Cultura

Decoraciones escultóricas en la fachada de la iglesia de San Gil Abad

Autor/es
FRANCO, Francisco(Escultor), SANZ, José(Escultor)
Emplazamiento
C/ Don Jaime nº 15
Periodo
[-1808] Antes de la Guerra de Independencia
Colaboradores
Manuel Sanclemente y Blas Ximenez (maestros de obras)
Materiales
piedra y ladrillo
Dimensiones
2 m las esculturas de bulto redondo del santo titular
Cronología
finales siglo XVII, comienzos del XVIII
Promotor
parroquia de San Gil Abad
Propietario
parroquia de San Gil Abad
Inscripciones
BENDITO Y ALABADO SEA EL SANTÍSIMO SACRAMENTO DEL ALTAR. 1670
Biografía del Representado
San Gil abandonó Grecia, su patria, para sustraerse a los honores que le atraían sus virtudes y sus milagros, y fue a la Provenza a pedir un asilo a su humildad. Perseguido, allí también, por la veneración de los pueblos, resolvió retirarse a un desierto. "Puesto que los hombres se obstinan, dijo, en rodearme de respeto, iré a vivir entre las fieras". Encontró en una roca una cierva que le proporcionó leche. Habiéndolo herido los cazadores del rey por tirar sus flechas sobre ella, no dejó el santo le pusieran nada sobre su llaga a fin de sufrir y merecer más. El rey le hizo edificar un monasterio donde murió santamente en el año 712.
Crónica

La primera entrada al templo se encontraba en la hoy actual calle Cinegio, posteriormente sería cerrada en el año 1668 al realizarse el coro bajo, tomando cómo solución el abrirse dos nuevas portadas, una en la tercera capilla del lado del Evangelio, actualmente cerrada, que da a la calle Estébanes. La otra puerta, llamada "excusada", se abrió en la hoy calle Cinegio, dando acceso a un zaguán por el que se daba paso. En la parte superior del arquitrabe se colocó un relieve que representa a dos ángeles sosteniendo una custodia que representa a la Eucaristía. La obra del escultor Francisco Franco, sería en definitiva, una solución provisional, pues en 1640, con la apertura de la nueva calle de San Gil, hoy D. Jaime, se venía pensando en realizar la puerta principal por dicha calle, que tendría que esperar a las reformas del siglo XVIII, lo que explica la creación de estas puertas de vanos pequeños y sin grandiosidad.. Estas reformas, barrocas, se realizan entre 1719 y 1725 por los maestros de obras Manuel Sanclemente y Blas Ximenez. Las reformas consistieron en cambiar la orientación del templo, derribando por completo los testeros, que eran rectos en la fábrica mudéjar, y ahora pasan a poligonales. Además de los testeros renovados, también fueron sustituidos los abovedamientos de la nave, por las actuales cubiertas de cañón con lunetos y se redecoró todo el interior, tal y cómo ahora aparece, modificando por completo el aspecto espacial interno, lo que supone un cambio más efectista que estructural, pero visualmente fundamental. Por estas razones, desde el punto de vista de la reforma barroca parece de mayor trascendencia la nueva portada de la iglesia, cuya escultura del titular en piedra, fue realizada por José Sanz.

Comentarios
La portada ubicada en la hoy calle Cinegio, está coronada por encima del arco de medio punto por una hornacina que a ambos lados se escolta por un pilar adosado que se remata en un friso gracias a la totalidad del conjunto cobra un aire clásico. Desde los extremos del friso, y enmarcado este conjunto corre una orla que forma un arco deprimido que termina en ovas. Dentro de la hornacina, se encuentra una escultura en piedra de San Gil. La otra puerta, llamada la "excusada", abierta en la misma calle, pero en el inframonte, tiene en su parte superior un relieve que representa a dos ángeles sosteniendo una custodia, representando a la Eucaristía. Finalmente la puerta principal construida en alternancia de piedra y ladrillo, se divide en dos cuerpos. El primero, compuesto por un vano en arco de medio punto, queda escoltado por pilastras pareadas con capitel dórico, que soporta un arquitrabe corrido, teniendo en su interior cinco ménsulas, sobre las que se encuentra un friso con trigliflos y metopas, dando paso así al segundo cuerpo de la portada; entre el arco de la puerta queda enjuta, que se decora con triángulos de piedra. En el segundo cuerpo se encuentra una hornacina, y a ambos lados pilastras, acompañando el conjunto en los extremos con dos roleos de las mismas dimensiones que las pilastras. Coronando la portada y sobre el arquitrabe con ménsulas se encuentra una  gran concha avenerada. En la hornacina se encuentra una escultura, en piedra, del titular, en donde representa la misma iconografía que la imagen del retablo mayor. Esto es: San Gil, de pie, con los atributos de abad mitrado, acaricia la cabeza de la cierva que está a sus pies.
Autor de la Ficha
José Antonio VAL LISA
Bibliografía

-ÁLVARO ZAMORA, María Isabel y BORRÁS GUALIS, Gonzalo: "La ciudad gótico-mudéjar. San Pablo Apóstol". En Guía Histórico-Artística de Zaragoza. Zaragoza, Ayuntamiento de Zaragoza, Instituto Fernando El Católico, 2008,  pp. 175-180.

-BOLOQUI, Belén: Gran Enciclopedia Aragonesa. Voz: Francisco Franco. Zaragoza, Unali. S.L. 1983. pp. 2273.

-GARCÍA DE PASO, Alfonso: La iglesia parroquial de San Gil Abad de Zaragoza. Instituto Fernando "El Católico", 1985. pp. 9-24.

 

Clave Iconografía
Hombres
Clave Materiales
Piedra
Clave Temática
Religiones y Mitos