Monumento a Simón Bolívar

Monarcas y Presidentes
Autor/es
(Escultor)
Pietro Tenerani nació en Torano (Italia) y falleció en Roma (1789-1869). Sus primeros estudios artísticos los efectuó en la Academia de Bellas Artes de Carrara, perfeccionándose a partir de 1814 en el taller del escultor danés Bertel Thorvaldsen, en Roma, de quien será uno de sus más estrechos colaboradores en proyectos monumentales. En la década de 1830 Tenerani iniciará su andadura como iconógrafo de Simón Bolívar, realizando dos bustos (1831 y 1836) y tres estatuas de pie (1846, 1852 y 1867), obras que configurarán un arquetipo de la imagen del Libertador a nivel público. Entre las obras más sobresalientes de Tenerani podemos mencionar varias ubicadas en Roma, como la estatua de San Benedetto (1839-45) de la iglesia San Pablo Extramuros, y el Descendimiento (1835-46) en San Juan de Letrán, como asimismo el monumento a Pellegrino Rossi (1870-76) que se halla en la Plaza Gramsci, en Carrara.
Colaboradores
Se desconoce el autor de esta copia en bronce
Emplazamiento
Parque José Antonio Labordeta (Bosque de la Amistad)
Periodo
[1937-1975] Periodo Franquista
Materiales
Bronce (busto), granito (pedestal).
Dimensiones
Busto: 75 cm de alto x 60 cm de ancho x 40 cm de profundidad. Pedestal: 280 cm de alto x 54 cm de ancho x 54 cm profundidad.
Cronología
1836 (el original), 1970 la copia. Inauguración: 22 de octubre de 1970.
Promotor
Donaci&oacute;n del Gobierno de Venezuela, tras contactos efectuados en Hispanoam&eacute;rica por el periodista Alfonso Zapater, de <em>Heraldo de Arag&oacute;n</em>.
Propietario
Ayuntamiento de Zaragoza.
Inscripciones
En la parte posterior del pedestal: SIMON/BOLIVAR
Sim&oacute;n Bol&iacute;var naci&oacute; en Caracas el 24 de julio de 1783 y falleci&oacute; en San Pedro Alejandrino (Colombia) el 17 de diciembre de 1830. Formado en el Batall&oacute;n de milicias en 1797, en los a&ntilde;os siguientes su adiestramiento estar&aacute; vinculado a varias ciudades europeas. En 1799 estudia en Madrid historia, ciencias y lengua, radic&aacute;ndose en Par&iacute;s en 1804. Al a&ntilde;o siguiente, junto a su maestro Sim&oacute;n Rodr&iacute;guez, realizar&aacute; un viaje a Roma. Tras la revoluci&oacute;n de 1810 en su pa&iacute;s natal, ser&aacute; nombrado representante venezolano ante el gobierno brit&aacute;nico, lo que hace que se dirija a Londres. Retornado a Venezuela, en 1811 reunir&aacute; el Congreso que declarar&aacute; la Independencia el 5 de julio de ese a&ntilde;o. Pronto iniciar&aacute; su acci&oacute;n militar vinculada a la emancipaci&oacute;n americana, siendo sus puntos culminantes la liberaci&oacute;n de la Nueva Granada tras la victoria en Boyac&aacute; (1819), y la liberaci&oacute;n definitiva de Venezuela alcanzada tras la victoria en Carabobo (1821). Ser&aacute; responsable de las independencias de las actuales Per&uacute; y Bolivia, destacando en ese proceso los triunfos de Jun&iacute;n y Ayacucho, ambos en 1824. En 1825 renunci&oacute; a sus poderes militares ante el Congreso del Per&uacute;, y al a&ntilde;o siguiente fue nombrado presidente de la Rep&uacute;blica, en Bogot&aacute;. Falleci&oacute; en 1830.
