'Hablamos con' Wifredo Rincón sobre la obra de Pradilla

08 enero 2022

En nuestra sección 'Hablamos con', Wifredo Rincón, comisario de la exposición ‘Francisco Pradilla Ortiz. 1848-1921’, nos explica la muestra y la obra del destacado pintor aragonés.  

Francisco Pradilla fue uno de los más destacados pintores aragoneses. Estos días, puedes conocer su trayectoria y descubrir un dilatado recorrido de su obra, visitando la exposición ‘Francisco Pradilla Ortiz. 1848-1921’ en La Lonja. ¿La has visto ya? Mañana, 9 de enero es el último día para poder verla. Aquí puedes consultar  las obras expuestas
 
Para conocer más a fondo la obra del reconocido pinto, hemos ‘Hablado con’… Wifredo Rincón,  Doctor en Historia del Arte por la Universidad de Zaragoza y Profesor de Investigación del CSIC en el Departamento de Historia del Arte y Patrimonio del Instituto de Historia y comisario de la exposición, no te pierdas la entrevista. 
 
Zaragoza Cultura. ¿Qué destacarías de esta exposición antológica dedicada al pintor aragonés ‘Francisco Pradilla Ortiz 1848 -1921’ en La Lonja?
 
Wifredo Rincón. Celebrada con motivo del I centenario del fallecimiento del pintor Pradilla, se ha convertido en un referente cultural en Zaragoza y ha tenido un notable éxito, como lo pone de manifiesto el elevado el número de visitantes, tanto de Zaragoza como de otros lugares. Además, se han agotado los ejemplares del catálogo publicado para la ocasión, con una aproximación a su vida y obra y las 187 obras expuestas, todas ellas reproducidas y con su correspondiente ficha técnica y un breve comentario.  
 
Z.C. Los fondos expuestos proceden de diferentes museos españoles e importantes colecciones particulares, ¿cómo ha sido el proceso a la hora de llevar a cabo la selección de obras?
 
W.R. En la muestra, han figurado la mayor parte de las obras de Pradilla conservadas en los museos españoles, tanto de titularidad estatal, como autonómica o provincial; además de otras en propiedad de distintas instituciones públicas -ayuntamientos- o privadas -fundaciones-. Junto a estas se exponen obras de más de 50 colecciones privadas, todas ellas de España.
 
El proceso de selección se ha basado en el conocimiento que tengo de las obra de Pradilla, pintor sobre el que llevo trabajando desde 1979 y sobre el que he publicado dos monografías en 1987 y 1999. Se eligieron aquellas que -por su tamaño, técnica o calidad- convinieran mejor al proyecto de la exposición. En este sentido, tanto los coleccionistas como los museos respondieron muy satisfactoriamente a la solicitud de las obras.
 
Z.C. 84 de las 187 obras nunca se había expuesto antes, ¿nos podrías nombrar algunas de ellas?
 
W.R. Entre las obras nunca expuestas, debemos destacar el conjunto de cinco retratos familiares, datados hacia 1869 -únicamente su Autorretrato de esta fecha había sido expuesto- y que se conservan en tres colecciones distintas.  
 
Igualmente, consideramos fundamentales las reducciones de Doña Juana la Loca y de La rendición de Granada, esta última de gran tamaño, realizadas por el propio Pradilla. Ambas nos han permitido mostrar al público estas dos magníficas obras conservadas en el Museo Nacional del Prado y en el Palacio del Senado que, por su gran tamaño, no pueden ser trasladadas. 
 
También mencionar entre las pinturas al óleo, un cuadro de grandes dimensiones, El retiro de las musas (1908); Deshoje del maíz (1895), el Cráter del Vesubio (1887) o La pudeur oubliée, escena de las Paludes Pontinas pintada en Madrid en 1906. Así como las acuarelas El día del apóstol (1889) y Vejez (1901), las dos de parecido tamaño que exceden los 70 cm de altura -obras bastante grandes para está técnica-. Y, entre los dibujos, los dos bocetos preparatorios de Doña Juana la Loca y La rendición de Granada. 
 
Finaliza la exposición el lienzo Dar de comer a los hambrientos, pintado en 1920, un año antes de su muerte que conocimos este mismo año.
 
 
Z.C. ¿Qué caracterizó a Pradilla como pintor?
 
W.R. Como pintor le caracterizó su honradez y su sentido de la realidad, que le llevó a ejecutar obras, tanto de gran tamaño como de pequeñas dimensiones, partiendo del natural. Un hecho que se pone de manifiesto en su pintura de historia, para la que buscará el paisaje que lo enmarca. Por ejemplo, en el caso de Doña Juana la Loca, lo encontrará en el italiano lago Trasimeno, o como en Granada, ciudad a la que viajó en 1879 para documentarse antes de realizar La rendición de Granada. 
 
De hecho, en ocasiones, indica junto a la firma el día y la hora en la que pinta la obra, dando testimonio y justificando el color que figura en la misma. En el caso de uno de sus retratos, el de Mariano Royo Urueta, pintado en Madrid en 1905, hace constar sobre la firma que fue realizado “por fotografía”.
 
Asimismo, caracteriza su obra un dibujo preciso y las pinceladas generosas que utiliza en sus composiciones, tanto en aquellas de gran tamaño, como en las obras preciosistas de los “mercados” de Vigo y de Noya o en la composición Deshoje del maíz. Pero también, la obra de Pradilla se manifiesta de manera patente en otras composiciones más pequeñas: instantáneas de color y manchas repletas de sugerencias que consiguen plasmar un momento o un paisaje.       
 
