Cultura

Monumento al Tío Jorge

Autor/es
ORENSANZ, Ángel (Escultor)
Emplazamiento
Parque del Tío Jorge
Periodo
[1937-1975] Periodo Franquista
Materiales
Piedra de Alicante (imagen del Tío Jorge), hormigón y hierro (monolito)
Dimensiones

Monolito: 1700 cm

Escultura del Tío Jorge (en restauración)

Tío Jorge

Basamento 170 x 100 x 100 cm

 

 

Cronología

Instalación 22 de junio de 1968.

Promotor
Ayuntamiento de Zaragoza
Propietario
Ayuntamiento de Zaragoza
Biografía del Representado
Jorge Ibort y Casamayor (1755-1808), más conocido como Tío Jorge, fue uno de los grandes héroes de la defensa de Zaragoza durante el primer Sitio de 1808. Era vecino del Arrabal, de origen humilde y dedicado a las labores de labranza, tarea que no dudó en abandonar para centrarse en la lucha contra las tropas francesas. Reclutó la compañía de labradores y escopeteros del Arrabal, aún existente hoy en día, siendo además, uno de los responsables de que el General Palafox tomara el mando del ejército durante los Sitios. Tras participar en varios combates fue nombrado capitán y teniente coronel por el General Palafox. Murió el 15 de noviembre de 1808, víctima de la epidemia de tifus que azotaba la ciudad.
Crónica
Los Sitios de Zaragoza conforman uno de los principales pasajes históricos de Zaragoza, protagonizado por un grupo de hombres y mujeres que participaron en la defensa de la ciudad. Todos y cada uno de ellos han sido honrados de algún modo, la mayor parte mediante la dedicación de calles, mientras que los más destacados han sido recordados con un monumento conmemorativo, como es el caso del Monumento a Agustina de Aragón y las Heroínas, de Mariano Benlliure y realizado en 1908. El Monumento al Tío Jorge no se realiza hasta 1968, mucho más tarde que el correspondiente a las heroínas, quizá porque éstas alcanzaron mayor popularidad que sus equivalentes masculinos. La realización de la obra tiene lugar en 1968, con motivo de la construcción del Parque del Tío Jorge en el Rabal, convirtiéndose el monumento en su principal seña de identidad.
Comentarios

El monumento se compone de dos elementos independientes físicamente, con planteamientos artísticos distintos pero complementarios en cuanto a su significado.

La imagen principal es la escultura del Tío Jorge, una representación realista, en contraposto, en la que se ensalza su papel como defensor de la ciudad, aspecto simbolizado en el arma que porta, y su origen aragonés, al aparecer vestido de baturro. Por el contrario, ese realismo no se da en el tratamiento del retrato, donde se opta por la representación de un hombre joven y atlético con un rostro anónimo carente de expresión, a pesar de que conocemos la imagen del Tío Jorge gracias al grabado que Juan Gálvez realizó. Esta carencia expresiva llama la atención en su producción artística, en la que sus escasas obras figurativas alcanzan altos grados de expresión.

El tratamiento de la imagen tiene cierto carácter brutalista al dejar la obra en una especie de non finito, así como por la apariencia geométrica de su anatomía, que da a la escultura un aspecto rígido. Esta imagen está en relación con una obra realizada un año antes, Monumento a la madre, de 1967, donde sigue los mismos planteamientos realistas aderezados con un aspecto brutalista.

La imagen del Tío Jorge está respaldada por el otro elemento que compone el monumento, un gran monolito en el que cambia el lenguaje realista por el surrealista. Está realizado en hormigón y hierro, y sobre él desarrolla todo un trabajo de tracería en hierro que se dispone en el arranque y remate del monolito. 

En la parte baja, Orensanz recrea mediante el lenguaje surrealista, según las propias palabras del artista, aperos de labranza, símbolo no solo del origen humilde del Tío Jorge, sino también de la fortaleza y sentido de empeño, aspectos necesarios para el trabajo del campo pero también para conseguir la Paz, elemento representado en las tracerías del remate del monolito, una Paz victoriosa que se erige en lo alto pero que nace del trabajo y el esfuerzo de un personaje humilde.  En la parte superior del monolito realiza un trabajo en hormigón, a modo de relieve, que representa el arte mudéjar, signo y seña de Aragón.

Aparecen en este monumento dos aspectos que alcanzaron gran fortuna en su producción posterior: las formas tubulares con un marcado sentido ascensional y el trabajo del metal con acento expresionista, dos elementos que se unen para dar lugar a los monolitos o totems desarrollados a partir de los años 70. 

Autor de la Ficha
Mª Luisa GRAU TELLO
Bibliografía
  • ABAD, Carlos et al, Inventario de Bienes Histórico-Artísticos, Ayuntamiento de Zaragoza, Zaragoza, 1995, p.460. 
  • LORENTE LORENTE, Jesús Pedro, El escultor Ángel Orensanz. Un artista global en la esfera pública, Zaragoza, Aqua, 2008, p. 38-41.
  • VALTECSA, Inventario de los monumentos en vía pública. Tomo 3, Zaragoza, Ayuntamiento de Zaragoza, 2000 (nº191). 
Clave Iconografía
Alegoría, Hombres
Clave Materiales
Metal, Piedra
Clave Temática
Memoria, Leyendas y Tradiciones