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Cuando descubrimos el sexo a través de una pantalla


Artículo publicado en el número 6 de la revista Zaragoza Joven (junio de 2024).

Salud - Salud sexual

Cuerpo de la noticia

Info Joven con la colaboración de la Zona de Salud Joven Amparo Poch.

Llevas solo unos poquitos artículos de esta revista (al menos, si te la estás leyendo en orden), pero creo que ya te lo hemos dejado claro: tener curiosidad es algo positivo. Nos anima a buscar información, investigar, preguntar a los demás lo que no sabemos y a aprender cosas nuevas. El sexo no es una excepción: querer saber más sobre tu cuerpo, las relaciones con otras personas... es natural y saludable. Te permite conocerte a ti mismo/a y mejorar tu conexión con tu pareja o con la persona con la que tengas intimidad.

El problema es que hablar de sexo suele dar vergüenza. "¿¡Cómo le voy a preguntar eso a mi padre o a mi madre!?", es una reacción bastante habitual. Encontrar a una persona adulta a la que sacarle estos temas es complicado. La opción más corriente es discutirlos con tus amigos/as… que suelen estar tan desubicados/as como tú. ¿Cuál es la solución cuando tenemos una duda sobre cualquier asunto hoy en día? Exacto: buscar en Internet. Y ahí nos encontramos de todo: desde divulgación de calidad (te dejamos un par de ejemplos más abajo) hasta vídeos porno.

Según las estadísticas, si estas leyendo esta revista, es probable que hayas visto pornografía alguna vez. En Aragón, el 92,2% de las personas jóvenes reconocen haber tenido contacto con estos contenidos antes de los 18 años. Antes de la aparición de Internet, acceder a estos contenidos era más complicado pero ahora muchas veces no hace falta ni buscarlo, te aparecen cuando menos te lo esperas. La pornografía tiene tres efectos: genera satisfacción, provoca una excitación rápida e intensa que permite la masturbación y responde a la curiosidad que tenemos por el sexo. Es más, los/as jóvenes aragoneses/as dicen que sus razones principales para ver pornografía son por curiosidad o para aprender sobre sexo.

¿Pero podemos descubrir algo sobre sexo a través de la pornografía? La respuesta en la mayoría de los casos está clara: poco y mal (al menos en la pornografía mainstream, que es la que más fácilmente encontramos). Por una parte, crea expectativas poco (o nada) realistas: superhombres dominadores y mujeres sumisas (¡viva la igualdad!), pasar de 0 a 100 en cinco segundos, gritos que oiría tu vecina del quinto, modelos de belleza bien cargaditos de filtros… Por otra, el esquema siempre es el mismo: una sexualidad acotada a la genitalidad y al coito (recuerda que el sexo es mucho más), en la que los protagonistas casi no se dirigen la palabra porque todo fluye sin que haga falta decir nada. La acción termina con fuegos artificiales, porque es mecánica, no puede tener tropiezos ni fallos, todo es perfecto… y artificial. Emociones, ¿qué es eso? Si los personajes ni se hablan, mucho menos se preocupan de que la otra persona esté cómoda y disfrute, de averiguar qué le gusta… Eso en los vídeos más light, porque no es raro encontrar otros directamente violentos, especialmente contra las mujeres, donde son utilizadas como un objeto, con comportamientos humillantes o degradantes y donde el consentimiento brilla por su ausencia. En la pornografía, los preservativos no existen, como tampoco lo hacen las infecciones de transmisión sexual (ITS) ni el riesgo de embarazo. Se desarrollan en un mundo aséptico, muy diferente al mundo real.

Ver todo esto cuando estás descubriendo cómo funciona el sexo, puede tener consecuencias negativas. Tomarse el porno como un documental en vez de como ciencia ficción hace que algunas personas entiendan que lo que ahí ocurre es "lo normal" y "lo esperable" (y, por si todavía no te ha quedado claro, no, no lo es). Incluso puede crear "enganche", ya que el porno crea una satisfacción inmediata que no se consigue con las relaciones con otras personas, que requieren más tiempo y esfuerzo, cuidado, dedicación...

¿Y si miras hacia dentro en lugar de hacia afuera? Es normal querer estar preparado/a si no has tenido todavía relaciones sexuales, pero el sexo es algo que se descubre poco a poco, a través de tus propios deseos, gustos, preferencias y vivencias. Nadie nace sabiendo: vamos aprendiendo de nuestros encuentros con otras personas, hablando, escuchando, preguntando.

Si todavía te quedan dudas, puedes consultar con profesionales, como los/as que encontrarás en la Zona de Salud Joven Amparo Poch (¡es un recurso público y gratuito!).

Divulgadores/as sexológicos que valen la pena

 

  • Servicio Asesoramiento e información sexual Soi Sex Xixón.

 


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