Urbanismo finaliza la rehabilitación de la fachada de la antigua Casa Artiach del palacio de Montemuzo

06 julio 2022

Los trabajos en el exterior se iniciaron de urgencia tras detectarse el deterioro en distintos elementos, lo que ha llevado a una inversión de 251.000 euros para rehabilitar forjados, ladrillo, carpintería o iluminación

El edificio, que alberga en la actualidad el Archivo Municipal, está conformado por dos edificios: el palacio de Montemuzo en la calle de Santiago y la antigua Casa Artiach en la calle de Espoz y Mina

Urbanismo ha finalizado las obras de reparación, limpieza e iluminación de la fachada de la antigua Casa Artiach del palacio de Montemuzo, actual sede del Archivo Histórico Municipal, que han supuesto una inversión de 250.975,26 euros (IVA incluido). Los trabajos se iniciaron con carácter de urgencia tras detectarse el pasado mes de noviembre la caída de cascotes a la acera de la calle de Espoz y Mina y el desprendimiento de la lonas y mallas de protección colocadas anteriormente en la segunda planta de la fachada del inmueble número 31 de la misma vía.

“Este equipo de Gobierno ha actuado a lo largo de estos tres años de forma firme, sensible y respetuosa con el patrimonio histórico artístico de la ciudad”, ha incidido el consejero de Urbanismo y Equipamientos, Víctor Serrano. “Siempre hemos atendido la regulación e indicaciones que marca la Comisión Provincial de Patrimonio del Gobierno de Aragón”, quien ostenta la competencia última en esta materia, “pero hemos incrementado la vigilancia, el control y las exigencias en los espacios patrimoniales que han sufrido cualquier tipo de incidencias por terceros -Cines Eliseos o Joyería Aladrén-, hemos apostado por el diálogo para salvaguardar espacios no catalogados -Muro de Caballería-, o hemos actuado en edificios de alto valor patrimonial que llevaban décadas sin ser atendidos -Teatro Principal-”, ha recordado Serrano.

Con esta filosofía se han atendido las necesidades de “uno de los edificios más simbólicos, bellos y especiales de nuestra ciudad como es el Archivo Municipal, que guarda la memoria e historia de Zaragoza”, ha aseverado el consejero de Urbanismo. Por ello, y ante los desperfectos hallados tras una inspección urbanística, se ha acometido en los últimos meses una actuación integral en el exterior del palacio de Montemuzo. En concreto, se ha restaurado la fachada de la calle de Espoz y Mina, mediante una limpieza química, se han reparado todas las grietas en el ladrillo caravista mediante la sustitución de las piezas rotas y la colocación de grapas de acero inoxidable, y se han reconstruido in situ las decoraciones de los balcones. Además, la carpintería de madera ha sido ajustada y lijada, se han sustituido los marcos de las ventanas o los elementos totalmente deteriorados como las soleras de los balcones, se ha incluido la restauración de la cerrajería de hierro y se han enderezado los elementos de forja doblados y se han repuesto los elementos que faltaban.

Por otra parte, en planta baja se ha limpiado la fachada, en este caso de piedra, y se han anclado piedras mediante elementos metálicos, se han recompuesto todos los elementos ornamentales que estaban en “un malísimo estado”, según los informes técnicos, mediante el armado de las zonas afectadas con varilla de fibra de vidrio anclada y se ha homogeneizado el color en todas las zonas bajas con una pintura incolora antivandalismo.

Asimismo, Urbanismo ha aprovechado las actuaciones para instalar un nuevo sistema de iluminación mediante focos empotrados en el acceso de la fachada que da a la calle de Santiago (entrada principal al palacio), lo que también ha permitido la eliminación de otros elementos modernos de épocas posteriores como la farola municipal anclada a la fachada o los cables que recorrían todo el frontal. Del mismo modo se ha potenciado la iluminación ornamental en la fachada de la antigua Casa Artiach, principal objeto de las actuaciones ejecutadas.

PALACIO DE MONTEMUZO

El palacio de Montemuzo (calle de Santiago), renacentista de planta rectangular de finales del siglo XVI, se encuentra en la actualidad unido mediante un pasadizo en la planta baja a la Casa Artiach (calle de Espoz y Mina), un edificio de estilo eclecticista con elementos decorativos modernistas de principios del siglo XX. El inmueble en su conjunto tiene por tanto una superficie construida total de 4.665 m² y se encuentra configurado en la actualidad por ambas construcciones dando como resultado una geometría en planta irregular. 

