El Gobierno de Zaragoza prepara el impulso definitivo al proyecto Zero Residuos, que transformará el 100% de la basura no reciclable en metanol y otros combustibles de baja huella en carbono
Con una inversión mínima de casi 200 millones de euros, el proyecto aspira a cerrar el ciclo de los residuos mediante una tecnología de vanguardia que convierte un problema ambiental en nuevos recursos para la industria
La planta evitará enterrar en el vertedero unas 150.000 toneladas anuales pero, además, evitará el coste de unos 4,5 millones de euros al año asociados al depósito de los residuos en el vertedero
La instalación complementará las inversiones realizadas en los últimos años en el CTRUZ, como la línea de tratamiento de la basura orgánica o la nueva línea de envases, que hacen de la planta de Zaragoza una de las más avanzadas de Europa
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El Gobierno de Zaragoza aprobará próximamente el inicio del proceso de licitación del proyecto "Zaragoza Zero Residuos", una iniciativa llamada a situar a la ciudad entre las referencias internacionales en innovación aplicada a la gestión sostenible de los residuos urbanos. La nueva instalación supondrá un paso decisivo para culminar la transformación del actual modelo de tratamiento de residuos, al permitir que aquellos materiales que hoy no pueden recuperarse y terminan depositados en vertedero se conviertan en nuevas materias primas de alto valor para la industria, como metanol, hidrógeno u otros gases y combustibles de baja huella de carbono.
La futura planta se implantará como una instalación complementaria al actual Complejo para el Tratamiento de Residuos Urbanos de Zaragoza (CTRUZ), uno de los más avanzados de Europa, que ya permite recuperar más del 50% de los residuos generados en la ciudad. Con este nuevo proyecto, Zaragoza da un paso más allá para alcanzar un objetivo mucho más ambicioso: recuperar la totalidad de los residuos municipales, evitando que los materiales no reciclables tengan como destino final el vertedero.

UN SALTO CUALITATIVO EN LA ECONOMÍA CIRCULAR
La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, ha destacado que el proyecto supone "un paso decisivo para consolidar a Zaragoza como una ciudad referente en innovación tecnológica y sostenibilidad ambiental. Llevamos años impulsando un modelo de gestión de residuos basado en la economía circular, y ahora damos un salto cualitativo para convertir aquello que antes terminaba en un vertedero en nuevos recursos útiles para la industria y para la sociedad".
Natalia Chueca ha subrayado asimismo que "Zaragoza vuelve a situarse a la vanguardia de las ciudades europeas que entienden la sostenibilidad como una oportunidad para innovar, generar empleo de calidad y atraer inversión. Este proyecto combina investigación, desarrollo tecnológico y compromiso ambiental para ofrecer una solución real a uno de los grandes desafíos de las ciudades del siglo XXI".
"La nueva refinería -ha añadido- permitirá cerrar definitivamente el círculo de la economía circular en Zaragoza. Nuestro objetivo no es únicamente reciclar más, sino aprovechar absolutamente todos los recursos contenidos en los residuos, minimizando las emisiones, eliminando prácticamente el vertido y contribuyendo a la descarbonización de la industria mediante la producción de nuevas materias primas sostenibles".
La licitación permitirá seleccionar la entidad encargada de desarrollar y explotar esta nueva infraestructura mediante un derecho de superficie sobre un terreno municipal vinculado al CTRUZ, donde se instalará la planta destinada a la valorización de los rechazos procedentes de dicha planta. El procedimiento que aprobará el Gobierno establece un marco de concurrencia competitiva para elegir la propuesta tecnológica que mejor responda a los objetivos ambientales y técnicos fijados por el consistorio.

CAMBIO DE PARADIGMA EN GESTIÓN DE RESIDUOS
La nueva instalación procesará aproximadamente 150.000 toneladas anuales de residuos que actualmente no encuentran una vía de aprovechamiento material y cuyo destino es el vertedero. En lugar de eliminarlos, estos residuos serán sometidos a procesos avanzados de reciclaje químico o molecular que permitirán aprovechar el carbono contenido en ellos para transformarlo en productos sintéticos destinados tanto a usos energéticos como a la fabricación de nuevos materiales industriales.
