El buen amor


Seguro que a estas alturas has oído hablar del amor tóxico o de las red flags que te hacen pensar que esa persona que al principio parecía maravillosa… no lo es tanto. Pero, ¿qué es el buen amor? Si no tienes pareja ni planes de futuro al respecto, este artículo también es para ti: muchos de los siguientes consejos sirven igual para cualquier relación.

Una buena comunicación

Lo primero que tenéis que hablar es qué sois. Pasa a menudo: una parte de la pareja está segura de que son novios/as y hay una exclusividad en las relaciones sexuales, mientras que la otra piensa que es una relación esporádica. Lo mejor es dejar claro con la otra persona qué (y qué no) puede esperar de esa relación.

Muchas veces, nuestros problemas con otras personas vienen de no hablar las cosas o de no hacerlo bien. Es importante explicar cómo te sientes en primera persona. Por ejemplo, llegas a casa y tu pareja ha dejado la cocina hecha un desastre. Quizá tu primer impulso sea echarle la bronca, pero eso solo genera mal ambiente. Es mejor que expliques por qué te molesta e intentar llegar a una solución.

En una relación tenemos que contar lo que nos pasa. Es frecuente tener un problema y no querérselo contar a alguien porque "se va a preocupar". Eso puede ser contraproducente, porque la otra persona quizá te nota raro/a y se esté poniendo en lo peor. Además, si alguien te quiere, lo más seguro es esté encantado/a de ayudarte.

Ten en cuenta también como hablas de tu pareja con otras personas. No tienes explicar a tus amigos/as tu vida sexual con pelos y señales, pero sí expresar lo que sientes y cómo te encuentras dentro de la relación. Si hay algo que no quieres o no puedes contar, cuidado: esa es una señal de peligro de manual. Cuando hables de tu pareja, escúchate. ¿Cuentas lo bueno y lo malo o solo te quejas? En el segundo caso, quizá tengas cosas que replantearte...

Cuidar y cuidarte

Tengas el tipo de relación que tengas con una persona, interesarte ella es básico. Sí, también hay que cuidar a las personas con las que tienes una relaciones esporádicas. No hace falta que te sepas su vida, pero sí al menos que intentes que la otra persona esté lo más cómoda posible, no crear falsas expectativas, etc.

Cuidar está bien, pero sin descuidarte a ti mismo/a. En ocasiones, por cuidar a la otra persona hacemos pequeñas renuncias y no pasa nada, siempre que sea desde tu libertad y de forma equilibrada. Lo que no puede ser es que la otra persona te manipule para hacer estas renuncias ni te haga chantaje. Por ejemplo, si tu pareja siempre te necesita cuando tú tienes un plan con otra gente, a lo mejor tenéis cosas de las que hablar.

Tus celos son tuyos

Hay gente que dice que si no tu pareja no tiene celos, es que no te quiere. Ni caso. Sentirlos es habitual, pero están relacionados con tus inseguridades y con tu miedo al abandono, no es la otra persona los que los genera. Así que toca convivir con ellos y no dejar que afecten a tu relación. Los celos pueden incluso camuflarse de otras maneras, como sentir envidia de los logros de la otra persona. ¡Ojito con ellos!

Buscar la igualdad

En una pareja, una persona puede tener más iniciativa que la otra, pero eso no significa que siempre se tenga que hacer lo que ella diga. Piensa en una amistad, ¿te permitiría tener tanto poder? Si la respuesta es no, entonces toca buscar el equilibrio. Lo mejor para encontrar esta igualdad es que cada uno/a sepa qué es lo que quiere. Es decir, no solo los límites que no quieres sobrepasar, sino qué quieres alcanzar. Así es más difícil que la otra persona decida por ti (o tú por ella).

Un espacio propio… pero también juntos/as

Tener pareja está guay, pero no te olvides de tu familia, de tus amigos/as… ¡Reserva tiempo para ellos/as! Puedes aprovechar además para hacer actividades que a tu pareja no le hacen ilusión. Si la relación es estable, la gracia es que no sean compartimentos estancos: una cosa es que tengáis tiempo para cada uno y otra que llevéis un año y todavía no le hayas presentado a tu mejor amigo/a. Si es así, plantéate cuál es la razón.

Libertad, también para decir adiós

Recuerda: eres libre de acabar una relación cuando quieras, por mucho tiempo que llevéis juntos. Si hay problemas, puedes intentar solucionarlos, pero no tienes ninguna obligación. A veces, lo más razonable es que una relación se rompa porque las relaciones cambian. El buen amor es también el que te da la libertad para interrumpir la relación cuando quieras.


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