Un espacio para descubrir
Este jardín representa una reinterpretación contemporánea del histórico jardín botánico de Zaragoza, cuyo origen se remonta al siglo XVIII. Inspirado en Francisco Loscos, figura pionera en la documentación de la flora aragonesa, los 15.000 m² del jardín suponen un espacio vivo para pasear, aprender y sentir el patrimonio botánico de Zaragoza.
El agua como columna vertebral
Este jardín representa una reinterpretación contemporánea del histórico jardín botánico de Zaragoza, cuyo origen se remonta al siglo XVIII.
Arbolado histórico
El jardín alberga ejemplares singulares como cedros, plátanos, tilos o ginkgos, que aportan identidad y carácter al paisaje.
Patrimonio restaurado
Los bancos de azulejo histórico han sido recuperados y restaurados, devolviendo autenticidad y belleza al espacio.
Refugio de insectos
Este refugio está diseñado para favorecer la presencia de polinizadores y otros insectos beneficiosos como abejas solitarias, mariquitas y crisopas. Ofrece cavidades y materiales naturales que sirven como hábitat y área de reproducción, ayudando a mantener un equilibrio ecológico en el jardín y apoyando la polinización de numerosas especies vegetales.
Refugio de reptiles
Este espacio proporciona un entorno seguro para pequeños reptiles como lagartijas y salamanquesas. La combinación de piedras, huecos y zonas cálidas genera microhábitats ideales para refugio y regulación térmica. Estos reptiles contribuyen a controlar poblaciones de insectos y favorecen el equilibrio natural del ecosistema del jardín.
Temáticas de las colecciones vegetales del jardín
Árboles ornamentales
Colección formada por el arbolado estructural del jardín, integrado por especies maduras de alto valor botánico y ornamental que organizan el espacio en estratos y ambientes diferenciados.
Aromáticas y medicinales
Situadas en las áreas soleadas próximas al pinar, conforman una de las colecciones más representativas. Integran plantas de tradición farmacéutica y culinaria, como Lavandula, Salvia, Thymus, Helichrysum o Rosmarinus, dispuestas en masas continuas y altamente aromáticas. Su objetivo es explicar el uso histórico de las plantas en la salud, reforzando el valor sensorial y educativo del jardín.
Gramíneas ornamentales
Combinaciones ligeras y ondulantes que capturan la luz y aportan dinamismo. Entre ellas destacan Calamagrostis, Muhlenbergia, Eragrostis o Panicum, seleccionadas por su textura fina y efecto vaporoso.
Arbustivas altas
Dispuestas frente al muro perimetral, aportan estructura vertical, persistencia y contraste. Incluyen especies mediterráneas de floración destacada (Phlomis, Coronilla, Pistacia, Vitex) y generan un fondo vegetal que enmarca el resto de las plantaciones. A sus pies se sitúan gramíneas ornamentales que añaden movimiento y estacionalidad.
Riparias
Acompañan los canales de agua, recreando ambientes de ribera con herbáceas de sombra fresca como Carex, Acanthus, Liriope o Lythrum, generando franjas húmedas que albergan insectos, aves y pequeños anfibios.
Acuáticas y humedales
Localizadas en el estanque principal y sus bordes, reúnen especies adaptadas a lámina de agua (Pontederia, Zantedeschia, Alisma, Cyperus, Iris acuáticos) que contribuyen a la filtración natural y a la biodiversidad del espacio.
Alpinas
Vinculadas a las grandes coníferas del acceso, agrupan herbáceas y arbustos de montaña, Daphne, Helleborus, Euphorbia, Narcissus, con floraciones invernales y primaverales que enriquecen la estacionalidad del jardín.
Helechos y plantas de sotobosque
Inspiradas en bosques húmedos, forman microhábitats sombreados con Dryopteris, Equisetum, Polypodium y Helleborus, reforzando el carácter botánico del recorrido próximo al agua.
Roquedal y tapizantes
Dos conjuntos diferenciados recrean ambientes de suelos pobres y zonas pedregosas, integrando especies rastreras o de interés invernal que aportan textura y coloración en la estación fría.
Palmeral
En el lateral del ágora, el palmeral se complementa con herbáceas estructurales como Phormium, Dianella o Hesperaloe, que armonizan con la verticalidad de las palmeras existentes.
Culinarias y comestibles
Heredando la tradición hortícola, incorporan plantas útiles en cocina y medicina, Melissa, Allium, Origanum, Salvia, Ribes, reforzando el carácter didáctico del jardín como espacio para entender el aprovechamiento vegetal.
Ornamentales vivaces
Tres grandes combinaciones de vivaces, arbustivas bajas y gramíneas aportan color casi todo el año, ubicándose en cruces de caminos y zonas de estancia. Mejoran la continuidad visual y diversifican los estratos vegetales.
Trepadoras del muro noreste
Rosales y jazmines (Rosa banksiae, Jasminum, Lonicera) transforman el muro en un elemento vivo, cambiante y aromático, que mejora el microclima y atrae polinizadores.
Arbustos frutales comestibles
Incluyen Arbutus, Rubus, Punica o Vitis, que permiten redescubrir el valor nutritivo del paisaje y su vínculo con la cultura local.
Rosales Francisco Loscos
Macizo dedicado a los rosales vinculados al jardín y a su tradición ornamental, con rosa creada para resaltar su valor botánico y su vínculo con la figura de Loscos.
Plantaciones del muro perimetral
Franjas vegetales ascendentes combinan trepadoras, arbustos altos, tapizantes y especies de follaje acintado, creando un borde naturalizado que integra el jardín dentro del parque.