Monumento Conmemorativo de la Fosa Común

Escultura
Autor/es
(Escultor)
José Bueno Gimeno (Zaragoza 1884- Madrid 1957) es uno de los escultores aragoneses más importantes de la primera de la primera mitad del siglo XX. Su formación se inicia en la Escuela de Artes y Oficios de su ciudad, sigue en Madrid en el taller del escultor Aniceto Marinas y concluye como pensionado del gobierno español en la Academia Española de Bellas Artes de Roma. Obtuvo Medalla de Primera Clase en la Exposición Nacional de Bellas Artes en 1924. Aunque vivió casi siempre fuera de Zaragoza realizó alguna de sus mejores obras para la ciudad.
Colaboradores
Buzzi y Gussoni
Emplazamiento
Cementerio de Torrero. Andador de la Fosa Común
Periodo
[1875-1936] Restauración y II República
Materiales
Piedra
Dimensiones
2 x 1,80 x 0,75
Cronología

Modelo: 1916

Realización: 1918-1919

Inauguración: 15-6-1919

Promotor
Suscripción popular
Propietario
Ayuntamiento de Zaragoza
Inscripciones

Firma: J.Bueno(Frente, lateral inferior izquierdo)

Epitafio:"VOSOTROS/ CUYOS RESTOS ANONIMOS YACEN AQUI/ A QUIENES/ HIZO IGUALES/ LA NATURALEZA HUMANA/ LA REDENCION DIVINA/ Y/ LA NIVELADORA MUERTE,/ NO SOIS OLVIDADOS DE TODOS./ LA CIUDAD, / IGUALITARIA PORQUE CRISTIANA./ JUSTICIERA Y PIADOSA/ OS RECUERDA,/ OS PROCLAMA SUYOS/ Y/ OS RECUERDA A TODOS".

La escultura no fue concebida como un monumento funerario, sino como una obra en la que el escultor materializa su concepción del desnudo tras llevar cuatro años de estancia en Roma. Es, pues, una escultura en la que el protagonismo está en el desnudo y en su excepcional tratamiento formal. El desnudo como pretexto, como modelo de proporción, como deseo de perfección, parece concitarse aquí.

Con todo, es evidente la influencia de la iconografía cristiana del Santo Entierro. Siguiendo los textos de San Mateo y de San Juan, las interpretaciones sobre esta iconografía han sido diversas a lo largo de la historia del arte. En una de ellas el cuerpo de Cristo está a punto de ser introducido en un sarcófago, trasportado por José de Arimatea que sujeta el cuerpo inerte por los brazos, mientras Nicodemo lo sostiene por las piernas.

José Bueno realizó está obra en Italia en su último año de pensionado por el gobierno español en la Academia Española de Bellas Artes de Roma. El reglamento obligaba a realizar en el último año de estancia, un grupo original de dos o más figuras desnudas y de tamaño natural. El escultor resolvió este grupo en el mismo tamaño que tiene el monumento funerario. El título que le puso su autor fue "Humanidad". Transportado a España participó en la Exposición Nacional de Bellas Artes celebrada en Madrid en 1917, sin embargo el reglamento le impedía obtener premio alguno. José Francés, uno de los más prestigiosos críticos españoles del momento, escribió un vehemente artículo en favor de la obra y de su autor con el rotundo título "La obra que debió ser primera medalla". Años más tarde, en 1922, participó de nuevo en la Exposición Nacional de Bellas Artes, obteniendo la Medalla de Segunda Clase.

La idea de convertir la obra en un monumento funerario fue de Eugenio López Tudela, quién propuso fuera realizado por suscripción popular en la páginas de "Heraldo de Aragón" (23-5-1918), siendo apoyado por este diario. La prensa publicó en los días siguientes el listado de personas que contribuyeron y las cantidades donadas por cada uno. En el tiempo record de un mes se recaudaron 10.910,10 pesetas. La inauguración del monumento estaba prevista para el día 14 de junio de 1919, pero tuvo que aplazarse al día siguiente debido al mal tiempo. El acto fue grabado por las cámaras del realizador Antonio de P. Tramullas, en un valioso documento cinematográfico.

