Pulsa para ver la imagen en grande
19 diciembre 2024

La sala Torreón Fortea de Zaragoza acoge la exposición 'Ni sushi ni yakuza' de Hiroomi Ito, un puente entre la cultura japonesa y la actualidad


La exposición del artista japonés Hiroomi Ito estará hasta el 5 de marzo de 2025 

Cultura

Cuerpo de la noticia

Desde hoy, la sala Torreón Fortea se convierte en un punto de encuentro entre Zaragoza y Japón con la inauguración de la exposición 'Ni sushi ni yakuza' del artista japonés Hiroomi Ito. Este creador, afincado en Barcelona, ofrece una mirada profunda y ambigua sobre su país de origen, desafiando los clichés sobre la cultura japonesa que se han consolidado en Occidente. A través de sus obras, Hiroomi Ito invita a los espectadores a mirar más allá de los estereotipos de la comida y los tatuajes, elementos clave que en su trabajo se cargan de significado, historia y emoción.

La exposición, que podrá visitarse hasta el 5 de marzo, está marcada por el uso de materiales inusuales en la pintura occidental, como el té tostado, el carbón de roble y el papel de morera. Estos materiales no solo conectan el arte contemporáneo con las tradiciones ancestrales, sino que, además, permiten al artista tejer una reflexión sobre la compleja relación entre Japón y el resto del mundo. Las composiciones de Hiroomi Ito están impregnadas de elementos del estilo nihonga, una tradición artística que surgió en el período Meiji como respuesta a la influencia del arte occidental. En sus obras, el uso de elementos naturales y el respeto por la armonía con la naturaleza se convierten en protagonistas, estableciendo un diálogo constante entre lo antiguo y lo moderno, entre la tradición y la globalización.

Lo que Hiroomi Ito presenta no es solo una exposición de pinturas; es una reflexión sobre la identidad cultural, la despersonalización en la sociedad contemporánea y las problemáticas sociales que enfrenta Japón en la actualidad. La muestra aborda cuestiones como la precariedad laboral, la salud mental tras la pandemia y los cambios provocados por la globalización, utilizando los símbolos de la comida japonesa (especialmente el sushi) y los tatuajes como vehículos para explorar estos temas. A través de esta mirada, Ito reflexiona sobre la transformación de la sociedad japonesa y los dilemas personales que surgen al convivir con el peso de la tradición y la rapidez de los cambios globales.

Uno de los elementos más destacados de la exposición es la forma en que Hiroomi Ito fusiona su amor por la gastronomía con su pasión por el arte. No solo los motivos de sus obras están inspirados en la comida japonesa, sino que también emplea ingredientes culinarios en sus composiciones. El té tostado, por ejemplo, se utiliza para crear una pátina que da a sus pinturas un aspecto antiguo y envejecido, mientras que el carbón de roble, utilizado en la elaboración de los yakitori (pinchos de pollo), también se incorpora en el proceso artístico. Hiroomi Ito se presenta como un artista que, al igual que un cocinero, prepara sus lienzos y pigmentos con la misma meticulosidad con la que se elabora una receta, fusionando así sus dos pasiones: la pintura y la gastronomía.

Comisariada por Mario Malo, esta exposición también pone en valor la conexión histórica y cultural entre Zaragoza y Japón, destacando una visión más compleja y crítica de la cultura nipona, lejos del exotismo tradicional. 'Ni sushi ni yakuza' nos invita a repensar lo que creemos saber sobre Japón, enfrentándonos a una visión contemporánea que reflexiona sobre los desafíos globales, la identidad cultural y las tradiciones que se han visto transformadas por el paso del tiempo.

Esta muestra ofrece una oportunidad única para adentrarse en la riqueza simbólica de la cultura japonesa, para explorar temas universales a través de una mirada profundamente personal y artística. No se trata solo de ver obras de arte, sino de conectar con un mensaje más profundo, un diálogo que nos lleva a reflexionar sobre nuestra propia identidad, nuestras raíces y cómo los tiempos actuales nos desafían a replantearnos el lugar que ocupamos en el mundo.