La Ruta del Ternasco

Almozara

Con la ruta del Ternasco conocerás el ternasco de Aragón y te atrapará su calidad excepcional, cuyo nombre viene de su propia ternura y transmite los aromas de las tierras aragonesas, gracias a su crianza natural.

¡Corderos hay muchos, pero ternasco sólo hay uno y se cría en Aragón!

Ruta ternasco

El Ternasco de Aragón, primera carne fresca española avalada con Denominación Específica, luce, desde 1996, el sello de Indicación Geográfica Protegida.

En Zaragoza el Ternasco de Aragón es el protagonista de las mesas aragonesas tanto en las ocasiones especiales, asado al horno, con patatas “panadera” como en comidas campestres, bien a la brasa o en forma de sabrosas calderetas, herencia de los pastores que los crían.

En Zaragoza el Ternasco de Aragón es el protagonista de las mesas aragonesas tanto en las ocasiones especiales, asado al horno, con patatas “panadera” como en comidas campestres, bien a la brasa o en forma de sabrosas calderetas, herencia de los pastores que los crían.

Empezamos nuestra ruta gastro-turística trazando un eje de norte a sur de la ciudad. En la margen izquierda del río Ebro descubrimos varios ejemplos de arquitectura industrial, hoy convertidos en viveros de emprendedores y centros culturales, como son la antigua Azucarera del Rabal ―del siglo XIX― o la Estación del Norte . La arquitectura modernista también se ve reflejada en la Casa Solans, de Miguel Navarro, y muy cerca de ella podemos degustar una de las partes más apreciadas del Ternasco de Aragón, las “costillicas” a la brasa.

El Puente de Piedra, el más antiguo que se conserva sobre el río Ebro, vigilado por los leones que esculpió Francisco Rallo, conecta el barrio del Arrabal con el corazón turístico de Zaragoza, convirtiéndose en uno de sus mejores miradores. Las catedrales del Salvador y de El Pilar, el palacio renacentista de La Lonja y el Ayuntamiento de la ciudad se muestran ufanos, dando paso a una de las zonas con mayor concentración restauradora de Zaragoza, donde nos sorprenderán, desde un histórico restaurante enclavado en un edificio modernista del siglo XIX, hasta un bar que ofrece “el tapeo con Ternasco de Aragón más cañero”, pasando por una actualizada parrilla aragonesa.

Seguimos ruta hacia el sur, atravesando la Plaza de España, con su romana y gastronómica Puerta Cinegia, para seguir recorriendo el Paseo de la Independencia, centro neurálgico de la ciudad y de su cocina que culmina en la Plaza Aragón, con su monumento alJusticia de Aragón. Restaurantes y templos de la tapa, que han hecho del Ternasco de Aragón su bandera, jalonan las bocacalles de este icónico bulevar, de la Plaza de Aragón y de su vecina Basilio Paraíso, puerta del Paseo Sagasta, que aún conserva algunos de los mejores ejemplos del modernismo zaragozano.

Con la ruta del Ternasco podrás adentrarte en otra zona del centro de Zaragoza con mayor profusión de establecimientos hosteleros que rinden pleitesía al Ternasco de Aragón: la universitaria Plaza de San Francisco y el vecino barrio de la Romareda, que alberga el campo de fútbol del Real Zaragoza y el Auditorio.

Y a unos pasos veremos a Alfonso I el Batallador, que vigila desde el monumento del Parque José Antonio Labordeta, este hermoso pulmón de Zaragoza, digno de visita. Si seguimos rumbo al sur, hacia el popular barrio de Torrero, continuaremos descubriendo las innumerables posibilidades del Ternasco de Aragón, aderezado, únicamente, con un chorrito de aceite de las denominaciones de origen Bajo Aragón o Sierra del Moncayo un poco de romero del terruño.

A unos 50 km al sur, por la Autovía Mudéjar, el pueblo de Cariñena ofrece emblemáticos restaurantes, baluartes del producto aragonés, tanto en su casco histórico como en alguna de sus bodegas, donde poder maridar el Ternasco con el vino Denominación de Origen, que lleva su nombre.

Y si, en lugar de recorrer Zaragoza de norte a sur, lo hacemos de este a oeste, comprobaremos que esta carne singular es la reina ―con permiso de la borraja― en la cocina zaragozana. En el barrio de San José, por ejemplo, nos deleitaremos con su más alta cocina, en la estrella Michelín más antigua de Zaragoza y, en el anexo barrio de Las Fuentes, descubriremos sus sabores más ancestrales, en un histórico restaurante.

En el otro extremo, en La Almozara, muy cerca del río Ebro, podemos comerlo en una taberna familiar, bien en tapa o en bocadillo e, incluso, si seguimos viaje, aguas arriba del Ebro, podemos descubrir Alagón, pueblo ribereño que atesora pinturas de Goya, una de las joyas del mudéjar aragonés y un auténtico templo dedicado al Ternasco de Aragón.

¡Descubre la ciudad de Zaragoza y sus alrededores de la mano de la ruta del Ternasco de Aragón!

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