Sobre un basamento rectangular de piedra de tan sólo 15 cm. de alto, y detrás de la lápida de la fosa con el largo epitafio de Juan Moneva, se yergue el grupo de tamaño algo mayor del natural, también en piedra, formado por tres desnudos masculinos de cuerpo entero, dos de ellos erguidos transportan a un tercero, éste figura yacente, que se apoya a su vez en un pequeño promontorio. La composición tiene dos ejes principales que forman una "V". El tratamiento de los cuerpos es similar, con una exhaustiva descripción de la anatomía, en la que se pormenorizan músculos y huesos.

Las figuras erguidas tienen unos cuerpos atléticos, con la musculatura muy desarrollada, exagerada incluso. Las piernas, apoyadas en grandes pies, meticulosamente modelados, están ligeramente flexionadas y separadas, con los músculos y nervios en tensión. Los torsos tienen pectorales muy destacados, los hombros anchos, el tronco se estrecha bruscamente en la cintura, la espalda tiene formas nudosas y apretadas cargadas de tensión, los brazos son musculosos y fuertes. La influencia de los desnudos de Miguel Ángel no ofrece duda. El desnudo del hombre muerto tiene un tratamiento más sobrio en el torso, adquiriendo mayor protagonismo los brazos y las piernas que transmiten la sensación de pesadez del cuerpo inerte.

Las cabezas presentan rasgos similares: cuellos largos y musculosos, cráneos dolicocéfalos, cabellos extremadamente cortos que resaltan la forma craneal y las facciones de los rostros, con gesto de tristeza contenida, o de muerte serena. La disposición de las cabezas invita a que el espectador rodee el conjunto, inabarcable desde un sola posición. La contraposición de las caras de los hombres de pie, sugiere un extraño dialogo interior con la muerte; no contemplan al hombre que van a inhumar, ni se miran entre sí. La escena irradia un hondo dramatismo, los personajes aparentan una tranquilidad cargada de tensión.

José Bueno dispuso el monumento sin pedestal alguno, siguiendo el modelo revolucionario propuesto por Rodin en los "Burgueses de Calais" en 1895. En Zaragoza fue el primer monumento sin pedestal, lo que permite acercar la escultura y sus logros al espectador. La obra es una de las esculturas españolas más notables de su tiempo dentro de un realismo renovado, y marca un hito en la producción del escultor aragonés.

Clave Iconografía Clave Materiales Clave Temática
Hombres
Piedra
Escultura
Autor de la Ficha
José Ramón MORÓN BUENO
Bibliografía
  • -ABAD ROMÉU, C. y otros, Inventario de Bienes Histórico-Artísticos, Ayuntamiento de Zaragoza, 1995, p. 175.
  • -BLASCO IJAZO, J. , Monumentos existentes en la Muy Noble, Muy Leal, Siempre Heroica, Muy Benéfica e Inmortal Ciudad de Zaragoza, La Cadiera, núm. XCII, Zaragoza, 1955, p. 41
  • -MORÓN BUENO, J. R., Dos escultores zaragozanos: José Bueno y Félix Burriel, tesis doctoral (inédita), Universidad de Zaragoza, 1990, pp. 191-194, 221-224 y 365-366.
  • -MORÓN BUENO, J. R., "Edad Contemporánea", Las necrópolis de Zaragoza, Zaragoza , Zaragoza, Ayuntamiento, 1991, pp. 308-309.
  • -RINCÓN GARCÍA W. , "El Cementerio de Zaragoza", Guía histórico-artística de Zaragoza, Zaragoza, Ayuntamiento, 1982, pp. 385-386.
  • -TORRALBA SORIANO, F., "Catálogo de la colección visual del Excmo. Ayuntamiento de Zaragoza", Boletín Municipal de Zaragoza, año V, núm. 16, Zaragoza, 1964, p. 19.