Cómo cambia el amor


Mariposas en el estómago, chiribitas al cruzarte con la persona que te gusta, y nerviosismo cuando tenemos una cita. Son sentimientos que nos provocan los primeros pasos de una relación, pero no podemos confundirlos con el amor. Hablamos de la ciencia detrás del enamoramiento.

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Eva Borja

El enamoramiento se caracteriza por ser un estado emocional que experimentamos las personas cuando nos sentimos profundamente atraídas por alguien. Es una etapa inicial y emocionante en las relaciones románticas, caracterizada por una intensa fascinación, deseo y conexión emocional con la persona objeto de afecto. Cada "flechazo" no tiene por qué desencadenar en una relación estable y duradera, a veces creamos vínculos afectivos que pueden ser pasajeros y, al contrario de lo que pensamos, no pasa nada porque una relación termine.

 

Según Silberio Sáez, sexólogo en AMALTEA, el enamoramiento es "lo silvestre", lo nuevo y lo incontrolable; y el amor es "la jardinería": la capacidad y voluntad de mantener lo que ha nacido, de controlarlo y establecer un cuidado continuado para que no muera. Si te preguntas por qué hay parejas que cumplen 50 años juntos, es porque el esfuerzo de seguir juntos está presente.

 

El amor es voluntad, pero también es un proceso fisiológico que vive nuestro cerebro, sobre todo relacionado con la química. ¿Habías oído hablar de la oxitocina y la vasopresina?

 

La oxitocina es la "hormona del amor" o "hormona de la vinculación". Se libera en situaciones de intimidad física, como el contacto físico y el abrazo, contribuyendo a fortalecer la conexión emocional entre dos personas.

 

La vasopresina, al igual que la oxitocina, está relacionada con la formación de lazos emocionales y la fidelidad en las relaciones. Se ha observado que niveles más altos de vasopresina están asociados con comportamientos de apego y compromiso.

 

Son las dos claves que nos ayudan a conocer a una persona en la fase de enamoramiento. Lo contaba Adolf Tobeña en su libro El cerebro erótico, un relato que estudia cómo se comportan nuestros niveles químicos en esta situación, y que todavía tiene mucha investigación por delante. Así que, aunque creas que controlas los sentimientos que te evoca ese chico o chica con el/la que estás quedando… Amigo/a, ¡es todo ciencia!

 

Y, ¿por qué pasa el tiempo y pierdo la "locura" por esa persona? ¿Por qué ya no siento lo mismo?

 

Las relaciones son planes a futuro para los que a veces no estamos preparados/as. No pasa nada, Silberio apunta a que los jóvenes intentamos vivir historias para las que no nos han preparado; nos piden tener las cosas claras cuando no sabemos cómo desenvolvernos.

 

Ajustar expectativas es importante. El enamoramiento, con la estabilización de una rutina, con el conocimiento pleno del otro, a veces se apaga. Esto no significa que no exista amor o cariño, pero muchas personas prefieren terminar la relación porque ya no les merece la pena, y otras, en cambio, apuestan por "cuidar" el jardín que comenzó a nacer.

 

No existe un rotundo "nada es para siempre", ni tampoco una obligación de que todas las relaciones perduren hasta el final de los tiempos, pero sí las herramientas para conocer cómo debemos seguir adelante si tenemos voluntad de ello.

El amor, por lo tanto, es la parte sosegada del cauce de las relaciones románticas. El amor es conocimiento y entendimiento, con expectativas adaptadas y por la lupa en cómo somos nosotros/as, y cómo nos gustaría estar con otras personas. La comunicación es lo que facilita el camino, pero el amor es otra cosa: "voluntad, hacer algo que dependa de mí para que mi pareja se quede conmigo".

 


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