.

Siguió colaborando en publicaciones como Blanco y Negro, la Ilustración Española y Americana, Nuevo Mundo, El Álbum Iber-Americano, El Imparcial, Feminal, La Escuela Moderna y El Magisterio Español entre otras.
Además publicó obras de pedagogía, como:

Alma infantil Libro de lectura para las escuelas de niños y niñas (1911), Compendio de Historia de la Civilización (1912), La cocina racional (1915)

También realizó obras de ficción y traducciones de obras de psicología colectiva e infantil, como La imaginación y sus variedades en el niño. Estudio de psicología experimental aplicada a la educación intelectual, de Federico Queyrat(1910).

Casada con Antolín Sapelo, murió el 27 de junio de 1922 de una repentina septicemia biliar, a los 49 años de edad.

Biografía y foto extractadas de: Más información:

Magdalena Lasala Pérez

No sé cómo lo hizo, porque yo no tenía conciencia de estar aprendiendo nada, pero a los tres años me había enseñado a leer y a contar. Ella debía de tener unos setenta, era el colmo de la dulzura y de la paciencia. Tenía buen humor, hacía bromas, cantaba canciones muy graciosas y tocaba el piano. Ejerció muchos años como maestra especializada en párvulos (escuela maternal, se decía entonces). Insistía mucho en que se dotase a las aulas de mobiliario adecuado, móvil, para poder adaptarlo según momentos del día y del año, variar la disposición de los peques para que no se cansasen por la rutina, dar la clase en el exterior si hacía buen tiempo.


(Guillermo Fatás Cabeza, catedrático de la Universidad de Zaragoza, sobre su abuela Patrocinio Ojuel (1877-1961), introductora del método Montessori)
Entrevista de J.Domínguez Lasierra. Revista Crisis, Nº 5, Septiembre 2014

La historia completa de las maestras se va forjando poco a poco con aportaciones que enriquecen nuestra memoria colectiva, aunque todavía queden muchas biografías por reconstruir. Todo ello nos indica que el interés por la recuperación de sus datos es todavía reciente; seguramente, tanto como es en realidad la historia de la educación reglada femenina. A veces la importancia de la labor de las mujeres docentes se vio disminuida por considerar que su dedicación a la escuela era continuación o la perpetuación “del oficio femenino”, es decir que también la educación era una actividad propia de “las labores de su sexo”. Las maestras eran vistas como otras madres que ejercían su oficio femenino en la escuela. Desde la propia sociedad se asumió la labor docente de las mujeres como una de las pocas profesiones que podían ejercer y durante mucho tiempo sólo tuvieron permitido el acceso a cursar estudios de Magisterio. Empezar a otorgar valor a su trabajo como educadoras a partir de final del siglo XIX supuso que sus logros y biografías pudiesen recogerse en la historia local de los territorios. A pesar de las lagunas que todavía existen, la sensibilidad hacia el reconocimiento que merecen las primeras docentes profesionales ha crecido sin duda, y hoy su memoria forma parte imprescindible de la identidad colectiva de la Comunidad. Reconstruir el legado de la docencia femenina aragonesa es un compromiso con los aragoneses y aragonesas de hoy, y la historia de las docentes aragonesas es una valiosa guía para reconstruir en realidad la propia historia de Aragón.

FELIPA SANMARTÍN


Aísa, Huesca, 1849-Petilla, Navarra, ca. 1939.

Segunda mitad del siglo XIX

Fue la Primera Directora de la Escuela Normal de Maestras de Teruel, hasta 1863. En el primer curso (1857-58) de la Escuela Normal de Maestras de Teruel se matricularon ocho alumnas. Su primera directora por oposición fue Felipa Sanmartín, nombrada por la Dirección General de Instrucción Pública en 1857 que permaneció en el cargo hasta 1863. La siguiente directora fue Fortunata Alcalde y Durán, en cuyo cargo se mantuvo hasta 1866.

PILAR LACAMBRA BRUN


Zaragoza,1866 aprox.-Barcelona, xx.

Sucedió como directora de la Escuela Normal de Maestras de Zaragoza a su madre, Gregoria Brun Catarecha, tras la muerte de ésta en 1885. Había sido regente en los años anteriores, y permaneció en el cargo hasta 1886. Su hermano fue Joaquín Lacambra Brun, un brillante abogado que estudió derecho en Zaragoza y llegó a ser Magistrado de la Audiencia Nacional.

Fuentes:

ENCARNACIÓN DEL ÁGUILA SÁNCHEZ


Procedente de Sevilla. Último tercio del siglo XIX

Obtuvo el grado de Bachiller en Sevilla, en 1877, y en 1878 se le expidió el título correspondiente. Opositó al cargo de directora de la Escuela Normal de Maestras de Zaragoza, y obtuvo el cargo en 1886, ocupándolo hasta 1887.

GUADALUPE DEL LLANO ARMENGOL


Lérida, final siglo XIX -Zaragoza, después de 1931.

Formada en Zaragoza. Profesora de Aritmética y Geometría, se incorpora en 1914 a la Escuela Normal de Maestras, donde ejerció de directora desde 1928 hasta 1931. Además fue jefa de la escuela de prácticas. Compañera y coetánea de María Díaz Lizardi.

FLORENTINA NICOL GOÑI


Tafalla (Navarra), 1868-Pamplona, 1933

Alumna primero y luego Directora de La Escuela Normal de Maestras de Huesca, creada en 1858, que estaba regentada por las monjas dominicas de Santa Rosa. En 1885 Florentina ingresó como Religiosa en el Colegio adoptando el nombre de Sor Mª Ascensión. Trabajó en él como Profesora y fue nombrada  Directora del mismo en 1907. En 1912 el Gobierno clausuró la Escuela normal de Santa Rosa de Huesca y Florentina se entregó a la fundación de misiones educativas y religiosas en Perú y China, al frente de las cuales fue elegida como priora. Volvió a España por enfermedad y murió en Pamplona en 1933.