Grafiteando por el mundo: de vandalismo a obra de arte
Artículo publicado en el nº 2 de la revista Zaragoza Joven (junio de 2023).
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Hubo un momento en la historia en el que el mundo empezó a llenarse de color. Unas extrañas pinturas empezaron a aparecer en las fachadas, muros y edificios de algunas ciudades. Al principio, eran únicamente firmas pero con el tiempo dieron paso a toda clase de obras artísticas. Quizás ya hayas descubierto que se trata de los grafitis, una modalidad de arte urbano que en la actualidad está muy extendido y que ha pasado de ser considerado vandalismo a que muchos ayuntamientos empiecen a pedir que se hagan murales para darle un poco de "color a la vida".
Pero empecemos desde el principio. La historia moderna del grafiti se remonta a los años 60. Nos encontramos en la ciudad de los rascacielos, Nueva York, y esta novedosa forma de arte urbano nació influida por el hip hop. Estos primeros artistas se dedicaban principalmente a las firmas. Hago especial hincapié en esto de las firmas ya que uno de los primeros artistas lo hacía como TAKI 183 aunque su nombre real era Demetrius, un joven griego que trabajaba como mensajero en la Gran Manzana.
Muy pronto fueron cientos de jóvenes los que, en Nueva York, empezaron a firmar por toda la ciudad atraídos por la música rap y hip hop y fue tanto el auge, que las autoridades se tuvieron que gastar más de 300.000 dólares solamente en la limpieza del metro. Cuanto más peligroso fuese el lugar, y según el número de firmas que tuviesen, más prestigio adquirían. Al mismo tiempo, el artista Keith Haring empezó a pintar sus dibujos en sitios públicos, primero pegando pósters y luego directamente sobre los muros y las paredes del metro de Nueva York. Al ser un tipo de arte tan distinto, enseguida se hizo famoso y muy pronto algunos museos de la ciudad empezaron a exponer sus obras.
Poco a poco estos artistas callejeros se fueron inspirando en Haring y el grafiti se fue incorporando en la cultura Hip Hop, rap y break dancing y dio el salto a otros países del mundo. Entre los años 70 y 80 llegó a Europa. Su momento de mayor auge fue durante los años 70, aunque con el paso de los años fue perdiendo popularidad.
Cruzamos el charco y saltamos unos cuantos años en el tiempo para trasladarnos a la capital de España. Eran los años 80, concretamente 1984, la época de La Movida madrileña. Fue entonces cuando empezó a dejar su huella por Madrid un artista conocido como Muelle. Con este apodo se impuso en la ciudad este anónimo personaje cuya firma terminaba en punta de flecha sin aparente sentido. A pesar de que este artista no tuvo mucho éxito y falleció muy joven, con apenas 29 años, su legado perduraría en el tiempo. Se llamaba Juan Carlos Arguello y con su obra se convirtió en el que posiblemente sea el primer grafitero de nuestro país.
En la actualidad se podría decir que el grafiti está consolidado. Cada vez es mayor su presencia en festivales, publicaciones, exposiciones y publicidad. A pesar de que se haya convertido en un fenómeno aceptado, lo cierto es que esto genera cierta controversia ya que muchos piensan que ha perdido su verdadero sentido y que el auténtico es el que tiene lugar en la calle, espontánea e ilegalmente. En los último años los grafitis se han convertido en toda una inspiración también para el diseño de las marcas comerciales. A comienzos de la década del 2000, este tipo de arte se convirtió en una moda para los estudiantes de instituto que llevaban estos originales diseños en sus camisetas y mochilas. Con el tiempo, el estampado de grafiti se ha convertido en una tendencia para la moda de lujo para firmas como Chanel, Moschino o Balenciaga que lo han incorporado a muchos de sus diseños.
El grafiti tal y como lo conocemos obedece a un código muy concreto y cerrado. Todo esto cambia cuando se trata del postgrafiti, una apertura de este arte callejero que se debe en parte a su unión con la cultura popular. A diferencia de la modalidad tradicional en la que se busca la rivalidad entre autores/as, en el postgrafiti esto no ocurre. Otra de las diferencias son los materiales que utilizan ya que mientras que el grafiti utiliza únicamente spray o aerosol, en su otra versión, utilizan materiales muy diversos como carteles, pegatinas o plantillas.
