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11 septiembre 2026

La restauración del Monumento a Los Sitios encara su recta final y lucirá en todo su esplendor para las Fiestas del Pilar

El Ayuntamiento de Zaragoza ultima los trabajos de rehabilitación integral de este emblemático conjunto escultórico, que comenzará a descubrirse con la retirada del andamiaje en dos semanas

Cuerpo de la noticia

El Ayuntamiento de Zaragoza encara la recta final de los trabajos de restauración del Monumento a Los Sitios. Así lo ha comprobado esta mañana el consejero de Urbanismo, Infraestructuras, Energía y Vivienda, Víctor Serrano, quien ha visitado la fase final de las actuaciones de limpieza, rehabilitación y recuperación del conjunto escultórico. 
La intervención, que cuenta con una inversión de 348.608,21 euros y es ejecutada por la empresa especializada Antique SL, avanza a muy buen ritmo y encara durante estas semanas su recta final definitiva. Tras meses de minuciosa labor técnica en las ocho alturas que conforman los más de 16 metros de este conjunto centenario erigido en 1908, la próxima semana se acometerán los últimos trabajos de acabados en las zonas superiores.

El cronograma de la obra prevé que la semana del 21 al 25 de septiembre comience la esperada retirada del andamiaje que ha recubierto la escultura durante los últimos meses, permitiendo a los ciudadanos contemplar de nuevo la Alegoría de Zaragoza y el resto de figuras. Tras este desmontaje, únicamente se mantendrá un vallado perimetral para facilitar las labores de remate en la base y en la escalinata inferior del monumento.
"Estamos muy satisfechos con el ritmo y la calidad de la ejecución de esta obra, que va a dar una nueva vida y una luz inédita a un monumento importantísimo para nuestra ciudad", ha destacado Víctor Serrano durante su visita. El consejero ha subrayado que "todo el entorno estará completamente listo y despejado antes de las Fiestas del Pilar, cumpliendo nuestro compromiso de que los zaragozanos y visitantes puedan redescubrir este emblema patrimonial en nuestros días más grandes".

En el ámbito técnico, la restauración ha supuesto un enorme reto para los profesionales de conservación. Durante estas últimas jornadas, los técnicos están empleando metodologías vanguardistas y menos agresivas, como la tecnología de limpieza mediante láser, para retirar las costras negras y manchas incrustadas en la piedra. "Nos hemos encontrado con desafíos que no eran visibles en un primer momento, ya que la intervención realizada en 1998 aplicó una lechada superficial que, en realidad, ocultaba una gran cantidad de patologías y manchas negras en la piedra", ha explicado Serrano. Al retirar aquella antigua imprimación, el equipo de restauradores ha tenido que hacer frente a todas esas afecciones ocultas, logrando recuperar volúmenes alterados o desaparecidos mediante técnicas de consolidación respetuosas con la obra original.
El tratamiento de los elementos de bronce ha sido otra de las partes más complejas del proyecto, dado el intrincado diseño de la obra, repleto de niveles, pliegues y relieves de difícil acceso. A pesar de la dificultad técnica para alcanzar cada resquicio, el exhaustivo trabajo manual revelará un resultado que, en palabras del consejero, "va a ser verdaderamente sorprendente y será, sin duda, lo que más llame la atención de los viandantes por el brillo y la limpieza recuperada".
Además de la limpieza, la consolidación estructural ha sido prioritaria. Uno de los puntos críticos abordados en esta recta final ha sido el estado del águila imperial que forma parte del conjunto escultórico. "Los análisis revelaron que la figura del águila presentaba serios problemas de estabilidad que ponían en riesgo el conjunto", ha revelado Víctor Serrano. Para solucionar esta delicada situación, los técnicos han establecido estrictos criterios de intervención que han garantizado su seguridad estructural, logrando solventar el problema mediante un moderno sistema de fijación anclado con varillas de fibra de vidrio.

"Este proyecto responde a una solicitud iniciada por el Servicio de Cultura para integrarse en el Plan de Sostenibilidad Turística en Destinos del Plan Territorial de Aragón, y demuestra nuestro compromiso firme con el cuidado del patrimonio, devolviendo a los zaragozanos un espacio urbano renovado y lleno de historia", ha concluido Víctor Serrano, poniendo en valor el excelente trabajo coordinado por el Servicio de Arquitectura municipal y el proyecto redactado en origen por Typsa.

