Restauración


En congruencia con las determinaciones del Plan Especial, el Proyecto recoge la restauración de las distintas arquitecturas monumentales o de interés histórico-artístico del lugar.

La fachada de la iglesia


La piedra caracoleña de Fuendetodos de las cornisas y, en particular, el gran zócalo, se encontraban en mal estado. Los elementos de piedra negra habían corrido mejor fortuna; tanto el arco del vano de acceso, como el gran ventanal del Coro y el bello relieve escultórico que recoge la simbología agustiniana (*), se encontraban en un estado más que aceptable. Sin embargo, las formas escultóricas de los otros huecos, laterales al ventanal, se encontraban en mucho peor estado.

Los militares habían aprovechado los muros de la fábrica de la iglesia para su construcción cuartelaría, pero introduciendo varias plantas en su interior. En esta operación se abrieron nuevos huecos, afectándose sensiblemente a la estructura de la fachada. Afortunadamente no se alteró, no obstante, ni su composición ni los elementos artísticos.

La restauración propiamente dicha de la fachada monumental atendió a una intervención convencional cajeando y restituyendo los sillares más dañados, pero respetando las incisiones de metralla consecuencia de los combates de los Sitios.

En cuanto a las puertas de acceso, se diseñan para el exterior dos grandes hojas correderas con revestimiento de mosaico de maderas con arreglo a una composición igual a la del Pabellón de Ingreso -que han contado con la aprobación de la Comisión Provincial del Patrimonio-, de forma que el conjunto queda armónicamente tratado.

Por último, se consideró conveniente no reconstruir el posible frontón, tanto por carecer de referencias históricas suficientes, enmarcando simplemente la fachada con un ligero vuelo de la cubierta.

La torre


La torre barroca se compone de tres cuerpos básicos, de los cuales, los dos primeros se corresponden con los de la fachada de la iglesia. El constructor original tuvo cuidado en destacar sutilmente el plano de la misma. Tiene planta cuadrada y sólo el último cuerpo, el que sobresale por encima del volumen de la iglesia, presenta fachadas iguales entre sí a sus cuatro caras.

Las acciones de reparación en la misma han sido limitadas, dado que el estado de su estructura era, en general, bueno; salvo el correspondiente al último cuerpo, que por carecer de chapitel y de cubierta se encontraba especialmente deteriorado. Al campanario se accede ahora mediante una escalera metálica de caracol, de planta cuadrada, que permite observar desde los ventanales el paisaje urbano del entorno.

Para completar la acción de restauración era preciso, según dictamen de la Comisión Provincial de Patrimonio Cultural, añadir un chapitel de cobre proporcionado al tamaño del último cuerpo de la torre, para cuyo diseño no existían referencias constatables.

La cripta


Construida también en la etapa barroca del convento, hundida la bóveda ha permanecido su interior relleno de escombros hasta nuestros días, en los que la excavación arqueológica la ha puesto de manifiesto. Se trata de un espacio, simple y severo, de paredes lisas. El estado de lo que quedaba en pie era muy precario, casi ruinoso, y por tanto, se ha tratado de una auténtica reconstrucción.

La divisoria con Santa Mónica


En el límite suroriental del solar se encuentra el convento de Santa Mónica, y corresponde a la medianería un muro de cierto tamaño realizado en aparejo toledano hasta algo más de su mitad y el resto de tapial, encontrándose la parte más retirada de la calle Asalto parcialmente enyesado y pintado por haber sido límite de los edificios cuartelarios adosados a esa pared medianera.

El Proyecto quiso revalorizar ese muro, visible francamente tanto desde el exterior como desde el interior del Centro de Historia de Zaragoza.