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17 abril 2026

El Ayuntamiento actualiza el reglamento del Albergue Municipal para adaptarlo al actual modelo centrado en la inclusión social de las personas sin hogar

La nueva regulación sustituye a la de 1994 y consolida a nivel normativo servicios, herramientas y enfoques de inserción sociolaboral que ya se venían aplicando en los últimos años

Se pone el foco en los planes individualizados de inserción, con estancias flexibles de acuerdo a las necesidades de cada persona usuaria

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El Gobierno de Zaragoza ha aprobado un nuevo reglamento del Albergue Municipal, que renueva el texto vigente desde 1994 para adaptarlo al actual modelo de atención a las personas sin hogar. El nuevo texto pasa de un enfoque asistencial a un sistema integral centrado en la inserción sociolaboral y consolida a nivel normativo la cartera de servicios y prestaciones que se vienen desarrollando en este equipamiento.

Por ejemplo, a los tradicionales servicios de acogida, alojamiento e higiene, se suman otros que se vienen prestando desde hace años pero que no recogía el Reglamento de 1994, como la lavandería o el acceso abierto al desayuno para cualquier persona que lo solicite. Otra novedad destacada son los planes individualizados de inserción social y laboral, herramientas técnicas que desde hace unos años son el eje para definir, junto a cada usuario, un diagnóstico, objetivos y un calendario de intervención.

Asimismo, el reglamento regula los recursos adaptados a distintos perfiles y situaciones, como la 'Casa Abierta' para situaciones de mayor cronificación, módulos de alojamiento familiares o individuales, dispositivos para emergencias sociales y viviendas tuteladas para procesos de inserción fuera del propio centro. La nueva normativa también contempla el acceso con animales de compañía, en espacios específicos y estableciendo colaboración con entidades de protección animal.

El nuevo reglamento también consolida la denominación oficial del centro establecida desde hace unos años, Centro de Acogida e Inserción para Personas sin Hogar, en consonancia con la terminología y el marco legal actuales. Esta renovación refleja una transformación conceptual clave: el objetivo ya no es únicamente dar respuesta a necesidades básicas, sino garantizar procesos de acompañamiento que favorezcan la autonomía personal y la inclusión social efectiva.

FLEXIBILIDAD EN LA ESTANCIA Y MAYOR SEGURIDAD JURÍDICA

Respecto a la duración de las estancias, se avanza hacia un modelo más flexible e individualizado, de acuerdo al modelo implantado en los últimos años. Aunque se mantiene una estancia inicial de seis días, el nuevo marco permite ampliaciones de hasta un año en función de los planes de inserción sociolaboral, eliminando las limitaciones rígidas del modelo anterior.

El reglamento incorpora además nuevos principios de actuación, como un enfoque específico para el sinhogarismo femenino, la atención a la diversidad, la accesibilidad universal, la desinstitucionalización y la orientación hacia la vivienda, adaptando el servicio a las realidades sociales actuales.

En materia de seguridad, se desarrollan protocolos específicos que incluyen medidas preventivas y de coordinación con la Policía Local, con el objetivo de garantizar un entorno seguro para todas las personas usuarias y el personal. Y se detalla un régimen sancionador que tipifica infracciones y establece un procedimiento administrativo con garantías, lo que aporta mayor seguridad jurídica tanto a los usuarios como al propio servicio.

MAYOR PROFESIONALIZACIÓN Y PARTICIPACIÓN

La estructura organizativa queda formada por un equipo técnico interdisciplinar, con profesionales del ámbito social, educativo, psicológico y sanitario, garantizando una atención integral y especializada. Se incorpora además la figura del profesional de referencia, responsable del seguimiento individualizado de cada persona usuaria y de la coordinación con los servicios sociales municipales.

La participación de las personas alojadas adquiere un papel central y se establece la elaboración de un Plan de Convivencia anual que deberá ser aprobado en asamblea, así como espacios de diálogo directo con la dirección.

Con este nuevo reglamento, el Ayuntamiento de Zaragoza refuerza su compromiso con las políticas sociales avanzadas y da un paso decisivo hacia un modelo de atención más humano, eficaz e inclusivo.