
María África Ibarra y Oroz
Bibliotecaria e historiadora
María África nació en Zaragoza el 5 de marzo de 1904. Su padre era el historiador Eduardo Ibarra y Rodríguez, catedrático, decano y vicerrector de la Universidad de Zaragoza llamado “el padre de la historiografía profesional”, y que le inculcó el amor por la historia. Fue alumna del Instituto de Zaragoza. Afincada con su familia en Madrid desde los diez años, estudió Historia en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Central. Opositó y en 1930 ingresó con el n.º 3 en el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos como Funcionaria de Cuarta Categoría, obteniendo plaza en la Biblioteca de la Academia de la Historia en Madrid. Se doctoró en Filosofía y Letras en 1932 con la tesis Estudio diplomático de Pedro el Católico, Rey de Aragón y Conde de Barcelona (1196-1213).
Muy pronto se interesa por la infancia y la formación escolar. En 1948 publicó junto a Rosario de Altolaguirre bajo el seudónimo conjunto CRISOL, un artículo titulado Necesitamos bibliotecas infantiles en el periódico Signo.
Su trabajo en la Biblioteca de la Real Academia de la Historia a lo largo de los años 50 consistía en emitir informes sobre las publicaciones infantiles para el Ministerio de Educación. En esa época participó en el I Congreso Ibero-Americano y Filipino de Archivos, Bibliotecas y Propiedad Intelectual celebrado en Madrid, donde presentó la ponencia titulada Bibliotecas infantiles.
En los años siguientes compaginó su labor en la Academia con la publicación de varios ensayos de temática infantil en el Boletín de la Dirección General de Archivos y Bibliotecas. En 1961, tras treinta años de servicio, figura como Directora de la Biblioteca de la Academia junto a Juan Manuel Hernández Andrés (cit. M. Alvira Cabrer).
Como investigadora María África publicó numerosos textos estudiando el legado de figuras femeninas medievales relacionadas con Zaragoza. En 1973 participó en el IX Congreso de Historia de la Corona de Aragón celebrado en Nápoles, y 1974, cuando contaba setenta años, recibió la Orden Civil de Alfonso X el Sabio en reconocimiento a los servicios prestados en el campo de la investigación científica. Ese año abandonó la Real Academia de la Historia por jubilación.
No se casó ni tuvo descendencia. Su última publicación fue el texto titulado Casamiento de la infanta Catalina Micaela, hija del rey de España Felipe II, con Carlos Manuel I, duque de Saboya, celebrado en Zaragoza en marzo de 1585, que presentó en el Congreso de Historia de la Corona de Aragón celebrado en Zaragoza en octubre de 1976. Mantuvo excelentes relaciones con la Universidad de Zaragoza y su Departamento de Historia Medieval. Falleció en Madrid el 24 de febrero de 1996 a los 92 años.

Zaragoza, 1904–Madrid, 1996.
Directora de la Biblioteca de la Real Academia de la Historia.
Activa defensora de las bibliotecas infantiles. Utilizó el seudónimo CRISOL junto a Rosario Altolaguirre.
Historiadora medievalista distinguida por su trabajo de investigación sobre la Corona de Aragón.