Fachadas de la sede central de Ibercaja
- Autor/es
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CUNÍ, Eduardo
(Ceramista)
Eduardo Cuní nació en Mollet del Vallés (Barcelona) en 1927. Se formó en la Facultad de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, 1955 a 1960, y en la Escuela de Cerámica de la Moncloa, Madrid. Asimismo, estudió numerosos tratados sobre cerámica, vidrio y fundición e investiga la técnica cerámica en el Departamento de Silicatos del Instituto de Investigaciones Científicas de Madrid. Su lugar de residencia por muchos años ha sido la localidad de Teià (Barcelona). Como ceramista otorga trascendencia a la textura del material y su propio color y a la forma, en ambos casos como fusión indestructible. Siempre amó el color rojo por su dificultad. En su trayectoria como ceramista, tras negativas experiencias con galeristas, es fundamental su colaboración con arquitectos. En Zaragoza colaboró con los arquitectos José de Yarza y Teodoro Ríos. También realiza fuentes y esculturas para jardines públicos y particulares.
- Emplazamiento
- Calle San Ignacio de Loyola, Paseo Sagasta, Plaza Basilio Paraíso y Paseo La Constitución.
- Periodo
- [1976-2000] Último cuarto del siglo XX
- Materiales
- cerámica
- Dimensiones
- En San Ignacio de Loyola se introduce en una falsa plaza con 1'20 x 5'15 metros y traza un quiebro, que da a la propia calle, con 1'20 x 7'50 metros. Ya en la calle San Ignacio de Loyola tenemos también los tres frisos, siempre como norma, con 1'20 x 74 metros. En Paseo Sagasta, justo cuando nace desde la Plaza Basilio Paraíso, 1'20 x 90 metros. En la Plaza Basilio Paraíso un ángulo recto y cada lado tiene 1'20 x 20 metros. En el Paseo La Constitución, justo cuando nace desde la Plaza Basilio Paraíso, 1'20 x 60 metros y cuando acaba viene un quiebro con 1'20 x 12 metros y otro de 1'20 x 12 metros. Las dimensiones son una aproximación. Superficie total 1.500 metros cuadrados.
- Cronología
- 1980
- Promotor
- La Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Zaragoza, Aragón y Rioja
- Propietario
- Ibercaja
- Inscripciones
- En el friso central, de los tres que nacen en el Paseo La Constitución, justo al final, antes del primer quiebro, figura CUNÍ en ángulo inferior izquierdo.
Posiblemente surgió del arquitecto autor del edificio el encargode esta decoración cerámica que se desarrolla en una superficie de notables dimensiones.La decoración cerámicarodea el edificio salvo en un lado, el espacio abierto por detrás entre el Paseo de La Constitución y la calle San Ignacio de Loyola. El gran mural consta siempre de tres frisos paralelos a la base con las mismas medidas y exacta anchura 1'20 metros. Dicho mural se acopla a la planta baja del edificio, de modo que traza varios quiebros en ángulos rectos.La cerámica es blanca con matices grises y verdes, empleando técnicas chinas de celadones y reflejos de plata los vidriados tienen una transparencia que les hace cambiar el aspecto del relieve y el color según la incidencia de los rayos solares a cada hora del día.
El magnífico mural, configurado por tres frisos paralelos, está realizado por cerámicas rectangulares paralelas a la base. Todo, en el aspecto formal y cromático, obedece al mismo criterio para evitar cualquier fallo. Predominan los colores pálidos, sobre todo grisáceos, para eludir cualquier matiz exclamativo, entre los que destacan algunos verdosos y suaves amarillos, como norma ubicados en zonas muy dispares y con escasa profusión. El color blanco original se ha diluido con el tiempo. La falsa monotonía abstracta se rompe mediante formas ovaladas, cuadrados, rectángulos y pequeñas incisiones de muy variados tamaños, sin olvidar los trazos largos, con un punto agresivo, que transcurren paralelos a la base. Todo lo indicado para ofrecer una amplia variedad formal y cambiantes matices móviles. La proliferación geométrica, y otras formas, no parece encerrar un carácter simbólico, pues aquí se trata de un eficaz recurso para romper la inexistente monotonía de tres largos frisos.
- Autor de la Ficha
- Manuel PÉREZ-LIZANO
- Bibliografía
- Entrevista a Eduardo Cuní, revista Cerámica, Número 13.