Usa la cabeza, hacer gracia no es suficiente para subirse al escenario


Artículo publicado en el número 7 de la revista Zaragoza Joven.

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Juan del Prin Alfranca

Algo se cuece desde hace años en los escenarios de Zaragoza. Cada vez más jóvenes se suben al escenario y llenan la sala de carcajadas con sus monólogos, chistes e improvisaciones. La comedia local vive un momento de crecimiento gracias, entre otros, a propuestas como Zaragoza Comedy o Somardas , un grupo de comediantes unidos por la risa y las ganas de coger el micrófono. Pero ¿es sencillo hacer reír?, ¿hay teoría detrás del humor? ¿qué les han enseñado las tablas? y ¿cómo funciona un chiste? Hablamos con Carmen Puertas, Andrés Llena, Anna Wine y Sergio Ronda para que nos saquen dudas.

En primer lugar, ¿la comedia es algo innato o requiere de mucho trabajo? "Hay una parte del humor que es espontánea, casi todo el mundo es gracioso en un contexto concreto, pero el proceso de escribir monólogos tiene mucha teoría, hay estructuras para contar un chiste, maneras de hacer que algo se vuelva gracioso", explica Andrés Llena, poeta y comediante que se acercó a este mundo para amenizar las presentaciones que hacía en eventos profesionales.

Carmen Puertas comenzó a escribir monólogos en 2022 y es una habitual en los shows de micro abierto de Somardas: "Aunque no lo parezca hacer chistes tiene su miga, hay que saber separar a la persona del personaje que subes a escena". En su caso el humor ha sido una herramienta catártica. "Escribir ha sido una manera de canalizar todo mi dolor y todos mis traumas. Esto lo decía mucho Woody Allen: "la comedia es verdad y dolor"".

Para Sergio Ronda el acercamiento a la comedia fue de manera natural y un reto personal. "Consumía monólogos, series y películas de comedia, siendo más chaval. Pero nunca me imaginé subirme a un escenario y hacerlo yo. El día que entendí que yo podía hacerlo fue como, ¿y si lo pruebo yo también?".

Desde entonces Ronda entiende que el humor requiere de teoría y práctica "hay que fijarse en los detalles que por lo general la gente pasa por alto. Tener espíritu de currar y echarle muchas horas. No se trata de escribir mejor o peor sino de escribir muchísimo y sacar lo mejor".

¿Cuáles son las cualidades del comediante? "Lo primero de todo te tiene que gustar. Que no te de miedo, pero todo es trabajarlo, tener interés, ver muchos monólogos, aprender de gente que lleva más tiempo y no querer correr antes de andar", explica Anna Wine, humorista y creadora de contenido de humor en redes sociales. Puertas añade la imaginación como una herramienta imprescindible: "Que sea muy creativa y que tenga muchas conexiones mentales, que sepa unir distintos conceptos para formar algo nuevo que incluso llegue a rozar lo absurdo".

Pero hay algo que no queda claro ¿hay que ser inteligente para hacer reír? Más allá del concepto básico que podemos manejar, existe desde 1983 la Teoría de las inteligencias múltiples, del psicólogo Howard Gardner que contempla varias definiciones más complejas que las relacionadas con la agilidad mental o "ser listo". Estas son: naturalista, lógico-matemática, espacial, musical, corporal y cinestésica, intrapersonal, interpersonal y lingüística. Para esta pregunta quizá conviene recurrir a las tres últimas, el conocimiento de nuestras emociones, las relaciones sociales y la capacidad de comunicar. Un tipo de comedia en vivo que está cada vez más en boga es la interacción con el público o crowd work "en este caso hay que tener mucha capacidad de reaccionar y que sea inmediato teniendo asimiladas toda las teorías y estructuras y lanzar el chiste para que sea improvisado en el momento y bueno", señala Llena.

La inteligencia lingüística, explica Ronda, es clave para el humor: "Hay que saber qué palabras usar y cómo comunicarlo. También usando la lógica. La comedia surge entre lo que el público espera que va a escuchar y la sorpresa. Genera una risa porque no esperaban esa respuesta o final".

