Cultura

Fachada lateral del Centro de Historia

Autor/es
ARRANZ PARÍS, Santiago(Pintor y escultor)
Emplazamiento
Plaza de San Agustín nº 2 (antiguo claustro y fachada recayente al mismo)
Periodo
[2001-] Siglo XXI
Materiales
Alabastro (ventanas de la fachada), hormigón (muro del claustro), hormigón teñido (muro del claustro), placas de piedra (antigua solería de la plaza, hoy desaparecida)
Dimensiones

Solería: 16,5 x 17,5 m (total); 2 x 2 m (dimensión de cada losa)

Ventanas de la fachada: 17,5 x 3,7 m

Muros del claustro: 

-Muro de hormigón: 4 x 8,5 m aproximadamente

-Muro de hormigón teñido: 4 x 27 m

Cronología
2000-2003
Promotor
Ayuntamiento de Zaragoza (Arquitecto José María Ruiz de Temiño)
Propietario
Ayuntamiento de Zaragoza
Crónica

El antiguo Convento de San Agustín, sobre el que hoy se levanta la actual Biblioteca María Moliner, es uno de los espacios con mayor carga histórica y cultural de la ciudad, puesto que en él se han encontrado restos iberos, romanos, musulmanes, además de haber sido lugar de asentamiento de la Orden de San Francisco y de San Agustín, a la que pertenecen los restos del siglo XVII que hoy se conservan. Por último fue escenario de algunos de los acontecimientos más importantes de los Sitios de Zaragoza. En 1978 y dentro la Operación Cuarteles, el convento fue adquirido por el Ayuntamiento, encontrándose en un penoso estado de conservación que se agravó durante los años ochenta por el total abandono en el que se encontraba. A finales de la década de los ochenta, el antiguo cuartel de San Agustín fue rehabilitado como albergue municipal, sin embargo, la iglesia y el resto del convento seguían en estado de abandono. Fue en la década de los noventa cuando se inició una campaña de excavación arqueológica con la que se pretendía profundizar en el conocimiento de ese espacio y, en definitiva, en la propia historia de la ciudad.Durante el desarrollo de esta campaña, se le encargó al arquitecto José María Ruiz de Temiño la redacción de un proyecto de rehabilitación con el que se pretendía reconvertir el Pabellón de ingreso en centro cultural, un proyecto que alcanzó grandes dimensiones, dando lugar a dos espacios culturales referentes dentro del barrio: La Biblioteca María Moliner y el Centro de Historia. El arquitecto decidió contar con la colaboración de Santiago Arranz, con el que ya había trabajado anteriomente, encargándole una intervención artísticaaplicada al proyecto arquitectónico.

Arranz tomó como punto de partida de su actuación el conocimiento del lugar por medio de la lectura de Visión histórica del Convento de San Agustín de Zaragoza y del barrio de su nombre, de Andrés Álvarez Gracia, que, tal y como ha señalado el propio artista, le permitió tomar conciencia de la importancia histórica y artística del lugar, así como "la mentalidad creadora de los agustinos". Nutriéndose de todos los referentes históricos y culturales que se habían sucedido en este espacio a lo largo de la Historia ysiguiendo su habitual y característico sistema de trabajo, Arranz dio forma a un amplio y complejo vocabulariocompuesto por 63 imágenes que se clasificaban en cuatro apartados (Ibero/celtíbero; romano (griego/etrusco); mudéjar; gótico (cristiano y judío)).

En este caso, nos centrmos en el Centro de Historia, que constituye la segunda fase de intervención en el convento, dondeArranz culmina el gran proyecto artístico iniciado la biblioteca, constituyendo a día de hoy la obra más importante del artista en Zaragoza. En lo referente a los edificios originales, únicamente se conserva la fachada de la iglesia y del convento, que tienen la categoría de Bien de Interés Cultural.

Comentarios

Al proyecto desarrollado en la Biblioteca Municipal María Moliner se sumó el del Centro de Historia, donde Arranz enriqueció los planteamientos artísticos aplicados en la obra precedente. El artista realizó en el exterior del edificio un total de tres intervenciones que se localizan en la fachada lateral del centro y en el lugar donde antiguamente se encontraba el claustro. Con estas actuaciones, el artista pretendía trasladar al espacio urbano la experiencia artística desarrollada en el interior del centro con el deseo de obtener una plaza singular, cargada del simbolismo y de los referentes históricos del lugar en el que se levanta.  

La primera de estas intervenciones fue el diseño de una solería en forma de retícula integrada por catorce placas que reproducían el vocabulario inventado por Arranz. Inicialmente, estas placas se alternaban con zonas verdes que creaban un conjunto de gran belleza, pero hoy en día este espacio se encuentra completamente alterado por un uso indebido que destruyó la zona ajardinada y las losas de piedra grabadas. En sustitución de la solución original, se ha cubierto toda la superficie con cemento y se ha reproducido con pintura roja los símbolos que dibujaban las placas, obteniendo una imagen anodina alejada del concepto del autor. La segunda intervención afecta a la fachada que comunica con esta plaza, donde se representan en alabastro cuatro símbolos referentes a la historia de Zaragoza, concretamente las cuatro culturas que habitaron la ciudad y que se disponen en sentido cronológico: un vaso (símbolo ibero), un templo (símbolo romano), una estrella (símbolo mudéjar) y una cruz (símbolo cristiano). En este caso, la presencia de estos símbolos es más discreta, tanto en su interior como en su exterior, que en la biblioteca al confundirse con la fachada que también está construida en piedra blanca.

Por último, el espacio de la plaza queda delimitado por un muro escultórico realizado en hormigón teñido con la intención de entonar con el material rojizo empleado en la construcción del claustro. En esta superficie, Arranz aplica unos planteamientos semejantes a los desarrollados en las paredes interiores del Centro de Histora, es decir, representar por medio del huecograbado un repertorio de figuras en grandes dimensiones que se superponen y yuxtaponen entre sí. Sin embargo, introduce una nota diferencial como es la presencia del vacío o hueco con lo que, además de dar ligereza y dinamismo al conjunto, parece querer evocar las arquerías que un día formaron parte de este claustro. A este muro le sigue una superficie con una serie de arcos que conducen a un tercer muro realizado en hormigón y que, al igual que el anterior, reproduce en huecograbado y en vacío el repertorio iconográfico diseñado por el artista.   

A pesar de lo interesante del lugar, este espacio no ha llegado a convertise en un punto de encuentro y comunicación, quedándose en una zona de paso para los viandantes, que se limitan a observar durante su itinerario la bella intervención de Arranz.   

Autor de la Ficha
Mª Luisa GRAU TELLO
Bibliografía
  • Santiago Arranz. La línea de la Historia. Trabajos artísticos realizados en la Biblioteca Municipal María Moliner y en el Centro de Historia de Zaragoza, 1998-2003, y obra derivada, Casa de los Morlanes, 8 junio-18 julio 2004, Zaragoza, Ayuntamiento de Zaragoza, 2004.

     

Clave Iconografía
Formas
Clave Materiales
Arquitecturas, Hormigón, Luz, Naturaleza, Piedra
Clave Temática
Arquitectura, Memoria, Leyendas y Tradiciones, Religiones y Mitos