El Tranvía en Navidad
'Los elfos de la Navidad, sorprendidos en las cocheras del tranvía'
Las cámaras no lo registraron.
Los vigilantes jurarían que no escucharon nada.
Pero cuando los operarios entraron esa madrugada en las cocheras, lo vieron claro:
los elfos habían estado allí.
Había brillos en el suelo que no eran aceite.
Un olor dulce que no era pintura.
Y, sobre todo, un tranvía distinto: como si alguien le hubiera susurrado un secreto.
Porque esta es la verdad que Zaragoza no ve:
la Navidad empieza en las cocheras.
Allí llegan primero los elfos para preparar la ciudad entera.
'Tenemos prisa —dijeron—, la ciudad ya está despierta'.
Mientras uno colgaba de un retrovisor, otro revisaba la línea de luces que cruzará Zaragoza.
Y entre risas diminutas, comenzaron a repasar, como quien comparte un plan cuidadosamente preparado:
—La Plaza del Pilar ya está lista para abrir su gran Navidad , anunció uno desde el techo del convoy, ajustando una guirnalda que solo ellos podían ver.
— La Muestra Navideña abre cada día hasta las diez, y los sábados hasta medianoche , añadió otro, dibujando sobre el vagón un camino de luz reservado para los niños.
Una elfa, muy seria, marcó un mapa imaginario en el aire:
— No olvidéis el Árbol de los Deseos: del 29 de noviembre a fin de año. Allí se escribe lo que de verdad importa.
Desde la cabina, un elfo travieso gritó:
— ¡Los trineos neumáticos vuelan este año! Y la pista de patinaje… esa sí que brilla
Otro, sentado en un asiento del tranvía, compartió en voz baja:
— El Sweet Palace ya huele a merengue desde las once. Y el Carrusel Dreamland abre todos los días. Tan bonito que hasta los mayores querrán subir.
— Y la Casita de Papá Noel también está lista , añadió otro.
— Recibe visitas cada día… pero que nadie le despierte fuera de horario.
Apareció entonces el más rápido:
— Y el Expresso Navideño ya está afinado. Sale desde las once y lleva alegría en cada asiento.
— El Belén… eso es otra historia , musitó el más pequeño, casi un parpadeo.
— En el Belén del Pilar dejamos un juego escondido: 'El misterio del belén'. Que lo descubran ellos.
Un segundo después, no quedaba ninguno.
Los primeros conductores llegaron.
El tranvía estaba preparado: más brillante, más cálido, más vivo.
Listo para ser El Tranvía de la Navidad.
Los elfos ya no estaban.
Solo quedaba un destello leve en las escaleras…
y un mensaje escrito en un cristal empañado:
La Navidad ya está en marcha.
Zaragoza, donde la magia sucede.