Este busto de Bolivar, copia en bronce de un busto de m&aacute;rmol de 1836 obra de Tenerani que se encuentra hoy en el Ministerio de Relaciones Exteriores, en Caracas (Venezuela), fue inaugurado en Zaragoza el jueves 22 de octubre de 1970, con la presencia de las fuerzas vivas de la ciudad, encabezadas por el Alcalde Mariano Horno Liria, y por parte de Venezuela, una legaci&oacute;n encabezada por el comisionado de la Presidencia de la Rep&uacute;blica doctor Edgar Sanabria, el canciller Ar&iacute;stides Calvani, el viceministro-director de Relaciones Exteriores doctor Jos&eacute; Alberto Zambrano, el embajador venezolano en Madrid doctor Carlos Capriles, la c&oacute;nsul general doctora Josefina Ach&eacute;, el presidente de la Sociedad Bolivariana Luis Villalba, monse&ntilde;or S&aacute;nchez Espejo y otras personalidades, adem&aacute;s de la presencia de la colonia de emigrantes en Zaragoza procedentes de pa&iacute;ses relacionados con Bol&iacute;var (descendiente de espa&ntilde;oles, como se subray&oacute; en el acto). Los contactos para la concreci&oacute;n del monumento y su donaci&oacute;n habr&iacute;an surgido a raiz de unos viajes por Hispanoam&eacute;rica realizados por el periodista del Heraldo de Arag&oacute;n Alfonso Zapater. Este, al contactar con representantes del gobierno venezolano, recibi&oacute; el ofrecimiento del monumento, que &eacute;l traslad&oacute; a su ciudad, donde obtuvo el inmediato respaldo de la Pe&ntilde;a el Cachirulo y de las autoridades locales, a quienes el Gobierno de Venezuela confirm&oacute; oficialmente el ofrecimiento de este busto, copia de Tenerani. El mismo fue colocado sobre un alto pedestal en un rinc&oacute;n del Parque Grande al que se llam&oacute; &quot;Bosque de la Amistad&quot;. Los discursos subrayaron que Zaragoza representaba la fe (la Virgen del Pilar, patrona de la hispanidad, a quien antes hicieron un homenaje) y el heroismo (los Sitios durante la Guerra de Independencia), dos valores igualmente simbolizados por Bol&iacute;var. Tambi&eacute;n aludieron a los lazos hispanomericanos y a la com&uacute;n alianza atl&aacute;ntica contra el materialismo (es decir, a la lucha anticomunista de la mano de Estados Unidos).
La imagen de Bolívar alcanzó notable fortuna como motivo de representación artística, transformándose en símbolo irremplazable en aquellas naciones que fueron por él liberadas, como ocurrió también con José de San Martín en la Argentina, Chile y Perú. En la faz escultórica, las dos primeras de gran significación estética fueron las realizadas por dos consagrados escultores italianos, Pietro Tenerani y Adamo Tadolini, aventajados seguidores de los dos escultores más reputados del momento en Roma, el danés Bertel Thorvaldsen (el Fidias del Norte) y el italiano Antonio Canova, respectivamente. La representación de Bolívar fue una de las tareas vinculadas a Tenerani durante un lapso de casi cuatro décadas, siendo justamente un busto, de corte clasicista, una de sus primeras creaciones en esta línea. El mismo, que data de 1831, se constituiría en el primer retrato escultórico de Bolívar, al a&ntilde;o siguiente del fallecimiento del Libertador, y fue posible gracias al encargo realizado por el general Tomás Cipriano Mosquera. Iconográficamente, destaca en las efigies de Bolívar realizadas por Tenerani, la presencia de un medallón con la efigie de Washington, medalla que, realizada por el artista Robert Field, había sido regalada a Bolívar por el marqués Lafayette en 1825, y que el Libertador llevaba con orgullo debido a la gran admiración por el prohombre estadounidense. La misma puede observarse en las dos realizaciones más importantes del italiano, la de la plaza de Bogotá (1846) y la del Panteón Nacional de Caracas (1852). Junto con la medalla, Bolívar había recibido otras dos reliquias, las que consideró "la corona de todas las recompensas humanas" y recuerdos del "Néstor de la Libertad". Tan alta consideración llevó a Tenerani a incluir pues un medallón en sus retratos del Libertador, elemento que se halla en el busto zaragozano sujetando la capa sobre el pecho de Bolívar.
Clave Iconografía Clave Materiales Clave Temática
Hombres
Metal
Monarcas y Presidentes
Autor de la Ficha
Rodrigo GUTIÉRREZ VIÑUALES.
Bibliografía
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