Zaragoza logra convertir 204 locales vacíos y degradados en 290 nuevas viviendas
Urbanismo ha concedido en lo que va de 2026 un total de 57 licencias para convertir espacios sin uso en 83 nuevas viviendas en los barrios, lo que supone un aumento exponencial respecto a anualidades anteriores
La norma, nacida en 2021, se ha flexibilizado "de forma progresiva y serena", ante el éxito y la alta demanda ciudadana y a petición de los técnicos municipales que analizaban los expedientes de los ciudadanos
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El Ayuntamiento de Zaragoza ha aprobado en lo que va de 2026 un total de 57 nuevos expedientes para reconvertir antiguos locales sin uso en 83 viviendas nuevas. En 2021 se abrió esta posibilidad urbanística en la ciudad con la modificación 176 del PGOU, que ha tenido nuevas actualizaciones para flexibilizar más la norma, siguiendo el criterio de los técnicos municipales y antes la gran acogida recibida. Todo ello ha conseguido que ya se han aprobado un total de 204 expedientes que han generado en los barrios tradicionales de la ciudad un total de 290 nuevas viviendas.
"Esto supone", ha explicado el consejero de Urbanismo, Infraestructuras, Energía y Vivienda, Víctor Serrano, "que tan solo en los primeros 7 meses de este año se ha conseguido crear el 28,6% de todas las viviendas que han usado esta fórmula desde 2021". Es más, en lo que va de 2026, ha apuntado Serrano, "se han creado así 83 viviendas, casi el doble que en el mismo periodo de 2025, cuando se crearon 43".
De hecho, también "es significativo que el 33,33% de los permisos que se han otorgado este año se hacen a ciudadanos particulares y casi otro 63% son a pymes locales" de arquitectura, diseño, decoración y/o gremios, "lo que da cuenta del perfil de este tipo de usuario de vivienda, alejado de grandes inmobiliarias y tenedores, y más enfocado en los ciudadanos que apuestan por residir en los barrios consolidados y tradicionales de la ciudad", ha ahondado Víctor Serrano
"Por distritos, este 2026 se han concedido por ahora licencias en 11 distritos y 2 barrios rurales de toda la ciudad", ha informado Serrano. El análisis de los expedientes revela una clara concentración de la actividad en ciertos puntos de la capital aragonesa, liderando indiscutiblemente el distrito Delicias con un total acumulado este año de 24 viviendas. A una distancia considerable, la segunda posición la ocupa El Rabal, donde se contabilizan 14 inmuebles, seguido por el distrito San José, que cierra los puestos de cabeza con 10 viviendas. En un cuarto lugar destacado se sitúa Torrero-La Paz, aportando un volumen de 9 viviendas al conjunto de la ciudad.
El resto de la clasificación muestra un panorama mucho más homogéneo. En la zona media de la tabla se produce un triple empate a 5 viviendas entre los distritos Centro, La Almozara y Las Fuentes. Les sigue Casetas con 3 viviendas. Por último, con una actividad menor, se encuentran Actur Rey Fernando, San Juan de Mozarrifar y el Casco Histórico, con sendas 2 viviendas, mientras que cierran el listado los distritos de Oliver-Valdefierro y Universidad sumando 1 vivienda cada uno.
"Teníamos en la ciudad, según las estimaciones realizadas por el sector comercial, cerca de 1.800 locales vacíos, a veces durante mucho tiempo y sin expectativas de nueva ocupación, lo que producía un declive de la vitalidad y el atractivo de las calles y un deterioro de la escena urbana", ha explicado el consejero Víctor Serrano. Ante esta situación, "y siguiendo la tendencia urbanística europea de reaprovechar el patrimonio ya construido en la ciudad consolidada", Urbanismo se enfocó en "dar una nueva vida los edificios existentes y acomodarnos a las cambiantes exigencias del mercado y de la normativa para mantenerse en uso", ha apuntado el consejero Serrano. "Es una excelente herramienta urbanística, que se extiende por todos los barrios de nuestra ciudad, y que se adapta a las realidades cambiantes de la vivienda y de la escena urbana", ha apuntado Víctor Serrano.
CONDICIONES BÁSICAS
Las condiciones básicas para permitir este tipo de cambios de uso, que pueden consultarse a través de la página web del Ayuntamiento en las secciones de Urbanismo y Planeamiento, suponen la transformación de un local que lleve sin actividad un mínimo de 36 meses (3 años) y tenga una altura mínima de 2,5 metros. Además, deberán tener un mínimo de 45 metros cuadrados, a no ser que sea un local mayor de 140 m2, para los que entonces se exigen pisos de mínimo 55 metros cuadrados. Asimismo, se exigen una serie de condiciones con las salidas de humos, la ventilación de los espacios, la iluminación exterior, los zaguanes o que el local no se sitúe en una de las principales arterias de la ciudad o de protección comercial.
No obstante, ante el aumento de la demanda, estos años se ha realizado varias modificaciones de la norma para flexibilizar algunos aspectos, tal y como solicitaban los interesados que iniciaban estos expedientes, así como los propios funcionarios que los analizaban. Una de las prohibiciones era la de no permitir la conversión en calles de la malla básica de la ciudad (conjunto extenso de principales vías de la ciudad) y del mismo modo en las zonas saturadas. Si bien, los técnicos solicitaron, por considerarlo razonable, no imponer una prohibición total a todas estas vías.
Por ello, se ha permitido desde este año en zonas saturadas cuando se haya reducido el número de los establecimientos existentes, por entender que la simple aplicación de las distancias mínimas pueden garantizar una situación similar a la del resto de la ciudad. Así, en áreas como por ejemplo Zumalacárregui o Moncasi, se mantiene la declaración de zona saturada para la instalación de hostelería, pero se abre la posibilidad a que los locales vacíos puedan convertirse en viviendas si cumplen con el resto de indicaciones básicas estipuladas. Esta medida sirve para afianzar el avance del comercio tradicional y los usos residenciales sobre las actividades que acarrean molestias sobre la convivencia vecinal.
Y, por otro lado, la conversión de locales ya no centra en si están o no esas calles en la malla básica. Sin embargo, en vías principales o cuya calzada comprenda cinco o más carriles, la autorización estará siempre condicionada a la presentación de un estudio específico que acredite que los niveles de ruido diurno y nocturno en su interior satisfarán las condiciones impuestas por la normativa sobre contaminación acústica.
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