Entender las emociones personales y aprovecharse de ellas en el escenario es otro punto fuerte que tiene que tener quien suba al escenario. "Es muy inteligente saber reírte de ti mismo o de las cosas, tanto para ser humorista como para ir a ver monólogos. Como humorista, aunque hables de cosas que no son tuyas personalmente, sí que lo cuentas desde tu punto de vista", cuenta Wine.

Antes del escenario hay todo un proceso de escritura hasta llegar al monólogo, ¿cómo se enfrentan al aprendizaje de ese texto? Cada uno tiene su propia técnica "En mi cabeza tengo la lista de remates que tienen que aparecer. Es complicado porque tampoco puedo hacer frases muy largas que tengan un remate final e intentar acortarlo" explica Puertas.

Otros prefieren un sistema más clásico: "Escribo mi guión con los chistes, me lo aprendo y trabajo sobre ello, en el ensayo puede que salgan cosas nuevas", aclara Llena. En cambio Sergio Ronda opta por una combinación " hay chistes que los he construido construido mejor en el escenario, con el tema a tratar, el punto de vista que le quería dar y hay otros textos que me los aprendo y pienso en pequeños matices dependiendo de cómo esté el público ese día". Wine se ha lanzado a probar diferentes técnicas, aunque por el momento ha encontrado un punto medio. "La improvisación, en algún monólogo me he visto capacitada, pero en mi caso he sido de trabajar el texto, memorizarlo y también me parece muy importante ensayar en casa como si estuvieras frente al público".

Pero no siempre surge la carcajada, hay momentos en los que un chiste no funciona y la sala se queda en silencio ¿qué ocurre entonces? "Coger tus cosas seguir adelante y ya está", dice Puerta. "Ese chiste lo recoges y te lo guardas en un cajón. Puede que lo uses en el futuro y le des una vuelta pero ya has visto que la reacción que tiene el público es mala. Y está bien, es perfectamente válido". Andrés Llena lo ve como un error y no un fracaso estrepitoso: "Muchas veces sales diciendo : hoy me podría haber quedado en casa. Pero también hay que pensar que hay muchos textos que han funcionado, en otros momento y que en otra sala y con otra energía puede funcionar".

Si además de compartir ciudad, los humoristas jóvenes de Zaragoza tienen en común que no hace tanto de sus primeras veces en los escenarios. Recomiendan a quienes quieren hacer comedia, además de de escribir, interesarse por este mundo. "Que descubra qué sitios le interesa visitar, porque hay cómicos y cómicas de mil estilos diferentes, que explore que le interesa de todo esto y que se informe sobre teoría de la comedia", cuenta Ronda, quien recomienda a Somardas, el grupo de cómicos al que pertenece y que además de shows, ofrece consejos a quien quiera unirse a este mundillo. "Cuando empezamos, si te salía mal te ibas a casa triste, lo que hemos podido hacer es crear una red donde la situación es similar y en el caso de que te hundas alguien está a tu lado y te pueda apoyar. Ofrecemos esto para que la escena crezca. También hemos creado un micro abierto para probar chistes, que no había antes en Zaragoza. Buscar un sitio donde formarte aunque sea autodidacta y permitirte ser malo al principio, no pasa nada porque pinches", añade.

Cada día más, la comedia llega a las salas de la capital aragonesa y el público acepta mejor estos shows producidos por locales. ¿Cómo lo viven sus protagonistas? "Hay una escena mediana que está en camino. Desde hace un tiempo está surgiendo una escena interesante, hay cómicos veteranos que están ayudando en proyectos jóvenes, tanto en Zaragoza como fuera está teniendo reconocimiento", explica Sergio Ronda.

"Desde 2020 en adelante ha habido un resurgimiento de la comedia en Zaragoza, Sobre todo a raíz del grupo de Somardas, que no solo están trayendo a gente local sino también a gente de fuera. Además también está Zaragoza Comedy, que hacen un trabajo espectacular, y La comedia está en Las Armas. Ahora estamos en un punto buenísimo en Zaragoza como referencia para resto de Comunidades Autónomas", concluye Carmen Puertas.


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