Los operarios instalan en la nueva plaza de San Miguel la pérgola que funcionará como innovador refugio climático
La nueva infraestructura, avalada por estudios bioclimáticos, permitirá reducir la temperatura ambiente hasta 10°C mediante un sistema interactivo de agua a demanda
Las obras de urbanización exterior encaran su recta final para abrirse al uso antes de las Fiestas del Pilar, si bien la inauguración oficial requerirá terminar algunos elementos como la plantación en las nuevas jardineras o los 14 nuevos árboles que se sumarán a los de gran porte que se han mantenido
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Las obras de urbanización avanzan en la reforma integral de la plaza de San Miguel. Tras un complejo proceso de sustitución de servicios subterráneos, el minucioso proceso de excavación y estudio para garantizar el máximo respeto y conservación del patrimonio arqueológico hallado, y la apertura de la calzada, los trabajos de pavimentación y urbanización en las nuevas y ampliadas aceras de la plaza encaran su recta final. Todas las actuaciones siguen su curso según lo previsto para abrir este renovado espacio al uso ciudadano antes de las próximas Fiestas del Pilar.
Esta reforma integral supone una mejora sustancial del espacio público. Se ha priorizado la accesibilidad universal, la ampliación de las zonas verdes y la plantación de nuevo arbolado, manteniendo en todo momento un estricto cuidado por los ejemplares ya existentes.
En esta línea, a lo largo de esta mañana se ha comenzado la instalación de un equipamiento singular que se convertirá en parte del nuevo atractivo de la plaza: una pérgola de sombra interactiva. Durante la redacción del proyecto, y en diálogo con el entorno, se valoró la petición formulada sobre la instalación de una fuente de agua ornamental. Sin embargo, tras el análisis del Servicio de Infraestructura Verde, se seleccionó la solución técnica de la pérgola, al ser mucho más completa, eficiente y adaptada a los retos medioambientales de la ciudad. Frente a una lámina de agua estática, que no da sombra, limita el espacio de paso y supone un mayor gasto hídrico, la nueva pérgola es una solución urbanística que aporta diversos beneficios claros y directos:
- No supone una barrera arquitectónica, mejora la accesibilidad en el tránsito sin variar los itinerarios obstaculizando la movilidad peatonal.
- Proporciona un amplio espacio de reunión a la sombra que integra un innovador sistema de aspersión por goteo tipo lluvia, diseñado específicamente para refrescar el ambiente durante las jornadas calurosas.
- A diferencia de una fuente tradicional, el sistema de lluvia funciona exclusivamente "a demanda" a través de un pulsador. Esto garantiza que el agua solo se utilice cuando es necesario, reduciendo drásticamente el consumo hídrico.
- Permite la movilidad peatonal bajo su estructura y añade una zona de juego de agua manipulable y segura para los más pequeños.
- La infraestructura cuenta con paneles solares instalados en su cubierta, los cuales alimentan de forma 100% autónoma un sistema de iluminación LED, embelleciendo y asegurando el entorno por la noche.
Con esta intervención, Zaragoza reafirma su compromiso con un urbanismo inteligente, que respeta su pasado histórico mientras aplica soluciones eficaces, sostenibles y funcionales para mejorar la calidad de vida de todos los vecinos.
Además, esta solución permite la convivencia con todos los árboles de gran porte que se han mantenido durante las obras, a los que se sumarán 14 nuevos árboles exclusivamente en el ámbito de la plaza de San Miguel, además de las 7 nuevas jardineras florales y otras 7 arbustivas.
RESPALDO DE LOS ESTUDIOS URBANOS Y MEDIOAMBIENTALES
Existen numerosos estudios sobre la mitigación de la Isla de Calor Urbana (UHI) en el campo del urbanismo bioclimático. Investigaciones sobre microclimas urbanos, como las desarrolladas por grupos de investigación de universidades europeas o en proyectos europeos de adaptación climática, concluyen consistentemente que, en espacios abiertos, la aspersión y nebulización son las infraestructuras hídricas más eficientes para reducir el estrés térmico peatonal. Las láminas de agua se catalogan en estos estudios principalmente como elementos estéticos y acústicos, no como refrigeradores ambientales eficientes.
La pérgola (refrigeración evaporativa activa), al emitir agua en nebulización o microaspersión, multiplica exponencialmente su superficie de contacto con el aire. Estas microgotas se evaporan casi instantáneamente. Para que el agua pase de estado líquido a gas, necesita absorber energía (calor) del aire circundante. Este proceso físico roba calor al ambiente, reduciendo la temperatura del aire entre 5°C y 10°C en climas secos como el de Zaragoza.
Por contra, la lámina de agua de una fuente plana (refrigeración pasiva) tiene una superficie de evaporación muy pequeña en relación con su volumen total. El agua se evapora muy lentamente, por lo que apenas roba calor al aire. Su efecto térmico se limita a refrescar un poco el suelo por inercia térmica, reduciendo la temperatura del aire apenas 1°C ó 2°C, y solo en su perímetro más inmediato.
- Estudio sobre la nebulización frente al sobrecalentamiento urbano (Revista Applied Energy). Polytechnic University of Marche, Ancona, Italy.
Conclusiones: Este extenso estudio analizó el uso de pérgolas con micro-nebulizadores (muy similares a las que se están instalando en San Miguel). Monitorizaron descensos de temperatura del aire de hasta 7,5 °C en las zonas de aplicación frente a zonas no tratadas. El estudio cita ejemplos de éxito como la Expo de Sevilla, donde bajo pérgolas similares con flujos de agua muy bajos se registraron caídas de hasta 10 °C respecto a los 42 °C del exterior, demostrando que pulverizar el agua es la forma energéticamente más eficiente de crear confort térmico, muy por encima de fuentes ornamentales pasivas.
- Simulaciones de dinámica de fluidos en entornos urbanos. Simulating the cooling effects of water spray systems in urban landscapes (Universidad de Rotterdam).
Conclusiones: Utilizando modelos de Dinámica de Fluidos Computacional (CFD), los investigadores validaron que rociar agua a una altura de 3 metros (justo el concepto de una pérgola) logra una reducción máxima de la temperatura de aproximadamente 4,6°C a 7°C a la altura de los peatones, mejorando drásticamente el índice de estrés térmico frente al uso de elementos estáticos.
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