Cultura

Zaragoza ILUSTRADA

Introducción

Tras años de conflictos económicos, políticos y sociales, con el siglo XVIII se iniciará una etapa de crecimiento para la ciudad debido al impulso e interés de un nutrido grupo de ilustrados aragoneses.

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Zaragoza en el siglo XVIII

Tras los años de penuria económica, guerras, pestes y conflictos sociales, el siglo XVIII supone una etapa de desarrollo económico y crecimiento demográfico para Zaragoza, logrando, a finales de siglo, alcanzar los 50.000 habitantes debido a la llegada de gentes del ámbito rural, a la que se sumó la emigración francesa. Los vecinos continúan distribuyéndose por barrios y sigue siendo el de san Pablo el más habitado. Éste junto con la Magdalena y san Miguel concentraban a los artesanos de la ciudad, en parte emigrantes como los alfareros de Reus, debido al vacío que dejó la expulsión de los moriscos. Sus productos los conocemos por las excavaciones, ya que en muchos solares se han localizado pozos rellenos con distintos materiales, entre ellos del siglo XVIII, como en la C/ Coso 190, plaza del Rosario o la calle Manuela Sancho.

Es una etapa que continúa las obras, fundamentalmente religiosas, iniciadas en el siglo anterior como la Basílica del Pilar(Documento en formato pdf). Esta emblemática construcción, ubicada en el lugar que ocupó la iglesia de Santa María la Mayor, requirió el aterrazamiento del terreno, incluyendo la plaza, lo que implicó la destrucción de posibles restos de etapas anteriores. Además de construir y reparar edificios religiosos también se produjeron derribos como el del convento de San Antón, ubicado en la plaza del mismo nombre y próximo a la Puerta de Toledo, cuya iglesia fue demolida en los últimos años del siglo. Pero no será hasta fines de la centuria cuando el empuje ilustrado deje su huella con la creación del Paseo de Santa Engracia, el primer jardín botánico en el Convento de Santa Catalina, la Plaza del Rosario, paseos arbolados o la reedificación de la Puerta del Carmen.


Materiales del siglo XVIII de varias excavaciones de la ciudad. Ayuntamiento de Zaragoza

 

Pero si algo caracteriza esta etapa son las obras de ingeniería. En la segunda mitad del siglo XVII y como consecuencia de una gran riada se construyó un nuevo Puente de Tablas, también llamado de la Alcántara, del que se ha conservado la cimentación en el río y parte de los arranques. Los avatares que sufrió durante el siglo XVIII (incendio y riadas), fueron la causa de que con el cambio de siglo no volviera a ser reconstruido. Consecuencia de la misma riada, también hubo que arreglar el puente de Piedra y para conmemorar la finalización de las obras el Concejo encargó a Felipe de Busignac los cuatro leones que flanqueaban los accesos del puente . Ya en el siglo XVIII, para prevenir inundaciones se construyen los dos pretiles: el de la margen derecha que recorre la ribera desde el Pilar hasta la primera arcada del Puente de Piedra, y el de la margen izquierda que llega hasta el Convento de San Lázaro.

 


Acuarela de Pier María Baldi. lustración del relato Viaje de Cosme de Medicis por España y Portugal (1668 1669). Archivo Municipal de Zaragoza.

 

Sin embargo la obra más importante fue la construcción del Canal Imperial de Aragón impulsada por Ramón de Pignatelli con el apoyo del conde de Aranda, consiguiendo terminar el proyecto de regadío de la huerta zaragozana iniciado con la Acequia imperial.
No sólo se realizó el canal sino que esta infraestructura fue dotada de todo lo necesario para su explotación como exclusas , astillero, molinos, puentes, etc., así como el llamado poblado de Torrero para los trabajadores, cuyo elemento más significativo es la iglesia de san Fernando. Otra obra importante acometida por Pignatelli fue la construcción de la primera fuente pública para la ciudad aprovechando el agua del canal: La fuente de los Incrédulos en Casablanca , que aun hoy está en su ubicación original.

Como hombre ilustrado, entre las preocupaciones de Pignatelli estaban los problemas causados por el aumento de la población mendicante. La solución propuesta pasó por la creación de la Real Casa de Misericordia, actual edificio del Gobierno de Aragón, como hospicio para los pobres, que pretendía ser solvente económicamente a través de los ingresos proporcionados por dos nuevas empresas: la manufactura textil del hospicio y la plaza de Toros.


Detalle de los primitivos leones del puente de Piedra. Reproducción de 1991 de una fotografía de finales del siglo XIX. Archivo Municipal de Zaragoza

Casa de la Misericordia y Plaza de toros. Foto: Estudio Coyne. Hacia 1900. Archivo Municipal de Zaragoza

Detalle de placa estereoscópica del Canal imperial de Aragón. Colección Jesús Cormán 1910 1925. Archivo municipal de Zaragoza.