Jorge Olas

Jorge Puértolas

Me llamo Jorge y tengo 28 años.

Como artista, en ocasiones, la posibilidad de alcanzar un público amplio y heterogéneo con mi obra resulta complejo debido a circunstancias sociales y económicas, entre otras. A través del Programa IDEAS, se solventaron una gran cantidad de los temores del creador contemporáneo actual que se hallaban en mi interior. Con dicho impulso se materializó el desarrollo que tantos años he dedicado a la creación del proyecto Elogio de la espera, ejercicios de acercamiento al deterioro a través de la objetualidad. Un proyecto expositivo que reflexiona sobre cómo el paso del tiempo afecta a la arquitectura, haciendo visibles procesos, ruinas-objetuales y cuestionando la materialización del tiempo mediante objetos-registros-imaciones.

Es de suma importancia tener en cuenta lo que estás aportando culturalmente, así como que el legado narrativo local y el nuevo imaginario que generas constituyen una fuente de reflexión para aquellos que habitan en dicha localidad. El pensamiento que poseo al observar el resultado de la exposición es la concienciación del propio recuerdo urbano y la adherencia de los leves y velados pensamientos de una gran cantidad de ciudadanos. Dicha herramienta cognitiva de activación de los recuerdos es una estrategia idónea para generar un desarrollo vital y saludable, sin tener que prescindir de los pilares narrativos que construyeron nuestra actual urbe.

Una de las contribuciones por las que estoy muy agradecido es haber podido contar con el respaldo de profesionales que supieron leer el potencial y llevarlo más allá, con el mismo lenguaje poético que se reflejaba en la obra expuesta en la sala de exposiciones del Colegio Oficial de Arquitectos de Aragón. Una sala que se vincula con una misma identidad urbana y un vínculo temático común con el proyecto. Este respaldo, esfuerzo, enseñanza y reflexión se lo debo al responsable del comisariado de la exposición, Antonio de Clemente.

Con la colaboración del programa IDEAS se ha podido afrontar su labor, así como visibilizar el de todas las personas implicadas en este proyecto artístico, y esta es una de las cosas que me han resultado más gratificantes. Si bien la obra y el artista son los elementos fundamentales, también es importante todo el conjunto que logra validar y enriquecer la propuesta.