Alegoría del paso por la vida

Filosofía
Autor/es
(Escultor)
El escultor zaragozano Félix Burriel (1888-1976), inició su formación artística en la Escuela de Artes y Oficios de Zaragoza, y en el taller del imaginero local Francisco Borja. Más tarde marchó a Madrid para trabajar en el taller del prestigioso escultor Mateo Inurria, cuya influencia será decisiva. Tras ganar una beca de la Diputación Provincial de Zaragoza, vivió en Roma y sobre todo en París entre 1926 y 1928, completando su dilatada formación. Fue profesor de dibujo artístico durante 32 años en la Escuela de Artes y Oficios de Zaragoza. Realizó una vasta producción escultórica, de la que no es ajena la escultura urbana de su ciudad.
Emplazamiento
Calle Joaquín Costa nº 1.
Periodo
[1875-1936] Restauración y II República
Materiales
mármol
Dimensiones
2,80 x 2,30 m.
Cronología
1931
Promotor
Caja de Previsión Social de Zaragoza
Propietario
Instituto Nacional de la Seguridad Social.
Inscripciones
Firmado: F.BURRIEL(Parte superior derecha).
Las alegorías de carácter moralizante son temas recurrentes en los monumentos públicos del siglo XIX y primera mitad del XX. También trascienden a obras cuya función es la representativa y ornamental, como en este caso. Esta representación de "La alegoría del paso por la vida" es en realidad la crónica del ser humano: Nacimiento e infancia, formación y estudio, trabajo y finalmente vejez. Los elementos iconográficos que configuran la escultura enfatizan la idea de ahorrar para la vejez.
Dentro del la colaboración habitual del escultor Félix Burriel en edificios proyectados por Regino Borobio, se enmarca esta obra realizada para el edificio de la sede de la Caja de Previsión Social de Aragón, institución fundada en 1921 al amparo del Reglamento General para el Régimen Obligatorio del Retiro Obrero, que en 1940 fue absorbida por la Caja de Ahorros de Zaragoza. El edificio situado en el número 1 de la zaragozana calle Joaquín Costa -que es además edificio de viviendas-, es proyectado por Borobio en 1929, dentro de una orientación dual en la que mezcla el racionalismo con elementos de la arquitectura autóctona. La obra escultórica de Burriel se concluye en 1931, a la par de la terminación del edificio.
Se trata de un relieve rectangular, de notables dimensiones, esculpido en mármol blanco. La composición sencilla, consta de una matrona sentada en el centro que sostiene con una mano la hucha -símbolo del ahorro-, mientras con la otra protege a un niño que lleva un libro entre sus manos, simbolizando la educación. A la derecha, un anciano encorvado, de perfil, apoya su cuerpo sobre un bastón, en clara referencia a la vejez. A la izquierda, una mujer joven de pie, sostiene entre sus brazos a un niño pequeño, símbolo de la maternidad.
El relieve, con figuras en tamaño ligeramente superiores al natural, tiene diferentes tipos de bulto, con predominio del altorrelieve. En las formas sigue un tratamiento realista para la descripción de la anatomía de los cuerpos, junto a un uso muy geométrico en el tratamiento de los paños, con formas rectas, curvas, en zigzag, con alternancia de planos y huecos que potencian el claroscuro.
El tema desarrollado por el escultor hace referencia remota a la función de la entidad que albergó el edificio, y sigue la moda de decorar escultóricamente la sobria arquitectura del momento. El relieve se sitúa en un lugar destacado, en el chaflán de la fachada, sobre el dintel de la puerta principal, en un marco arquitectónico excepcional que resalta los volúmenes escultóricos.
Clave Iconografía Clave Materiales Clave Temática
Alegoría
Piedra
Filosofía
Autor de la Ficha
José Ramón MORÓN BUENO.
Bibliografía
  • Heraldo de Aragón, 22-11-1984, p. 3
  • MORÓN BUENO, J. R., Dos escultores zaragozanos: José Bueno y Félix Burriel, tesis doctoral (inédita), Universidad de Zaragoza, 1990, pp. 457-458 y 566-567.
  • POZO MUNICIO, J. M., Regino Borobio Ojeda (1895-1976). Modernidad y contexto en el primer racionalismo español. Colegio Oficial de Arquitectos de Aragón, Zaragoza, 1991, p. 240.