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14 octubre 2026

El Rosario de Cristal recorre un centro de Zaragoza, repleto y emocionado

9.000 personas han participado en el cortejo y más de 55.000 lo han acompañado en las calles, en una multitudinaria expresión de devoción a la Virgen del Pilar

La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, ha formado parte de la representación de la corporación municipal que ha participado en esta manifestación popular de fe

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El Rosario de Cristal ha vuelto a llenar de luz, tradición y emoción el centro de Zaragoza. Un total de 9.000 personas han participado en el cortejo, mientras más de 55.000 lo han acompañado desde las calles y plazas del recorrido, en una de las citas más queridas de las Fiestas del Pilar. La ciudad ha vuelto a mostrar su devoción a la Virgen del Pilar en una tarde de encuentro entre generaciones y de orgullo por una tradición profundamente vinculada a su identidad.

La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, ha formado parte de la representación de la corporación municipal partícipe en esta manifestación popular de fe. Su presencia ha acompañado a los miles de zaragozanos que mantienen viva una celebración en la que confluyen la devoción, el patrimonio artístico y la historia de la ciudad.

Los faroles y las carrozas iluminadas han dado forma a una de las imágenes más singulares de las fiestas. La edición de este año ha reunido a 230 grupos, nueve más que la anterior, con un conjunto de treinta carrozas de cristal y 258 faroles de mano y estandartes. Estas piezas representan las distintas partes del rezo del rosario y expresan la vinculación con la Virgen del Pilar.

El recorrido, con salida desde la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús, en la calle Pedro Joaquín Soler, ha llevado esta tradición por el corazón del Casco Histórico. El itinerario ha incluido las plazas de San Bruno, la Seo y el Pilar, para continuar por Alfonso I, el Coso y la plaza de España, antes de regresar por Don Jaime I y San Jorge. El paso junto al manto de flores de la Virgen ha unido dos de los símbolos más reconocibles de estas fiestas.

La multitudinaria participación ha vuelto a poner de manifiesto el arraigo de una celebración que se transmite de generación en generación. La luz de los faroles, la belleza del cristal y el acompañamiento de miles de personas han convertido el centro de Zaragoza en escenario de una expresión colectiva de fe y de respeto por las tradiciones.

Los orígenes del Rosario de Cristal se remontan a 1889, cuando la Cofradía del Santísimo Rosario de Nuestra Señora del Pilar impulsó una colección de faroles para acompañar el rezo. El proyecto se encargó al arquitecto municipal Ricardo Magdalena y las primeras piezas salieron a la calle ese mismo año. El 13 de octubre de 1890, con el conjunto terminado, la celebración comenzó a recibir el nombre de Rosario de Cristal. Más de un siglo después, continúa siendo una de las manifestaciones más representativas del patrimonio religioso y cultural zaragozano.