Archivo-Biblioteca-Hemeroteca

Edificio

El palacio de Montemuzo es un edificio de propiedad municipal, construido durante el Renacimiento aragonés, que ha sido destinado para albergar en su interior la Unidad de Sistemas de Información de la Ciudad, integrada por el Archivo, Biblioteca y Hemeroteca municipales. Tiene el acceso por la calle Santiago nº 34, a escasa distancia del Ayuntamiento.

A principios del siglo XX, su anterior propietario don Luis Latorre y Ximénez de Embún, Marqués de Montemuzo, lo amplió, edificando en unos solares adyacentes una casa para viviendas de alquiler de estilo modernista, proyectada por el arquitecto catalán Luis Salas Ricomá en 1906. Tras la restauración este edificio, que ya permanecía unido a la edificación del siglo XVI, ha seguido integrado dentro del mismo conjunto.

El palacio renacentista fue construido bien entrado el siglo XVI. En la fachada de ladrillo a cara vista, recayente a la calle Santiago, destaca la gran portada que aún conserva parte de sus jambas de piedra, que en la época de esplendor del palacio, antes de que se rebajara el nivel de calle para regular su cota con la bandeja de la plaza del Pilar, permitía el acceso de carruajes y personas. Lo más interesante de esta fachada es el mirador de arcos doblados de medio punto, con un alero de cánones clásicos.

Fachada Mirador Patio Techumbre Detalle escalera

En el interior sobresale el patio, con esbeltas columnas anilladas de orden jónico y la galería de la primera planta con arcos de medio punto y columnillas de orden jónico. La decoración de las enjutas incluye cartelas que dan soporte a máscaras de cronología avanzada y desnudos de aire miguelangelesco. La planta superior todavía conserva el mirador de arcos doblados que oculta el cerramiento acristalado del hueco.

En las obras de rehabilitación se colocó, en una sala de la primera planta, una techumbre procedente del derruido palacio de Torrellas que mandara construir el tesorero del rey Gabriel Sánchez. Esta techumbre está fechada en el cambio de los siglos XV a XVI y en su día no pudo colocarse completa. Tipológicamente es similar a la del Salón del Trono de la Aljafería, incluso las dimensiones originales eran las mismas, si bien existen algunas diferencias estructurales. Las vigas maestras o jácenas se cruzan con vigas entrecortadas que dejan entre si profundos huecos en forma de artesones con una estructura decorativa que combina las estrellas de ocho puntas, todo el motivo geométrico está formado por el cruce de cuatro triángulos equiláteros, con pinjantes en forma de piñas, cardinas pintadas y diversos tipos de molduras policromadas, destacando entre ellas las molduras inclinadas abiertas al exterior con una decoración pintada renacentista de jarrones y una teoría de elementos vegetales en color ocre o negro con motivos de granadas y piñas.

La parte modernista del conjunto tiene su fachada a la calle de Espoz y Mina. La composición de la misma se ajusta a una estricta simetría, conjugando el uso de dos materiales: la piedra arenisca para el primer tramo con sillares, columnas y elementos decorativos, utilizándose en el resto el ladrillo a cara vista y la piedra en dinteles. Los motivos decorativos corresponden a elementos vegetales: cardinas, entrelazos y nenúfares propios de la estética modernista. Los vanos de la planta calle, de inspiración medievalista románica, rematan en arco de medio punto. De los herrajes de época modernista los más interesantes se han conservado en el interior del edificio, en el cierre del hueco de la escalera, que componen una suerte de motivos acintados espiraliformes en un conjunto muy dinámico.

Un equipo de arqueología dirigido por Francisco Escudero llevó a cabo excavaciones arqueológicas con resultado positivo, descubriendo niveles de ocupación de época augústea y la utilización del hormigón armado, reforzando la basa de las columnas del patio, cuando su uso constituía una auténtica novedad. Las nuevas dependencias se inauguraron el día 23 de abril de 1994, festividad de San Jorge. El 11 de julio de 2002, el Gobierno de Aragón lo declaró por decreto Bien de Interés Cultural, en la categoría de Monumento.