El Tubo estrena la restaurada imagen en Estébanes 12 tras una larga intervención de emergencia avalada por los tribunales
Ladrillo a la vista y forjas centenarias vuelven a brillar en el corazón turístico de la ciudad, cerrando así un complejo expediente de emergencia urbana respaldado íntegramente por la Justicia
La sentencia confirma que el Consistorio priorizó correctamente la seguridad ciudadana, en unas complejas obras que han permitido además poner en valor la fisionomía tradicional del entorno
El Juzgado de lo Contencioso-Administrativo desestima la demanda de Apudepa y avala las medidas de seguridad del Consistorio, que ha actuado de forma subsidiaria y repercutirá a la propiedad el coste de todas las labores ejecutadas
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El Ayuntamiento de Zaragoza ha culminado la compleja intervención en el edificio de la calle Estébanes 12-14 con un gran resultado. "Las minuciosas labores de estabilización y demolición controlada del edificio han permitido hacer de la necesidad virtud, manteniendo en pie una buena parte de la fachada principal, que asoma directamente al corazón turístico y hostelero del Tubo", ha explicado el consejero de Urbanismo, Infraestructuras, Energía y Vivienda, Víctor Serrano.
Lejos de conformarse con su mera conservación para garantizar la seguridad, las obras han supuesto una verdadera puesta en valor del patrimonio zaragozano. "Los trabajos han conllevado la cuidadosa retirada de los revocos y de otros elementos modernos que se habían ido añadiendo a la fachada con el paso de las décadas. Gracias a ello, se ha logrado recuperar la fisionomía original de parte de la edificación, dejando al descubierto el tradicional ladrillo a la vista y restaurando sus forjas originales", ha explicado Serrano. "El resultado final no solo preserva la memoria histórica de la calle, sino que aporta aún más personalidad, carácter y encanto a la imagen principal de la ciudad y a uno de sus espacios más transitados", ha incidido el consejero.
Esta exitosa recuperación patrimonial es el desenlace de una situación de extrema urgencia que se remonta al 31 de octubre de 2025. Ese día, el desprendimiento de una gran parte de la pared medianera obligó a los servicios de emergencia a intervenir de inmediato, acordonando la zona y decretando el cierre preventivo de varios locales colindantes ante un evidente riesgo de colapso. Ante el peligro constatado por los técnicos municipales, el Ayuntamiento dictó el 4 de noviembre una resolución declarando la ruina inminente y ordenando los trabajos para asegurar la zona.
Ahora, el Juzgado de lo Contencioso-Administrativo ha respaldado íntegramente aquella decisión municipal, desestimando el recurso que la asociación APUDEPA presentó contra la intervención del Consistorio. La sentencia confirma la plena legalidad de la actuación de emergencia y avala que el Ayuntamiento priorizó de manera justificada la seguridad pública.
EL AVAL DE LA JUSTICIA
El Juzgado de lo Contencioso-Administrativo ha dado la razón al Consistorio desestimando íntegramente la demanda de APUDEPA y confirma que la resolución dictada el 4 de noviembre de 2025, que declaraba el estado de ruina inminente del edificio situado en la calle Estébanes 12-14, fue completamente legal y justificada. "La medida perseguía una finalidad legítima y de máxima relevancia, como es la protección de la vida y la integridad física de las personas y la seguridad de la vía pública y de los inmuebles colindantes", recoge el texto judicial emitido el pasado 25 de septiembre.
La intervención de urgencia fue la única salida ante el estado crítico del inmueble y así lo subraya la jueza subraya indicando que los dictámenes "demostraron de forma fehaciente la existencia de una situación objetiva de peligro inminente para la seguridad ciudadana". Además, recalca que los informes avalaban "daños estructurales graves (hundimiento de medianeras, forjados colapsados y riesgo de desprendimiento incontrolado)".
Frente al argumento de que se trataba de un edificio catalogado, la justicia establece de forma tajante: "La protección patrimonial no puede interpretarse de manera que obligue a mantener físicamente en pie una construcción cuando los informes técnicos acreditan que su estado representa un riesgo grave e inmediato".
De esta manera, el juzgado confirma que el Ayuntamiento no actuó a espaldas del valor del edificio, sino que siguió los protocolos requeridos. La sentencia reconoce expresamente que "la Administración no desconoció la protección patrimonial, sino que trató de compatibilizarla con la necesidad urgente de eliminar el riesgo".
Frente a los argumentos de APUDEPA, que exigía la rehabilitación del inmueble, la sentencia señala que la asociación no aportó ninguna "alternativa técnica concreta, inmediata y ejecutable" que hubiera permitido conservar el edificio garantizando la seguridad en aquel momento de emergencia.
EL ORIGEN DE LA SITUACIÓN
El inicio de esta situación de emergencia se remonta al 31 de octubre de 2025, cuando se produjo el desprendimiento de una gran parte de la pared medianera del inmueble hacia la Terraza Libertad, lo que obligó a una intervención urgente de los Bomberos y la Policía Local. Ante el enorme riesgo detectado, el Consistorio acordonó inmediatamente la zona y decretó el cierre preventivo de locales de gran afluencia colindantes, como Kenbo, la terraza de El Plata y la terraza de Bodegas Almau. Una inspección técnica municipal realizada el 3 de noviembre constató un estado crítico de la estructura, con forjados hundidos, grietas y peligro de caída incontrolada. Ante este escenario, el Ayuntamiento resolvió declarar la ruina inminente y ordenó los trabajos de estabilización y demolición por trámite de emergencia.
A partir de ahí, de manera subsidiaria y por emergencia, el Ayuntamiento asumió los trabajos de estabilización y derribo del edificio, que se han ido prolongando en el último año. La agilidad municipal permitió reabrir antes de lo previsto las terrazas y negocios conlindantes mientras se ejecutaban las obras. Durante un breve periodo de tiempo, lo único que quedó en pie fue la fachada principal, la cual se tenía como objetivo mantener, si bien se descartó conservarla en toda su altitud y totalidad al no poder mantener y garantizar la estabilidad. Por ello, se rebajó descargando el peso hasta su estabilización, y posteriormente se ejecutó una recuperación del espacio conservado.
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