El edificio ha sufrido una serie de obras de restauración y adecuación, habiéndose incluido además una construcción de nueva planta en el solar situado en la calle Santiago, 38, con el objeto de mejorar la adecuación de la construcción a sus nuevos usos. En 1985 se vendió al Ayuntamiento de Zaragoza y en 1994 pasó a formar parte de los equipamientos municipales como Archivo Municipal.

La antigua Casa Artiach fue construida en 1906 y presenta un rico tratamiento de estilo eclecticista y consta de cuatro plantas ajustándose a una estricta simetría. Conjuga la utilización de dos materiales: la piedra para la planta baja y el ladrillo a cara vista para el resto. La planta baja tiene tres grandes ventanales en arco de medio punto con intradós moldurado en grueso bocel y unas columnillas decorativas en las jambas que presentan en sus extremos decoración de hojas talladas; a ambos lados de la fachada se abren dos portadas en arco de medio punto, estando la del extremo izquierdo alineada con el eje del patio del palacio, dando paso al pasaje de comunicación entre los dos edificios; una imposta con decoración tallada a base de puntas de diamante recorre la fachada, sirviendo de apeo de los arcos. Las plantas primera y segunda presentan balcón central corrido con tres huecos y dos balcones sencillos flanqueándolos; todos los huecos están coronados por paneles con decoración de motivos florales con bastante relieve y presentan cerrajería artística con algunos motivos vegetales. La planta superior abre con cinco balcones alineados con los de las plantas inferiores, inscritos en la fachada e interrumpiendo el alero, por encima del cual se eleva el coronamiento, en frontón triangular decorado con estilizaciones vegetales.

ACTUACIÓN EN EL ARTESONADO INTERIOR

Por otro lado, el Ayuntamiento licitará en próximas fechas las tareas de restauración de la techumbre de la Casa de Gabriel Sánchez colocada en los años 90 en el palacio de Montemuzo. La intervención, para la que se cuenta con un presupuesto estimado de 62.617 euros (IVA incluido), supondrá, como explicó el consejero de Urbanismo y Equipamientos, Víctor Serrano, en “recuperar el esplendor de un artesonado de alto valor histórico, cultural y patrimonial para la ciudad”, dado que “paso del tiempo” y las “malas condiciones de climatización del edificio” han conllevado un deterioro acumulado

En concreto, se llevará a cabo una intervención sobre las vigas maestras o jácenas, con el fin de evitar con el paso del tiempo la total desaparición de la escasa policromía conservada. Por un lado se realizará un tratamiento sobre el soporte de madera, con la desinfección y desinsectación, la colocación de refuerzos, la consolidación de las grietas, el refuerzo del reverso de las tablas y la reintegración volumétrica. Por otro lado, se actuará sobre la policromía con la consolidación de preparación, la limpieza, la reintegración cromática y la protección.

Este artesonado en una techumbre del siglo XVI que era originaria de la Casa de Gabriel Sánchez, y que desde su descubrimiento y hasta su incorporación en la nueva ubicación había estado almacenado durante años en La Aljafería. El artesonado pertenecía a la sala principal de la Casa que Gabriel Sánchez se hizo construir a fines del siglo XV. Gabriel fue tesorero real y persona de confianza del rey Fernando II. Tras muchas transformaciones del edificio, con el paso del tiempo, esta techumbre quedó oculta, pero en 1970, durante los trabajos de derribo del inmueble, que estaba en el entorno de la calle de Forment esquina con Santiago, bajo un falso techo apareció dicha obra en perfecto estado de conservación y que se catalogó con un gran valor artístico que combina elementos renacentistas y mudéjares.

En 1971, el artesonado fue desmontado y llevado por piezas a La Aljafería, donde quedó almacenado durante más de dos décadas, hasta que en 1993 se instaló en el ya restaurado Palacio de Montemuzo. Allí se instaló parte de la estructura,  diez vigas grandes y cuarenta pequeñas, algunas de ellas nuevas, que conforman cuatro calles con nueve plafones en cada una.