TRABAJO MINUCIOSO EN OCHO ALTURAS
El minucioso trabajo que ahora culmina ha sido ejecutado por un equipo multidisciplinar compuesto por ocho profesionales, todos ellos con titulación específica en Conservación de Bienes Culturales y pertenecientes a la empresa Antique. Durante estos meses de intensa labor, los especialistas han abordado de manera simultánea las ocho alturas del monumento, trabajando en todas sus caras desde la grada inferior hasta el remate superior. Como ha recordado el consejero Víctor Serrano, esta majestuosa obra "comprende elementos muy diversos como la piedra arenisca, la piedra caliza y el bronce", lo que obligó a realizar, de forma previa a la intervención, una exhaustiva batería de analíticas de materiales, ensayos y estudios de pH que sentaron las bases del éxito de esta compleja restauración.
Una de las piezas donde los trabajos requirieron una atención especial desde el inicio de las obras es la Alegoría de Zaragoza o la Libertad, la imponente figura femenina de bronce que corona el conjunto a más de 16 metros de altura. En esta escultura, al igual que en el resto de los bajorrelieves metálicos, los conservadores procedieron primero a la meticulosa eliminación de tierra, polvo, deposiciones de aves, contaminación ambiental y sales. Posteriormente, se ejecutó una profunda limpieza física y la supresión de los productos de corrosión.
Esta tarea ha exigido compaginar la aplicación de una pátina de protección final con trabajos de soldadura, ya que los elementos compositivos de bronce, debido a su gran volumen, no fueron fundidos en una pieza única, sino que se realizaron por separado en origen para ser ensamblados posteriormente.
En lo que respecta a los elementos pétreos, la intervención ha requerido una adaptación constante a la realidad material que iba aflorando bajo las capas de suciedad. Gracias a la precisa diagnosis inicial encargada al Área de Petrología y Geoquímica del Departamento de Ciencias de la Tierra de la Universidad de Zaragoza, los técnicos conocían el estado de conservación general, pero la complejidad de la piedra obligó a variar algunos planteamientos originales. De este modo, el equipo de restauración tuvo que priorizar la limpieza en profundidad de ciertas zonas antes de poder acometer las necesarias consolidaciones de los volúmenes, estabilizando así el histórico deterioro de la roca y devolviendo al conjunto una lectura estética coherente con su diseño original.

RIQUEZA ESCULTÓRICA
El monumento a Los Sitios está considerado como uno de los conjuntos escultóricos públicos más bellos de la ciudad de Zaragoza, con un estilo modernista en la fluidez de las formas y en el empleo de materiales y de técnicas diferentes, desde el bajorrelieve a la escultura exenta. El grupo escultórico está planteado como un diorama circular donde se encuentran representadas diferentes escenas y símbolos del hecho a conmemorar, y está integrado por numerosas figuras realizadas con una rica modulación de matices escultóricos (bajorrelieve, relieve, altorrelieve y bulto completo) y de materiales (piedra arenisca, piedra caliza y bronce).
Se divide en tres partes principales en altura (de abajo a arriba): la grada, construida en piedra arenisca; el basamento, de piedra caliza con elementos de bronce adosados; y el monolito, de piedra arenisca también con elementos de bronce. El estado de conservación presentaba erosiones y exfoliaciones, manchas negras, craquelado y descamación de barniz anti grafiti, desplacaciones superiores a 1 cm de espesor en algunas zonas, pérdida de pátina previa en algunas zonas con arrastre de relieve, y cierta degradación.
Su construcción fue promovida por una serie de notables de la ciudad, entre los que destacaba el industrial oscense Basilio Paraíso, director de la Cámara de Comercio. El Monumento se ubicaba en el centro de la avenida principal de la Exposición Hispano Francesa de 1908, ubicado en la entonces llamada Huerta de Santa Engracia (que incluía la actual plaza de los Sitios).
Su escultor fue el catalán Agustín Querol y Subirats (1860-1909), con quien la ciudad tenía una deuda por haber ejecutado de forma gratuita el monumento central de la actual plaza de España de Zaragoza. La primera piedra del Monumento de colocó el 22 de marzo de 1908 y su inauguración se produjo el 28 de octubre de 1908, con la presencia del rey Alfonso XIII y la reina Victoria Eugenia.