Cédric Le Borgne
Cédric Le Borgne nació en París en 1972 y actualmente vive y trabaja en Toulouse. Tras estudiar Artes Aplicadas en la École Normale Supérieure de Cachan, inició sus primeras creaciones en 1997 en el centro cultural autogestionado Mix'Art Myrys de Toulouse. Desde entonces, ha viajado por todo el mundo, explorando paisajes, arquitecturas, culturas y civilizaciones, experiencias que nutren su mirada poética.
Su obra invita a descubrir la vida cotidiana desde una perspectiva fresca y sensible, transformando espacios y generando encuentros inesperados. Desde esculturas de malla metálica hasta fotografía, video, instalaciones efímeras y performances, pasando por arte urbano y web-art, su trabajo se libera de las restricciones formales y establece un diálogo sutil con cada lugar que habita, ofreciendo experiencias que despiertan la imaginación y la emoción del espectador.
Les voyageurs
Presentes en múltiples localizaciones estratégicas de Zaragoza (Calle del Cisne, Fuente de la Hispanidad, Plaza Delegación de Gobierno, Museo Del Foro y Plaza de la Lonja), "Les Voyageurs" son figuras etéreas que dialogan con la arquitectura histórica y contemporánea de la ciudad, creando un recorrido poético que invita al paseo y la contemplación.
Cédric Le Borgne describe así su obra:
"Les Voyageurs respiran con la ciudad. La exploran, la acarician.
Nos vigilan.
Nos cuidan.
Juegan con nosotros.
Despiertan nuestra imaginación.
Aparecen y desaparecen en el cielo. Entre el sueño y la realidad.
Les Voyageurs somos nosotros.
Somos tú y yo.
Son el espíritu de la ciudad.
Son el niño que llevamos dentro.
Me gusta trabajar en los espacios públicos, en la vida cotidiana de la ciudad, donde la gente se encuentra… donde las personas crecen, trabajan, aman, luchan, piensan…
Es el espacio creativo para la política.
Para los derechos humanos.
Para la cultura.
Me gusta escenificar el espacio público. Para mí, la ciudad es un patio de juegos y un paisaje. Me gusta celebrar la poesía de la vida cotidiana."
Estas esculturas aéreas, realizadas en malla metálica, parecen flotar entre los edificios, suspendidas entre la realidad y el sueño. Su presencia ligera y onírica contrasta con la solidez de la arquitectura urbana, creando un diálogo visual que cuestiona nuestra percepción del espacio público.
"Les Voyageurs" no son meras esculturas estáticas; son entidades que parecen vivir con la ciudad, que cambian con la luz del día, que interactúan con el viento y que se transforman según la perspectiva del observador. Invitan a los zaragozanos y visitantes a redescubrir rincones conocidos con nuevos ojos, a encontrar la magia en lo cotidiano y a reconocerse en estas figuras que, en palabras del artista, "somos nosotros".