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17 agosto 2026

Los sistemas de depuración de Zaragoza gestionan cerca de 1.500 toneladas de residuos sólidos y toallitas en el último año

El coste de la gestión de estos residuos en las Estaciones Depuradoras de Aguas Residuales (EDAR) de La Cartuja y La Almozara rondó los 101.000 euros en 2025
La evolución interanual muestra una tendencia general a la baja en la retirada estimada de toallitas húmedas desde el año 2015, mientras que los innovadores sistemas de retención instalados en los aliviaderos de la red de saneamiento han evitado el vertido de casi 20 toneladas de residuos a los ríos entre 2023 y 2025

Cuerpo de la noticia

La gestión de los residuos sólidos que llegan de forma incorrecta a las redes de saneamiento supone un importante esfuerzo técnico y económico para los sistemas de depuración de Zaragoza. "Durante el último año, los sistemas de desbaste de las plantas depuradoras de La Cartuja y La Almozara retiraron de forma conjunta un total de 1.488 toneladas de residuos y gruesos, incluyendo arenas, desechos y toallitas", ha explicado el consejero de Urbanismo, Infraestructuras, Energía y Vivienda, Víctor Serrano.
En las primeras etapas de tratamiento del agua, antes de ser devuelta al Ebro, conocidas como desbaste de cabecera, tamizado y screening, se retiran de forma constante los elementos gruesos y flotantes que entorpecen los procesos de depuración. En estos sistemas de las EDAR de La Cartuja y La Almozara se extraen tanto elementos naturales (gravas, hojas o ramas arrastradas especialmente los días de lluvia) como residuos procedentes de una mala gestión doméstica (bolsas, toallitas, colillas, compresas o preservativos).
En este proceso, el último año se ha saldado con casi 1.500 toneladas de residuos retirados. Todo este material es depositado en contenedores y transportado semanalmente a un vertedero controlado. "Los costes asociados a este proceso durante 2025 se desglosan en una tasa y canon de depósito en vertedero de 47.496 euros, a lo que se suma un coste de transporte desde la EDAR hasta el vertedero estimado en 53.568 euros, situando el coste total de gestión en aproximadamente 101.000 euros", ha detallado Serrano. 
Y esta cantidad "hay que sumar la retirada específica de toallitas en los sistemas de aliviadero, donde en 2025 se recuperaron 6,08 toneladas, con un coste adicional en vertedero de 6.185 euros", ha añadido el consejero. Para comprender el alcance del problema, es necesario tener en cuenta que "los aliviaderos se diseñan en las ciudades para que, en momentos puntuales de fuertes precipitaciones con un exceso de caudal en el alcantarillado, no se produzcan roturas de tuberías ni inundaciones por saturación y rebose en viales, comercios, garajes, bajos y viviendas", ha explicado Serrano. Sin embargo, "el uso creciente de toallitas húmedas de uso personal y la mala práctica de arrojarlas al inodoro provoca que la entrada en funcionamiento de los aliviaderos suponga la emisión al cauce de los ríos de estos residuos y otros elementos como colillas o plásticos", ha recordado.
Para mitigar este impacto ambiental, "Zaragoza ha implantado en los últimos años innovadores sistemas de retención de toallitas en las infraestructuras de alivio de la red municipal", ha apuntado el consejero. Estos sistemas están compuestos por placas metálicas a las que se adosan mallas tejidas con nailon de alta resistencia, permitiendo el paso de los caudales de agua en exceso mientras retienen los sólidos. Una vez que superan su capacidad de retención, las mallas son desmontadas por los trabajadores de la contrata de mantenimiento, sustituidas por nuevas unidades y derivadas junto con el material retenido hacia el vertedero para su correcta eliminación.
Actualmente, estos dispositivos de retención se ubican de manera estratégica en varios puntos de la ciudad. Concretamente, se sitúan en la ribera del río Ebro a la altura del Parque de San Pablo (donde las mallas se han cambiado 7 veces en el periodo 2023-2025); en la margen izquierda del río Huerva, a la altura del Parque Bruil (con 4 sustituciones); en la ribera derecha del río Gállego, a la altura de la calle Ríos de Aragón (un punto relativamente nuevo donde no se registran grande vertidos y, por tanto, no se ha cambiado todavía); en las inmediaciones del Puente de la Almozara en la margen izquierda del Ebro (con 7 cambios entre 2024 y 2025); en la margen derecha del río Ebro en el Camino de la Noguera (con 5 sustituciones en el mismo periodo); y en el alivio del Parque Macanaz (donde se han renovado 7 veces entre 2024 y 2025).
"Gracias a la eficacia de estos elementos, entre los años 2023 y 2025 se ha evitado que lleguen a los cauces fluviales aproximadamente 5.695 kilogramos de residuos, medición realizada una vez desecado el residuo", ha informado Serrano. No obstante, si se contabiliza el peso con la humedad que retienen en el momento de su desmontaje, la cifra asciende de manera significativa hasta los 19.322 kilogramos de toallitas y otros restos retenidos antes de alcanzar los ríos.

SERIE HISTÓRICA
A partir de los volúmenes reales gestionados en depuración, calculando una estimación del 20% correspondiente a toallitas dentro del total de residuos no peligrosos de arenas y desechos de La Cartuja y La Almozara, "los datos de la serie histórica reflejan una reducción paulatina a lo largo de la última década", ha valorado Serrano. "El volumen de toallitas retiradas ha pasado de las 374,76 toneladas registradas en 2015 y las 375,15 toneladas de 2016 a cifras considerablemente menores en los años posteriores, manteniéndose en un descenso sostenido que tocó su suelo histórico en 2022 con 274,05 toneladas", ha desgranado el consejero de Urbanismo, Infraestructuras, Energúa y Vivienda.
Si se analiza el progreso por periodos, se observa que tras ese mínimo de 2022 se ha producido un ligero repunte en el trienio posterior, registrando 303,60 toneladas en 2023, 308,64 toneladas en 2024 y un leve retroceso hasta las 297,59 toneladas en 2025. "Esta evolución comparativa permite apreciar dos etapas diferenciadas: una primera fase de reducción constante entre 2015 y 2022, y una segunda fase de estabilización con un ligero repunte entre 2023 y 2025", ha simplificado Serrano.
Entre las posibles causas de este comportamiento mixto se encuentran, por un lado, el impacto positivo de las campañas de concienciación ciudadana y la mayor sensibilidad ambiental, las cuales habrían propiciado el descenso inicial. Por otro lado, el posterior estancamiento y repunte en los últimos años podría explicarse por cambios en los hábitos de consumo, el incremento en la utilización de productos de higiene personal desechables, el aumento poblacional de la ciudad o las variaciones en los episodios de precipitaciones que influyen directamente en el arrastre y comportamiento de la red de saneamiento. 
A pesar de que los valores actuales se sitúan por debajo de los del inicio de la serie histórica, los datos de 2025 y la retención en aliviaderos evidencian que "este tipo de residuos sigue representando un grave desafío operativo y medioambiental, reafirmando la absoluta necesidad de concienciar a la ciudadanía de que las toallitas nunca deben ser arrojadas por el retrete", ha recordado Serrano.