Además, el hecho de reducir drásticamente, incluso a cero, los residuos que acaban enterrados en el vertedero, permitirá evitar los costes actualmente asociados al depósito de estos residuos, que se destinarán a financiar parcialmente el nuevo tratamiento. Este ahorro se cifra en unos 4,5 millones de euros al año, como mínimo.
El proyecto contempla una inversión mínima de casi 200 millones de euros (176,5 millones + IVA), que será asumida por la entidad adjudicataria y cuyo modelo económico se basa en la comercialización del metanol y del resto de productos obtenidos durante el proceso industrial. De este modo, el aprovechamiento de los residuos se convierte también en un motor de desarrollo económico, demostrando que la protección del medio ambiente y la competitividad industrial pueden avanzar de manera conjunta.
Este modelo representa un cambio de paradigma en la gestión de residuos. Hasta ahora, las políticas ambientales se han centrado en maximizar la reutilización y el reciclaje convencional de materiales como papel, vidrio, metales o envases. Sin embargo, siempre ha existido una fracción residual compuesta por materiales complejos o mezclados cuya recuperación resultaba técnicamente inviable y que acababan depositándose en vertedero.
Zaragoza Zero Residuos nace precisamente para actuar sobre esa última fracción, eliminando prácticamente la necesidad de vertido y cerrando definitivamente el círculo de la economía circular.
Desde el punto de vista tecnológico, la instalación utilizará procesos termoquímicos de última generación para convertir los residuos en un gas de síntesis limpio, conocido como syngas. Posteriormente, ese gas servirá como materia prima para obtener productos finales de elevado valor añadido, como metanol, hidrógeno u otros combustibles renovables o materias primas destinadas a la industria química, permitiendo sustituir productos de origen fósil por alternativas obtenidas a partir de residuos urbanos.
El pliego técnico establece unos requisitos especialmente exigentes para garantizar tanto la madurez tecnológica como el rendimiento ambiental del proyecto. Las soluciones presentadas deberán acreditar un elevado grado de desarrollo industrial, altas eficiencias de conversión del carbono y un funcionamiento ya contrastado en condiciones reales, asegurando que la tecnología seleccionada ofrece garantías suficientes para una infraestructura de esta dimensión.
REDUCCIÓN DE EMISIONES
Uno de los aspectos más innovadores del proyecto reside en su alineación con el concepto europeo de Residuo Cero. El proyecto incorpora exigentes objetivos de descarbonización que lo convierten en una referencia dentro de las estrategias europeas de lucha contra el cambio climático. Las empresas que concurran a la licitación deberán acreditar que la planta funciona bajo el principio de "Cero Emisiones Netas", de manera que el balance global de gases de efecto invernadero no resulte positivo y que el ahorro de emisiones respecto al escenario actual —en el que estos residuos terminan en vertedero— alcance, como mínimo, el 70%. Asimismo, el producto final obtenido deberá presentar una huella de carbono muy inferior a la de los combustibles fósiles equivalentes, de acuerdo con la normativa europea sobre combustibles renovables.
La iniciativa se enmarca en la estrategia municipal para convertir Zaragoza en una de las 100 Ciudades Climáticamente Neutras de Europa, un compromiso que impulsa actuaciones pioneras en materia de sostenibilidad, eficiencia energética y economía circular.
La futura refinería de residuos se sumará además a otras dos importantes actuaciones desarrolladas recientemente en el CTRUZ: el proyecto Circular Biocarbon y la nueva línea específica para el tratamiento de la fracción orgánica, ambas respaldadas mediante financiación europea. Con estas inversiones, el complejo zaragozano continúa evolucionando hasta convertirse en uno de los centros de tratamiento de residuos más avanzados del continente.
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