Monumento al Canal Imperial

Industria, Comercio y Agricultura Arte del Paisaje
Autor/es
(Escultor y grabador)
Florencio de Pedro Herrera (Hinojosa de Jarque, 1955), profesor técnico en el IES Corona de Aragón de Zaragoza, ha jalonado su carrera de escultor y grabador con innumerables exposiciones individuales o colectivas y certámenes en España o el extranjero: a destacar, por ejemplo, el 1er premio del II Simposio Internacional de Escultura al Aire Libre en O Grove (Pontevedra) en 1991, y en 1997 el 1er premio de Grabado Isabel de Portugal de la Diputación de Zaragoza. Algunas de sus más importantes esculturas monumentales en Zaragoza también son fruto de concursos ganados, como el Monumento a la Constitución o Puerta Mudéjar. En este campo del arte público, es además un destacado activista, fundador en 1997 del grupo de escultores ESKUL e impulsor de los cuatro Simposia internacionales que de 1996 a 1999 crearon en su pueblo natal, Hinojosa de Jarque, el parque escultórico ¿A la Memoria de los Pueblos¿.
Emplazamiento
Parque Cala Verde
Periodo
[2001-] Siglo XXI
Materiales
acero cortén y acero inoxidable
Dimensiones
11 metros de altura x 2,5 de anchura x 0,85 m. de profundidad, sobre una base de 7,5 m de diámetro, donde hay una pequeña cisterna horadada de 0,12 m.
Cronología
2007
Promotor
Ayuntamiento de Zaragoza
Propietario
Ayuntamiento de Zaragoza
Inscripciones
Un texto del propio escultor rodea la base: "EL CANAL ESA PROXIMIDAD ININTERRUMPIDA, UN CARÁCTER INAGOTABLE DE MURMULLO QUE TRANSITA EN UN CAUCE EXPANDIDO DE MEMORIA DONDE ANIDAN LOS SUEÑOS DE LA HISTORIA"
La idea de elevar un monumento al Canal surgió de la Asociación de Vecinos de La Paz y propuesta a Florencio de Pedro, aunque por razones presupuestarias fue el Ayuntamiento quien le dio curso. El artista se inspiró de un mapa con el recorrido por el canal, que presenta elevado en vertical, surgiendo de un semicírculo -como el que forman los ojos de los puentes sobre el curso del agua- que evoca al río Ebro, su origen. Este monumento-fuente, está pensado para que una delgada lámina de agua fluya por ese curso dibujado a ambos lados.
Florencio de Pedro es un escultor que piensa: un amanuense de la luz y de la forma que busca la trascendencia, una filosofía que ayude a vivir. Quiere ser, como Pablo Serrano, como Gargallo, como Oteiza o Chillida, un escultor del hombre y sus espacios. Uno de los espacios que siempre le interesaron es el Canal Imperial, que es una metáfora del anhelo, un tránsito, una caligrafía de sueños y quimeras en el tiempo. Es la obra que culminó Pignatelli; la obra que obsesionó a Pedro Abarca de Bolea, el conde de Aranda; la obra que todos acariciaban día tras día, año tras año. Es la obra que hizo a los ciudadanos del siglo XVIII ser un poco más incrédulos algunas décadas. Florencio de Pedro se asoma a su cauce, lo vislumbra, huele sus ecos y sus pecios. Y ha optado por desarrollar un tótem que serpea en el aire, que serpea y se ondula y se anuda a la memoria del mundo. Ese tótem también es un árbol y un río vertical de temblores, y es un varal de esperanzas que se esparce entre pájaros, bajo una constelación de nubes. Cuando golpea el cierzo, la escultura se inunda de rumores, y hay un instante de luz del atardecer en que se distinguen los peces con su música, y los barqueros, y los enamorados que contemplan sus besos en el espejo de las aguas. Cuando llega la noche, se enciende el brillo de la plata como si fuera un faro interminable o una zigzagueante escalera hacia los astros.
Clave Iconografía Clave Materiales Clave Temática
Formas Fuentes
Metal Agua
Industria, Comercio y Agricultura Arte del Paisaje
Autor de la Ficha
Antón CASTRO