La corporación municipal, con la alcaldesa Natalia Chueca, participa en la procesión del Corpus Christi por las calles del casco histórico de Zaragoza
Uno de los elementos más destacados de esta edición ha sido la participación, por segundo año consecutivo, de los gigantes del Ayuntamiento de Zaragoza
El Corpus fue la fiesta principal de la ciudad hasta que se declaró a la Virgen del Pilar, patrona de Zaragoza
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La alcaldesa de Zaragoza, Natalia Chueca, ha participado hoy, junto a miembros de la Corporación municipal, en la tradicional procesión del Corpus Christi que ha recorrido las principales calles del casco histórico de la ciudad tras la celebración litúrgica en la Basílica del Pilar. El Corpus fue la fiesta principal de la ciudad hasta que se declaró a la Virgen del Pilar, patrona de Zaragoza.
La comitiva, encabezada por el arzobispo Carlos Escribano, ha acompañado a la Custodia procesional en uno de los actos religiosos y culturales más emblemáticos del calendario zaragozano, una celebración que reúne cada año a centenares de fieles, entidades religiosas, asociaciones y representantes institucionales en torno a una tradición con siglos de historia.
Uno de los elementos más destacados de esta edición ha sido la participación, por segundo año consecutivo, de los gigantes del Ayuntamiento de Zaragoza, recuperando así una tradición histórica estrechamente vinculada a la celebración del Corpus Christi. Estas figuras, profundamente arraigadas en el patrimonio festivo de la ciudad, han abierto el cortejo procesional, contribuyendo a reforzar el carácter popular y cultural de esta festividad y devolviendo a las calles una estampa que durante generaciones formó parte inseparable de esta celebración.

La procesión ha tenido como protagonista a la extraordinaria Custodia procesional de la Catedral-Basílica del Pilar, una de las piezas más valiosas del patrimonio artístico zaragozano. Labrada en plata entre 1535 y 1537 por el maestro orfebre Lamaison, fue diseñada por Cosida e incorpora además destacadas aportaciones escultóricas de Damián Forment, autor del retablo mayor de la Basílica del Pilar y una de las figuras más relevantes del Renacimiento español. La custodia, transportada sobre la histórica carroza realizada por los Hermanos Albareda, constituye una auténtica obra de arte itinerante en la que se representan algunas de las escenas y figuras más significativas de la tradición religiosa zaragozana. Entre ellas destacan la Última Cena, la Venida de la Virgen, San Valero, San Braulio o Santa Engracia, junto a otras representaciones que convierten este conjunto en un excepcional testimonio de la riqueza artística y espiritual de Zaragoza.

También ha contado con la participación del paso a costal del Cristo del Amor Fraterno, una de las imágenes más representativas del cortejo del Corpus zaragozano. Su presencia ha aportado un especial significado devocional a la celebración, integrando la tradición cofrade de la ciudad en un recorrido que une patrimonio, fe y cultura popular.
La presencia de la Corporación municipal en esta celebración reafirma el compromiso del Ayuntamiento con la conservación, difusión y puesta en valor de las tradiciones, el patrimonio histórico y las manifestaciones culturales que forman parte de la identidad de Zaragoza.
La procesión ha recorrido las calles del centro histórico acompañada por asociaciones religiosas, cofradías, niños de Primera Comunión, representantes de distintas instituciones y numerosos ciudadanos, en una jornada que combina devoción, patrimonio y tradición y que constituye una de las expresiones más singulares de la historia y la cultura zaragozanas.

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