El juego como ocio saludable para los niños, niñas y adolescentes.
El Consejo de Infancia y Adolescencia ha reflexionado sobre el derecho al juego como parte de un ocio saludable, abordando cómo, dónde y con quién juegan niñas, niños y adolescentes, y analizando posibles diferencias de género, estereotipos y la adecuación de los espacios disponibles en sus barrios. Las conclusiones destacan la importancia del juego activo, creativo y social, así como la necesidad de contar con entornos accesibles, seguros y variados para todas las edades.
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En la sesión del mes de abril, el Consejo de Infancia y Adolescencia de Zaragoza, ha trabajado en torno al tema elegido para este año: "Ocio saludable, a través del juego, la cultura y el deporte". En esta ocasión, la sesión se centró en la reflexión sobre el juego como derecho y forma esencial de disfrute, desarrollo y socialización para niñas, niños y adolescentes.
Durante la jornada, que se realizó en dos sesiones diferenciadas por Cámaras, los chicos y chicas del Consejo exploraron diversas cuestiones como qué juegos practican, con quién, dónde y cómo juegan, así como si sienten que su entorno les facilita o limita el ejercicio de su derecho al juego.
Uno de los aspectos abordados fue el análisis de posibles diferencias de género en el juego. Aunque reconocen que tanto chicas como chicos pueden disfrutar de los mismos juegos, identifican ciertas tendencias influidas por estereotipos: mientras que los chicos tienden a preferir deportes activos como el fútbol, las chicas optan más por juegos tranquilos, actividades sociales y deportes como el voleibol. Esta situación, según afirman, puede limitar las opciones de juego, especialmente para las niñas.
Respecto a las preferencias de juego, destacan los juegos de movimiento, los videojuegos, juegos de mesa y actividades creativas. Coinciden en que los juegos que más salud aportan son aquellos físicos, en equipo, que fomentan la interacción, reducen el estrés y benefician tanto la salud física como mental. También valoran los juegos de mesa por su capacidad para estimular el pensamiento, resolver problemas y promover la socialización.
Sobre los espacios de juego ideales, las chicas y chicos del Consejo proponen que sean accesibles, variados, atractivos visualmente y en contacto con la naturaleza. Los adolescentes, por su parte, los imaginan como espacios seguros, limpios y acogedores, con opciones para el ejercicio físico, el entretenimiento sin pantallas, zonas para socializar, buena iluminación y en entornos agradables al aire libre.
En cuanto a los lugares donde suelen jugar, mencionan los parques, calles, descampados y patios escolares como principales espacios al aire libre. Para el juego en interior, identifican los CMTLs, polideportivos y Zonas Jóvenes, aunque manifiestan desconocimiento sobre las condiciones o requisitos necesarios para acceder a ellos, lo que representa un área de mejora para garantizar el acceso equitativo a estos recursos.
Con esta sesión, el Consejo continúa trabajando sobre el tema que eligieron para preparar el próximo Manifiesto donde el derecho al juego será parte fundamental del desarrollo integral de la infancia y la adolescencia.