Z.C. Pradilla es autor de algunas de las obras más icónicas a nivel nacional, como Doña Juana la Loca, que recibió la medalla de honor en la Exposición Nacional de 1878, o La rendición de Granada. Sin embargo, en ocasiones es todavía algo desconocido. En este sentido, ¿a través de esta muestra se ha trata de poner en valor la dilatada producción de este destacado pintor?
 
W.R. Además de la pintura de historia, la cual ocupa una pequeña parte del total de su producción, esta muestra pone de manifiesto su capacidad para desarrollar con brillantez otras muchas temáticas: el paisaje, la pintura costumbrista con temáticas gallegas que mantendrá durante toda su vida y la pintura napolitana tras su estancia en Italia. También tratará temáticas españolas, particularmente madrileñas, además de la pintura mitológica y el retrato, que pone de manifiesto su capacidad para recoger los aspectos sicológicos del personaje, detalles sobre la vestimenta o los objetos que le rodean.  
 
Z.C. ¿Cómo fue su evolución artística y cómo queda representada en la exposición? 
 
W.R. Al tratarse de una exposición antológica se ha procurado que las obras expuestas abarquen la cronología más amplia posible. La primera obra corresponde a 1867, Pradilla tenía 19 años, y la última es de 1920, un año antes de su muerte.
 
Dotado para el dibujo, como puso de manifiesto desde muy joven, su primera formación fue en la Escuela de Bellas Artes de Zaragoza. En 1866 se trasladó a Madrid, allí completó su formación en la Escuela Superior de Pintura y Escultura, siendo alumno de Carlos de Haes -el pintor que transformó la docencia de la pintura de paisaje en España, sacando a los alumnos de las aulas para pintar al natural-. 
 
De sus primeras obras conocemos varias acuarelas, lo que nos inclina a pensar que, posiblemente, Pradilla conoció esta técnica durante su formación en la Escuela de Bellas Artes de Zaragoza, en la que era profesor Bernardino Montañés, destacado acuarelista.
 
Convocada en 1873 la oposición para las primeras plazas en la Academia Española de Bellas Artes de Roma, a las que optó por la pintura de historia, llevó a cabo como último ejercicio un cuadro al óleo sobre un asunto del Rapto de las sabinas, que le valió la pensión romana. Obra de juventud, que destaca por un perfecto dibujo y color, el paisaje que enmarca la composición y su particular manera de representar el cielo. “Los cielos Pradilla” destacan por su preocupación por las nubes y, en algunos casos, nubarrones.  
 
En Roma permanecerá en un primer momento hasta 1877 con motivo de su pensionado y a la que regresará un año más tarde para instalarse hasta 1897. Año que volverá a Madrid para dirigir el Museo Nacional de Pintura y Escultura (Prado). Allí llevará a cabo una amplia producción y, de forma simultánea, se ocupará de la amplia temática que caracteriza su obra, llevando a cabo obras de pintura al óleo y a acuarela, técnica esta de la que fue un consumado maestro. 
 
A su regreso a España se interesará por la pintura de historia, como ponen de manifiesto sus dos lienzos La reina doña Juana la Loca, recluida en Tordesillas con su hija la infanta doña Catalina (1906-1907) y El cortejo del bautizo del príncipe don Juan, hijo de los Reyes Católicos, por las calles de Sevilla (1910). Igualmente, realizará pinturas de carácter mitológico como El retiro de las musas (1908), retomará los paisajes de las Paludes Pontinas y temas costumbristas gallegos, además de otras composiciones de carácter costumbrista madrileño, a la vez que una serie de figuras femeninas en distintas actitudes.
 
Z.C. ¿Qué obras destacarías de la exposición y por qué?
 
W.R. En primer lugar, destacaría las obras que no se han expuesto nunca, muchas de ellas pertenecientes a colecciones particulares y otras que, siendo propiedad de museos, se conservan en sus almacenes. Como es el caso del cuadro al óleo El cortejo del bautizo del príncipe don Juan -hijo de los Reyes Católicos-, por las calles de Sevilla. 
 
También remarcaría la acuarela Marino Faliero, Dux LV. Asimismo, ocupa un importante lugar el El retiro de las musas o las acuarelas En el día del apóstol y Vejez, estas tres obras habitualmente reproducidas en publicaciones sobre Pradilla pero nunca expuestas. 
 
También los retratos del padre y los hermanos de Pradilla y el del pintor Muñoz Degraín, que ponen de manifiesto su capacidad desde bien temprano para este tipo de obras. La rendición de Granada, reducción de gran tamaño de colección particular del cuadro del palacio del Senado.  Se muestra rodeado de una serie de obras preparatorias para su ejecución, poniendo de manifiesto la manera de hacer de Pradilla para la obra de carácter histórico de la que como opinó Camón Aznar “fue un consumado maestro”. 
 
Por supuesto, ocupan un lugar destacado varias obras preciosistas de pequeño tamaño, que destacan por los detalles de su ejecución: Día de mercado en Vigo, Día de mercado en Noya, Deshoje del maíz y Carnaval de Roma.
 
Coincidiendo con la erupción del volcán en la isla de La Palma, quiero destacar el cuadro El cráter del Vesubio, pintado y firmado el 20 de abril de 1887 durante una visita junto a su mujer al volcán, obra que describirá en 1916 en una carta dirigida al marqués de Valderrey a quien vendió la obra.

Junto a estas obras mencionar también otras muchas, en las que con escasas pinceladas sabe captar magistralmente la esencia del paisaje.

Foto 1: El retiro de las musas

Foto2: Fragmento La reina Doña Juana la Loca, recluida en Tordesillas con su hija la infanta doña Catalina.