Tenemos un amigo que se ha quedado con el apodo de "Señor Cuesta", y es que es el presidente de la comunidad de vecinos y dice que su escalera es tal y como la vemos en la tele, no falta de nada. Bueno, algo sí, las normas que hacen que los espacios comunes sean más habitables...
Llegó septiembre, el nuevo curso, y con él los miles de propósitos para cambiar y estudiar mas o mejor. También vuelven tareas como buscar piso para compartir, conocer gente nueva, hacerse con ese espacio y con las personas que lo habitan.... Es muy diferente compartir con los amigos las noches de marcha que compartir piso. Por esto cuando uno vive con gente puede hacer grandes amigos o perder grandes amistades. El grito más común de un piso compartido es "¡Aquí no hay quién viva!". Es como grito de guerra de los que quieren convivir en paz pero no encuentran como. La música del cuarto de al lado, la tele a todo trapo, los platos sin fregar, llegar a las tantas de la noche despertando al personal...
El espacio donde vivimos forma parte de nuestro bienestar emocional y de nuestra calidad de vida. La gente con la que convivimos también. Esto no significa que necesitemos un montón de lujos para sentirnos bien, concentrarnos y estudiar, pero sí que en la medida en que los compañeros y compañeras de piso sean afables y respetuosos la convivencia y el clima personal será más estable, cálido y más tranquilidad encontraremos para rendir al máximo.
Es habitual, durante la etapa de estudiante compartir piso o habitación con distintos tipos de personas, algunas afines, pero otras bastante diferentes en cuanto a costumbres, valores y estilo de vida. Aprender a convivir con otros es todo un arte de comprensión, diálogos y pactos.
Para conseguir una convivencia saludable y duradera necesitamos unas pequeñas normas de convivencia explícitas, concretas y realistas antes de iniciar la aventura de vivir juntos.
Pocas cosas mas será necesario pactar desde el principio si además podemos lograr una comunicación fluida con nuestros compañeros: expresar claramente lo que necesitamos, no imponer la propia visión u opinión sobre un tema, dejar hablar al otro y escucharlo, ponernos su lugar, no ridiculizar costumbres o hábitos...
En definitiva, trata a tus compañeros como te gustaría ser tratado, de forma respetuosa y fomentando la tolerancia a la diversidad y la comunicación ante el conflicto. Para broncas y malos rollos podemos poner la tele ¡Qué no nos toque a nosotros!
Elisa Múgica y Rosana Bellosta
Asesoras psicológicas del CIPAJ y de la Universidad de Zaragoza hasta febrero de 2009
Información elaborada en 2006
CIPAJ, Centro de Información Juvenil.. Casa de los Morlanes. Plaza San Carlos, 4. 50001 Zaragoza. Tel. 976 721 818. cipaj@zaragoza.es