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01 junio 2022

'Hablamos con...' Antonio López Díaz sobre 'La copa rosa'


Charlamos con el fotoperiodista y realizador de documentales, Antonio López Díaz, sobre la exposición 'La copa rosa', una muestra que habla sobre menstruación y de la desventaja que es ser mujer en ciertos lugares.

Cultura

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Tenemos una nueva exposición en el Espacio Tránsito del Centro de Historias, ‘La copa rosa’, con fotografías de Antonio López Díaz, fotoperiodista y realizador de documentales. El fotógrafo viajó a Chad, junto a la ginecóloga Laura de Mingo, para documentar un proyecto de la Fundación Ramón Grosso que consiste en incorporar charlas informativas sobre la menstruación en colegios y asociaciones de mujeres. En nuestra sección ‘Hablamos con…’ conversamos Antonio López Díaz y Laura de Mingo sobre la muestra y el proyecto social que llevaron acabo junto a la Fundación Ramón Grosso. Si quieres conocer más información, descárgate aquí el dosier. 
 
Zaragoza Cultura. ¿Cómo surgió la idea de este proyecto? 
Antonio López Díaz. En 2019 la ginecóloga Laura de Mingo conoció en Madrid al padre jesuita Camille Nodjita Mangeran, que era el director del colegio San Francisco Javier de Toukra, en Chad. Al conocer su profesión, le contó su preocupación por las niñas chadianas de su colegio que faltaban a clase cuando tenían la regla, ya que al no tener la posibilidad de comprar compresas, se manchaban y sus compañeros se reían de ellas.
 
Así si una niña falta una media de tres días a clase por ciclo, puede perder hasta un mes de clase en un curso escolar, una clara desventaja que acentúa aún más la brecha de género que hay en Chad. La doctora entendió que la copa menstrual era la herramienta que necesitaban: “Es un producto idóneo para estas situaciones, ya que dura diez años y requiere de unos cuidados mínimos”, aclara Laura de Mingo, que consiguió una donación de copas menstruales de la empresa Enna y se fue de la mano de la Fundación Ramón Grosso a repartirlas. 

Z.C. ¿En qué consiste el proyecto de la Fundación Ramón Grosso? 
A.L.D. La doctora de Mingo da charlas informativas sobre la menstruación y los cambios a los que se someten las chicas durante la adolescencia. Aclara sus dudas, les explica las posibilidades que existen en cuanto a higiene menstrual y aporta información de cara a los prejuicios que puedan tener, además de entregarles una copa menstrual. Curiosamente, en las charlas que daba la doctora a grupos de mujeres adultas, la mayoría pedían copas menstruales de talla pequeña para sus hijas, ya que veían la desventaja que habían vivido. Por ello, la Fundación Ramón Grosso está luchando en distintos frentes para dar voz a las mujeres chadianas. 

Z.C. ¿Cómo fue el viaje a Chad?  
A.L.D. Chad es uno de los países más pobres del mundo y es triste ver cómo la mayoría de los problemas de sus habitantes no existen en Occidente. El mundo es un lugar difícil de entender…

Z.C. ¿En África, es la menstruación un tema tabú entre las familias? 
A.L.D. En África y aquí. Las niñas españolas siguen sin tener la información adecuada en la escuela o en su casa. La diferencia es que Chad es el paradigma de pobreza menstrual. Las compresas son caras y difíciles de conseguir, muchas mujeres jamás han visto un tampón y mucho menos una copa menstrual. Allí confeccionan compresas con retales de telas e incluso en las zonas rurales utilizan hojas de árboles. 
 

Z.C. ¿Qué se va a encontrar el público cuando venga a visitar esta exposición? 
A.L.D. Las imágenes hablan de una manera sutil de la menstruación y de la desventaja que es ser mujer en ciertos lugares. La mitad de los habitantes del mundo menstrúa una vez al mes y seguimos sin hablar de ello, esta exposición sirve para visibilizar la menstruación.

Z.C. Utilizas la fotografía como herramienta de divulgación para documentar este tipo de proyectos. De hecho, lo has hecho con otros proyectos, ¿no? ¿Qué diferencias encuentras en la fotografía documental con respecto a la artística? 
A.L.D. La línea entre ambas puede ser difusa en muchas ocasiones. Pero si lo llevamos a los extremos, la fotografía documental refleja la realidad, atrapa una fracción de segundo y nos lo muestra para reflexionar sobre lo que vemos, -algo cada vez más complicado en un mundo que gira demasiado rápido-. Por otro lado, la fotografía artística nos enseña el mundo interior del autor, algo que tiene más cabida en una sociedad individualista como la que vivimos en la actualidad y en la que, en ocasiones, resulta difícil mostrar realidades.  
 
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