
La pacificación del tráfico en las vías secundarias pretende ayudar a mejorar el modelo de ciudad y consiste en ajustar la velocidad del vehículo motorizado en dichas vías hasta niveles compatibles con la utilización peatonal y ciclista segura y confortable.
Para un peatón o un ciclista, la diferencia entre 30 y 50 km/h puede darle o quitarle la vida.
En las vías principales se puede seguir circulando a 50 km/h.
Para un automovilista, en un trayecto medio de 15 min. en ciudad, el límite de 30 km/h en todas las vías secundarias sólo supone 1 min. más en la duración del trayecto.
Si eres ciclista, busca tus calles 30 y disfruta de una conducción agradable y sin riesgos.
Dichas vías pacificadas o calles 30 deben estar señalizadas horizontal o verticalmente con la correspondiente limitación de velocidad.
Las bicicletas tendrán prioridad, al igual que en el resto de calzadas. La señalización correspondiente en dichas vías podrá indicar esta prioridad.



A 50 km/h, el automovilista está obligado a concentrarse en lo que pasa delante de él. Su campo de visión es estrecho: los peatones o ciclistas que se encuentren al lado de la calzada, a 15 m., resultan "invisibles".
Si circula a 30 km/h abrirá su campo de visión, verá al peatón o al ciclista y podrá prever el peligro.