María de la Cruz Bescós Lasierra
María de la Cruz nació el 3 de mayo de 1895 en Quinzano, Huesca. Fue la primera de siete hermanos. Su padre fue Manuel Bescós Almudévar (Escanilla, Huesca, 1866-Huesca,1928), escritor y periodista bajo el pseudónimo Silvio Kossti, abogado, almacenista de vinos y político que ejerció como alcalde de Huesca y que mantuvo una intensa amistad y comunión intelectual con Joaquín Costa. Su madre era María Cruz Lasierra Lasierra, hija de un acaudalado liberal fusionista oscense.
María Cruz accedió muy tempranamente y sin restricción a la amplia biblioteca familiar. Recibió educación religiosa a pesar del anticlericalismo declarado de su padre, y se formó durante seis años con las Damas Negras de Nevers, (Colegio Sagrado Corazón de Jesús o 'Colegio de las Francesas') orden religiosa francesa de ideas avanzadas en educación, instalada en Huesca. Fue una mujer muy bella, era hábil conversadora poseía una inquietud emocional muy apasionada. Siguió la inclinación literaria de su padre, no quiso casarse y se dedicó a escribir novelas, cuentos, ensayos y artículos periodísticos. Los dos componentes básicos de su producción literaria fueron el recurso al costumbrismo altoaragonés y el conservadurismo ideológico con la exaltación de las tradiciones, la reivindicación de la espiritualidad y la idealización del mundo rural. Su escritura fue más convencional que la escrita por su padre, seguramente por la educación religiosa recibida, pero como él, expresó el orgullo de su raíz altoaragonesa. En carta fechada el 30 de mayo de 1974, le decía a Ramón J. Sender: 'Estoy orgullosa de que sea aragonés'. Definió la escritura como: 'Mi vida, algo consustancial conmigo'.
En 1960 ingresó en la Agrupación de Escritoras Españolas. Escribió con el seudónimo Ronaldo Gratal la novela Bajo el signo del amor, que se encuentra en la Biblioteca del Colegio Universitario de Huesca. Otras obras publicadas son ¡Que no se lo lleve el viento!, colección de relatos publicada en 1953, inspirado en la obra Las tardes del sanatorio, original de su padre, y la novela Cara a la vida en 1967, elogiada por el erudito José Camón Aznar. Murió el 30 de mayo de 1977 en Huesca, a la edad de 82 años.
Quinzano, Huesca, 1895-Huesca, 1977. Brillante intelectual, escritora idealista y consejera del Instituto de Estudios Altoaragoneses.