¿Cuántos avisos hacen falta para prevenir una tragedia?
¿Cuántos avisos hacen falta para prevenir una tragedia? El reciente desalojo de un edificio del Casco Histórico de Zaragoza tras el hundimiento de parte de su estructura debería hacernos reflexionar sobre una cuestión fundamental: la obligación de prevenir antes de que ocurra un accidente. Afortunadamente, en esta ocasión no hubo que lamentar víctimas. Pero la pregunta sigue siendo la misma: ¿qué habría ocurrido si el derrumbe se hubiera producido con personas en el interior? Este caso no es una excepción. En nuestro barrio existen otros inmuebles abandonados que presentan graves problemas de conservación e insalubridad. Desde hace años, los vecinos venimos denunciando la acumulación de residuos, la proliferación de plagas, el riesgo de incendios y el incumplimiento del deber de conservación de determinadas fincas. Se han presentado escritos, fotografías, informes y solicitudes de actuación, pero la respuesta administrativa ha sido insuficiente. No se trata de buscar culpables después de que ocurra un accidente. Se trata de preguntarnos cuál es el sentido de las denuncias vecinales si las actuaciones llegan únicamente cuando el riesgo ya se ha materializado. La función de una administración pública no es solo intervenir en una emergencia, sino evitar que esta llegue a producirse. La prevención forma parte de su responsabilidad. Que el reciente hundimiento sirva para impulsar una revisión de aquellos inmuebles del Casco Histórico cuya degradación es conocida desde hace años y para actuar con decisión antes de que una situación de abandono termine provocando consecuencias irreparables. Los vecinos no pedimos privilegios. Pedimos algo tan sencillo como que la seguridad y la salubridad de quienes vivimos en estos edificios se protejan antes de que sea demasiado tarde.