En el postgrafiti los/as autores/as cuentan con una formación académica y realizan sus obras dentro de lo permitido por la ley, a diferencia de lo que ocurre con su modalidad tradicional. Con los años la técnica ha ido evolucionado y se sigue intentando que no sea visto como vandalismo y es por ello que muchas ciudades ceden espacios para este tipo de arte. El objetivo que se persigue es provocar un impacto visual y crear concienciación por lo que hoy en día este fenómeno es lo que se conoce como Arte Urbano.
Caras reconocidas del grafiti en Zaragoza
El grafiti hace tiempo que dejó de ser considerado vandalismo y empezó a ser una modalidad de arte. Uno de los proyectos más recientes llevados a cabo por estas jóvenes promesas fue en la antigua fábrica de Giesa que se llenó de color con la celebración del "Grafiti Joven Zone", una actividad organizada por Zaragoza Joven.
Una de las artistas seleccionadas para este proyecto fue Patricia Torres. Esta zaragozana es diseñadora gráfica, ilustradora y muralista y está detrás de la fresquita identidad de One Piece of a Watermelon. Ella misma se define como una entusiasta del color, la ilustración, la publicidad, la animación, el humor, el diseño y los animales. Estudió en la Escuela de Artes de Zaragoza y siguió su formación con un grado en Diseño Gráfico.
Lo que más le gusta a Patricia es que sus dibujos sean dinámicos y divertidos. Trabaja en Océano Atlántico, un centro de formación de Zaragoza que tiene un departamento de igualdad de género y una de las actividades que se realizan allí, además de talleres, son los murales por Aragón. Cecilia es la encargada de llevar a cabo algunos de estos murales en los que intenta meter también temas racializados, expresar igualdad en general para promocionar la idea de "iguales todos en todos los casos". Este proyecto se lleva a cabo en pueblos pequeños. También ha trabajado para Rua Feliz que lo que busca es animar los barrios de Zaragoza y potenciar el pequeño comercio y llevar el arte a las calles.

Nuestra siguiente protagonista es Ana de Pablo Serrano. Nacida en Soria, tras acabar el bachillerato artístico en su ciudad natal se vino a Zaragoza para estudiar Diseño Gráfico en la ESDA. Al igual que Patricia, también participó en el Grafiti Joven, en su edición en Valdespartera. Esta joven artista crea unos dibujos muy característicos que fácilmente reconoces como suyos. Sus diseños son siempre muy coloridos, tal y como demostró en su propuesta de cartel para las Fiestas del Pilar 2020.
En su perfil de Instagram (bloodberry.exe) comparte algunos de los diseños que suelen ser por lo general rostros y personajes que cobran vida gracias a sus realistas expresiones que reflejan en cada uno de ellos desde la tristeza más profunda a la felicidad más plena. En su biografía se puede leer "El diseño será cuqui o no será", una frase en la que resume muy bien todo lo que supone su obra. Una joven artista prometedora que todavía se encuentra estudiando y de la que seguro le quedan muchos proyectos con los que seguir sorprendiendo a todos aquellos que disfruten de su arte.

Otro de los grafiteros que ha dejado su huella en Zaragoza y que es un verdadero artista en esto del grafiti es David Cebollada. Fue uno de los tres artistas mejor valorados por el jurado de Grafiti Joven Ferial Zone según unos criterios de originalidad, creatividad y calidad. Este reconocimiento lo compartió con su compañera Ana de Pablo y Chesus Pardos.
A través de la plataforma Behance y de su cuenta de Instagram (stoy.clz) comparte algunas de sus obras que van mucho más allá del grafiti ya que también se dedica al diseño y la ilustración digital. Bajo la marca Stoy, este joven artista comparte su creaciones. Con un estilo también muy característico, es sin duda toda una promesa del mundo del arte que adornó uno los armarios de electricidad de Valdespartera durante un certamen de temática libre.
David escogió retratar la figura del emblemático payaso oscense Marcelino Orbés que le valió el reconocimiento y la admiración del jurado, con . Un talento joven dentro del mundo del grafiti que no ha hecho más que crecer en los últimos años y que sin duda todavía quedan muchos grafitis de los que disfrutar.