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18 marzo 2026

El Centro de Historias acoge "Donde habita el olvido", una instalación inmersiva sobre la memoria


La artista zaragozana Lalá transforma el Espacio Tránsito en un recorrido inmersivo que invita a cuestionar cómo recordamos y qué dejamos atrás

Cultura

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¿Qué parte de lo que recordamos es realmente fiel a lo vivido? ¿Qué sucede con aquello que preferimos olvidar? A partir de estas preguntas se articula "Donde habita el olvido", la nueva propuesta expositiva del Centro de Historias, en la que la artista zaragozana Laura Gracia, conocida como Lalá, convierte el Espacio Tránsito en un paisaje mental que se recorre más que se observa.

La muestra, abierta al público desde el 18 de marzo y hasta el 28 de junio, no plantea un itinerario tradicional, sino una experiencia inmersiva en la que el visitante atraviesa un umbral simbólico para adentrarse en un territorio íntimo. La arquitectura diáfana del espacio se transforma aquí en una suerte de escenario emocional donde la memoria se presenta como un proceso vivo: mutable, frágil y, en ocasiones, engañoso.

Lejos de entender los recuerdos como piezas fijas, la instalación propone mirarlos como materiales en constante transformación. Algunos se intensifican con el tiempo; otros se difuminan hasta casi desaparecer. En ese tránsito, Lalá construye una metáfora de la mente a través de una estancia de carácter onírico, dominada por un intenso rosa fucsia que actúa como detonante sensorial y emocional. No es un color decorativo, sino una atmósfera que envuelve y sitúa al espectador en ese territorio difuso entre lo vivido y lo imaginado.

El recorrido se articula en dos ámbitos que dialogan entre sí. Por un lado, los recuerdos luminosos: aquellos que forman parte de la narrativa compartida y que construyen nuestra identidad visible. Frente a ellos, una zona más contenida y oscura reúne lo que queda al margen: fragmentos incómodos, difusos o relegados, que permanecen latentes. Este espacio, delimitado por una verja que remite a lo carcelario, acumula palabras, trazos y gestos como si se tratara de capas de memoria no resuelta.

En contraste, otro de los ejes de la instalación funciona como un archivo visual. A modo de gran archivo mental, se despliegan piezas que recuerdan a instantáneas —cercanas al formato de las polaroids— en las que la nitidez varía, como lo hacen los recuerdos. Realizadas con distintas técnicas, estas obras no establecen jerarquías, sino que reflejan la manera en que las imágenes emergen, se distorsionan o se desvanecen en la mente.

Uno de los momentos más significativos del recorrido llega con una puerta rosa situada en el espacio intermedio. Más que un elemento escenográfico, actúa como un punto de inflexión: al atravesarla, el visitante se encuentra con su propio reflejo. Ese gesto, sencillo pero eficaz, desplaza la experiencia hacia lo personal y convierte la exposición en un ejercicio de introspección. Porque, en última instancia, "Donde habita el olvido" no solo habla de la memoria de quien crea, sino de la de quien mira.

Laura Gracia (Lalá) desarrolla un lenguaje visual reconocible por su fuerza expresiva y su uso del color, donde conviven una mirada vitalista y una exploración de lo íntimo. Artista, ilustradora y muralista, ha participado en exposiciones en distintas ciudades y mantiene una estrecha relación con el espacio público y el arte urbano. Desde 2015 dirige La Fábrica de Arte, en el barrio de Miralbueno, un lugar de creación y aprendizaje que refuerza su interés por el diálogo entre práctica artística y transmisión.

Con esta instalación, el Centro de Historias propone algo más que una exposición: un espacio para detenerse y preguntarse qué hacemos con nuestros recuerdos y, sobre todo, qué lugar ocupa el olvido en todo ello.