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Desde que Zaragoza tiene un sistema de abastecimiento, el agua que hemos bebido las zaragozanas y zaragozanos es la del Canal Imperial de Aragón. La presa de Pignatelli en el Ebro deriva el agua por la margen derecha en el término municipal de Fontelles (Navarra), paraje de El Bocal (por cierto, una bonita excursión), protegiéndose desde ese momento el cauce hasta la Planta Potabilizadora de Casablanca.

Desde el 22 de junio de 2009 se ha añadido al abastecimiento, en distintos porcentajes, agua proveniente del río Aragón. El pantano de Yesa en el río Aragón, en el límite entre Aragón y Navarra, alimenta el canal de Bardenas y éste a la acequia de Sora hasta las Balsas de Sora. Desde aquí, mediante una tuberías que cruza el Ebro, se lleva el agua hasta las balsas de Fuempudia, junto a La Loteta. Desde estas balsas se trae el agua hasta el depósito de la margen derecha de la Planta depuradora de Casablanca.

Esquema del abastecimiento de Zaragoza.

A día de hoy La Loteta no se utiliza para el abastecimiento a Zaragoza.

Como complemento y en las raras ocasiones en las que el Canal Imperial de Aragón y el canal de Bardenas se corten a la vez para su limpieza, se dispone de una elevación de aguas del río Ebro en el término municipal de Zaragoza, capaz de suministrar 3 m³/sg a los depósitos de agua de Casablanca.

El Instituto Municipal de Salud Publica verifica una vez al mes, mediante un análisis completo, la calidad del agua en su entrada a la Planta Potabilizadora de Casablanca

Las Normativas que establecen los criterios higiénico sanitarios de la calidad del agua del consumo humano tienen como objetivo último garantizar una adecuada calidad sanitaria del agua que se suministra en el punto final de consumo.

El proceso de control de la calidad sanitaria del agua incide en cada una de las etapas que intervienen en el suministro:

  • La captación del agua de abastecimiento.
  • El tratamiento de potabilización
  • Y la distribución del agua tratada hasta el consumidor final.

En cada una de las partes de este proceso están implicados diferentes agentes con distintas responsabilidades de control y gestión.

En Zaragoza el abastecimiento es una responsabilidad municipal de gestión directa y competencia propia, de conformidad con lo establecido en la Ley 27/2013 de 27 de diciembre de Racionalización y sostenibilidad de la Administración Local. Corresponde, por tanto, a las Corporaciones Locales la implantación de la infraestructura necesaria para la realización del abastecimiento, mediante la construcción de las instalaciones de captación, elevación, acumulación y distribución necesarias, así como la posterior prestación del servicio en las debidas condiciones de calidad y cantidad.

El proceso de control de la calidad de agua de consumo humano está establecido en el RD. 140/2003 que establece tres niveles de control:

  • El autocontrol, responsabilidad de la entidad gestora o del responsable del abastecimiento del agua de consumo humano. Corresponde al Ayuntamiento de Zaragoza como entidad gestora que lo realiza a través del Instituto Municipal de Salud Pública (IMSP).
  • La vigilancia sanitaria, responsabilidad de la autoridad sanitaria, en este caso la Dirección General de Salud Pública del Gobiernos de Aragón.
  • El control del agua en el grifo del consumidor, responsabilidad del municipio, es asumida también por el Instituto Municipal de Salud Pública.

El agua de consumo humano distribuida en Zaragoza ha sido una preocupación recurrente. Su calidad depende inevitablemente de la calidad del agua captada en origen, tradicionalmente la del Río Ebro a través del Canal Imperial, pero también de la distribución y del proceso de potabilización. Los esfuerzos llevados a cabo en los últimos años por mejorar la calidad del agua han dado sus frutos. En primer lugar trayendo hasta Zaragoza un agua de gran calidad desde el embalse de Yesa en el río Aragón. Pero también mejorando el tratamiento en la potabilizadora, incluido el cubrimiento de los depósitos de Casablanca para proteger el agua que bebemos los Zaragozanos. Y además el muy importante esfuerzo de renovación del sistema de distribución del agua por la ciudad, sustituyendo tuberías viejas por otras de materiales más idóneos. Todo este enorme esfuerzo económico y de gestión permite a la ciudad alcanzar unos niveles envidiables de calidad y de eficacia en la gestión.